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Entrevista a Angela Planert, creadora de la literatura selenórica

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Angela Planert nació en 1966 en Alemania. Doctora de profesión, también se dedica desde el 2004 a la escritura. Ha publicado desde literatura selonórica hasta las novelas de vampiros, de suspenso y de ciencia ficción.

El término “selenórica,” que ella misma ha acuñado para definir sus libros, viene del nombre griego de la luna, Selene, y trata sobre la influencia de este cuerpo celeste en las personas.

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Su última novela publicada es ¿Identidad? Con una trama de suspenso ambientada en Colombia. La novela ha sido traducida al español por Roxana Keller

y se puede adquirir en Amazon, Casa del Libro y diferentes librerías. Está disponible como libro impreso y como eBook.

Angela Planert ofrece además lecturas, talleres en escuelas y clases de escritura creativa.

Aquí converso con ella a propósito de su obra literaria.

Me gustaría comenzar la entrevista hablando de su interés por la luna, un tema que siempre me ha fascinado. ¿Qué lo motivó inicialmente?

Hace muchos años tuve problemas con mis uñas quebradizas. Después de tratar, por muchos meses sin resultado positivo, con remedios y tinturas recomendadas por los médicos, me contó una amiga que se arreglaba las uñas siempre los viernes después de la puesta de sol. Yo en ese entonces lo encontraba divertido, pero después pensé ¿por qué no intentarlo también? Y al final se vieron los resultados.

No sé si funcione con el pelo, pero me cortaré unos mechoncitos la próxima semana a ver si me crece más rápido. Durante sus estudios lunares, ¿ha descubierto algo en particular sobre su influencia en la gente que quiera compartir con nuestros lectores?

Para mí son las mareas un buen ejemplo. La marea alta y baja, esas grandes masas de agua que se mueven por la fuerza de la luna. Y si consideramos que el cuerpo humano consiste en un 70% de agua, está claro que estas energías se manifiestan en nuestro organismo. Desde que riego mis plantas de interior en los días del agua ya no tengo infestaciones.

¿Cuáles son exactamente los días del agua? Incidentalmente, hay una película cubana llamada así…

La luna pasa durante el año por los doce signos zodiacales. Entre medio están las fases lunares creciente y menguante de estos signos cada 2 a tres días. Estos días reciben diferentes calificativos: tierra, aire, agua o fuego. Esto se puede ver mejor con un calendario lunar.

Piscis+ Cáncer + Escorpión = agua

Aries + Leo + Sagitario = fuego

Géminis + Libra + Acuario = aire

Tauro + Virgo + Capricornio = tierra

Cada signo zodiacal actúa, entre otros, sobre determinados órganos. Se puede ver en especial que el alcohol o los alimentos grasos son más digeribles en días determinados.

Para los que están dispuestos a hacer un pequeño experimento les aconsejo lo siguiente:

Limpia los espejos o vidrios una vez en luna menguante, (elige preferiblemente un “día del agua”) y en un día de luna creciente. ¡Verás los resultados!

¡Por supuesto que lo voy a intentar!

Aquí hay un calendario lunar que puede consultarse en línea.

Quisiera saber algo más sobre la literatura selenórica. ¿De qué tratan sus libros?

Rubor Seleno & Seleno: Im Reich der zwei Monde & Die Kraft der zwei Monde (Selenorischer Roman) (German Edition)

Esta literatura se apoya en la edad media, no requiere seres típicos de fantasía. Por ello se lucha con arco y flecha y con espada. Los únicos elementos fantásticos son la luna roja y blanca, que aportan ciertas atribuciones a personas determinadas. Por ello se trata de la energía lunar como idea principal.

¿Usted combina sus experiencias profesionales en la medicina con la literatura? ¿Algunas veces se escucha en sus libros la voz de “la doctora”?

Yo pienso que sí, un poco. La anatomía del ser humano, la correlación con los órganos, siempre me han interesado y fascinado. Se podría decir que llevo mi pasión también hacia mis libros.

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¿Qué la motivó a usted a escribir Identidad?

Hace muchos años viajé Colombia por motivos de estudio y me enamoré del país, por ello mi comentario al inicio del libro. Mi ansiedad hacia Colombia fue mi mayor motivo, pero también un sueño que llevé muchos meses conmigo. Además, esta historia sobre Antonio no podría funcionar acá en Alemania. Creo que se debe a la relación entre mi sueño y la ansiedad.

¿Qué fue lo más difícil durante el proceso de escritura? ¿Y lo más satisfactorio?

Lo más difícil fue la investigación sobre el país. No se puede decir que se conoce un país por el solo hecho de haberlo visitado una vez. Mientras escribía siempre me surgían preguntas, por ejemplo, sobre el seguro de salud, tráfico, transporte, viajes, comida, preguntas legales y también los problemas que tienen personas lisiadas. Todas estas eran cosas que tenía que aclarar antes de seguir tejiendo mi historia. Con ello también llegue a conocer mucha gente simpática y eso me fue enriqueciendo. Lo más satisfactorio fue en el fondo lo más difícil: las investigaciones. Con conocer un poco más del país, sus habitantes y sus costumbres, me fui acercando un poco más a Colombia y eso me daba una sensación maravillosa.

¡Pues ya tengo deseos de leer el libro! ¿Algún consejo que quiera dar a los escritores que empiezan ahora su carrera?

Debería saberse que no es un camino fácil ya que en escasas ocasiones se puede vivir de la escritura. Pero si existe la pasión por escribir, el resto viene solito.

Muchas gracias, Ángela, por acceder a esta entrevista. ¿Hay algo más que quisiera agregar?

Quiero agradecerle a usted porque me da la posibilidad de presentar mi libro, que está escrito con el alma. Quiero agradecer en especial a mi traductora, que sin ella no habría llegado hasta aquí.

¡Éxitos para Identidad, Ángela, y para todos sus otros libros! A ver cuándo puedo leer la traducción de una de sus obras selenóricas en español.

 

Para saber más sobre la autora, aquí está su sitio en la red http://www.angela-planert.de/

Y su página de Facebook

https://www.facebook.com/angela.planert?pnref=lhc.friends

Para conocer a la traductora, visítenla en Facebook https://www.facebook.com/profile.php?id=100013497273892

 

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El Difunto Fidel

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Primera sesión

Fragmento de la novela El Difunto Fidel (Renacimiento, 2011)

Por supuesto que acepto hablar con usted, señora. Encantado de la vida. Es decir, encantado de la muerte. A mí se me quedaron un burujón de cosas por decir y le agradezco, cómo que no, le agradezco que me dé la oportunidad de desahogarme. Además, hablando quizás se aclaren algunos puntos oscuros de mi existencia terrenal que me siguen mortificando hasta en el más acá.

Tampoco tengo mucho qué hacer. Aquí uno se lo pasa más aburrido que una ostra en conserva, y para colmo rodeado de espíritus que no hablan ni español. Me tocaron de compañeros de viaje astral un montón de gringos malhumorados, acabados de salir del hospicio, y todavía no he tropezado con ningún compatriota. Hasta el momento, la cosa ha sido de English only, estilo Arizona. Le ronca el merequetén.

Sí, soy Philip Carballo, más conocido por Fidel… en otra encarnación. Es decir, en la misma técnicamente, pero como las dos mitades de mi vida fueron tan distintas creo que puedo decir que nací Fidel en La Habana y reencarné como Philip aquí en Miami. Soy (perdón, fui, es que todavía no me acostumbro a hablar de mí en pretérito) el dueño de una oficina de bienes raíces situada en el downtown, Carballo Properties. ¿Le suena? Claro, seguro que ha visto alguna vez mi anuncio en El Nuevo Herald: “Carballo Properties, donde la casa de sus sueños es el sueño de nuestros corredores.” Original, ¿no cree? Se me ocurrió a mí.

Y ya usted conoció a Dalila, mi mujer. Bueno, bueno, mi viuda. Da la impresión de ser una esposa a la antigua, sumisa y calladita. Pero no se confíe, Encarnación. Ahí donde usted la ve, con su cara de que no rompe un plato, le entran unos ataques súbitos de malhumor en los que, si la dejan, vira el mundo al revés. Tiene obsesión con las telenovelas y con su gato Fluff —ella le dice Flo porque nunca aprendió a pronunciar el inglés, la pobre. No diré que haya sido una mala mujer o una madre desmadre, pero tiene sus conchas.

A mi hija mayor, que nació en Cuba hace veintiséis años, le pusimos Katia porque todo lo ruso estaba de moda entonces. Eran los tiempos de tovarich para aquí y camarada para allá y de cantar La Internacional hasta en la ducha. Pero cuando llegamos a Miami se transformó en Kathy. Me odia, o al menos daba la impresión de odiarme, simplemente porque me tocó en suerte ser su padre. (Dios mío, qué daño nos hizo Freud.) Tiene una bebé de dos años concebida por producción independiente. Vaya, con aire y una jeringuilla, ya sabe usted cómo son esos inventos modernos. Yo, desde luego, prefiero el método tradicional…

 

Entrevista a la editorial Vientos del Sur

Este blog se creó originalmente para distribuir información sobre editoriales y concursos literarios. Aunque últimamente he publicado otro tipo de posts (entrevistas a autores, fragmentos de obras más largas, etc.) me alegro de volver a la idea que generó este espacio. Y lo hago en sabrosa charla electrónica con los representantes de Vientos del Sur, una editorial que acaba de crearse en Sevilla, y que además abre sus puertas con un interesantísimo concurso

Editorial: Vientos del Sur

País: España

Dirección física: C/ Armiño, 13. Valdezorras, Sevilla (España). CP 41070.

Dirección de correo electrónico para consultar y envío de manuscritos (se deben enviar acompañados de una breve sinopsis o resumen, además de los datos personales del autor): elisaezpuente@gmail.com

¿Cuándo se creó la editorial Vientos del Sur?

Vientos del Sur se creó oficialmente el 31 de julio de 2016, pero su proyecto rondaba por las mentes de sus creadores desde finales de 2014.

¡Felicidades! Un período de incubación siempre da los mejores frutos… ¿Y qué motivó a sus creadores a establecerla?

Los motivos son principalmente éticos. Muchos de los fundadores de Vientos del Sur hemos trabajado anteriormente en el mundillo editorial, en varias editoriales de cierto tamaño de Andalucía y Extremadura (España), y hartos de ver cómo las finanzas se anteponían a la calidad literaria (por ejemplo, las editoriales convencionales publican auténtica basura escrita por personajes famosos de la televisión mientras que ni tan siquiera se paran a leer auténticas obras de gran calidad de escritores noveles o poco conocidos) decidimos formar nuestro propio proyecto, con la firme intención de dar una oportunidad a los escritores desconocidos para desarrollar una carrera literaria a nuestro lado.

Tanto los lectores como los autores nos sentimos agradecidos por este tipo de iniciativa. ¿Qué tipo de manuscritos están ustedes interesados en publicar?

Por ahora tan solo publicamos novelas, diferenciando principalmente entre dos tipos: novela corta y novela.

Dentro de la novela, ¿les interesa algún género en particular (romántica, detectivesca, etc.)?

Principalmente estamos interesados en los géneros de fantasía y ciencia ficción, pero estamos abiertos a novelas de cualquier género (romántica, negra, erótica, psicológica, thriller, costumbrista, contemporánea, etc.). Si el texto es una novela y es de calidad, querremos publicarlo sea cual sea su género.

¿Aceptan ustedes obras que hayan sido previamente publicadas ya sea en formato digital o en papel o deben ser inéditas?

Las obras deben ser inéditas, principalmente para asegurar que todos los derechos sobre las mismas están a disposición del autor.

Sí, siempre es mejor precaver… ¿Publican ustedes en formato digital, en papel o en los dos?

Publicaremos en formato digital y en papel, prefiriendo éste último, el cual es de hecho el que ofertamos en las bases de nuestro concurso.

¿Qué deben saber los autores para evitar caer en la cesta de “manuscritos rechazados” por la editorial?

Respetamos la ilusión de los escritores por dar a conocer cuanto antes sus manuscritos, pero deben tener en cuenta que la calidad estilística, ortográfica y argumentativa es un principio básico que todo manuscrito debe seguir para considerarse la posibilidad de ser publicado.

¡Muchas gracias y adelante con su hermoso proyecto!

Sobre el concurso I Premio literario VIENTOS DEL SUR – #novela 5.000 euros

 

Las obras, escritas en lengua castellana, serán de temática y extensión libres, siempre que se ajusten a los criterios generales del género “Novela”, superando en todo caso los 50 folios en formato DIN A4.

 

PLAZO DE ENTREGA

El plazo de admisión de originales se cerrará el día 31 de octubre de 2016. No se aceptarán aquellas obras que lleguen con fecha posterior al final del plazo.

 

JURADO Y VEREDICTO

El jurado estará formado por miembros destacados del mundo editorial y de la Editorial Vientos del Sur. Su composición se dará a conocer el mismo día del fallo, 20 de marzo de 2017, y su veredicto será único e inapelable, no pudiendo quedar el premio desierto.

 

PREMIO

Vientos del Sur establece un premio único e indivisible de 5.000 euros para la obra ganadora. La concesión del premio comporta la edición, publicación y explotación por parte de Vientos del Sur de la obra premiada, así como el derecho a la distribución y comercialización en todo el mundo. La obra premiada se publicará en castellano durante el tercer trimestre de 2017, con una tirada inicial de 1.500 ejemplares.

 

El importe del premio se abonará en concepto de anticipo a cuenta de la participación proporcional en los ingresos de explotación de la obra (royalties) que se estipulen en el contrato de edición que el autor premiado se compromete a suscribir con Vientos del Sur, y ello de conformidad con los términos expuestos en las presentes bases, así como en la vigente ley española de Propiedad Intelectual y por las demás normas y disposiciones que fueran de aplicación e interpretación de las presentes bases. La aceptación del premio por parte del ganador implica la autorización a Vientos del Sur para la utilización publicitaria de su nombre e imagen en relación con el premio.

 

PARTICIPANTES

Podrán optar al Premio Literario Vientos del Sur todos aquellos autores mayores de 18 años, sin ningún tipo de restricción, siempre que se encuentren en plenas facultades legales y de derechos sobre las obras presentadas.

 

OBRAS Y PRESENTACIÓN

Las obras serán de temática libre, escritas en castellano y podrán incluir ilustraciones realizadas por el autor o autores. Tienen que ser inéditas y no pueden haber sido premiadas en ningún otro certamen, ni pueden estar pendientes del veredicto de otro jurado.

La extensión de las obras será de un mínimo de 50 páginas, tamaño DIN A4, mecanografiadas a doble espacio y en una sola cara con tipografía Times New Roman o Arial y cuerpo 12.

 

Los participantes tendrán que enviar su obra en formato Word o procesador de textos equivalentes a la siguiente dirección de correo electrónico: concursovientosdelsur@gmail.com

En el asunto del mensaje se indicará: “Para el Premio Vientos del Sur”.

En el correo se adjuntará el manuscrito, y en el cuerpo del mensaje se aportarán:

  • Título de la obra.
  • Nombre, apellidos y correo electrónico del autor o autores en caso de que la obra sea colectiva.

 

DERECHOS DE OPCIÓN PREFERENTE

Vientos del Sur se reserva un derecho de opción preferente para publicar cualquier obra presentada en el concurso que, no habiendo sido galardonada, sea considerada de su interés, previa suscripción del correspondiente contrato con su autor. Vientos del Sur dispone de un plazo de 120 días para comunicar al autor su voluntad de adquirir los derechos de la obra.

 

ORIGINALES

Vientos del Sur no se compromete a mantener correspondencia con los candidatos al premio. Los originales no premiados serán destruidos durante los cuatro meses siguientes a la entrega del premio. La participación en el Premio Vientos del Sur implica la plena conformidad y aceptación de estas bases.

 

 

 

 

La novela de Facebook: una entrevista a Armando Añel

Originalmente publicada en Sub Urbano Magazine

Armando Añel fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas Erótica y Apocalipsis: La resurrección, la compilación de relatos Cuentos de camino, el poemario Juegos de rol, el libro de ensayos Cuba, el problema y su solución (junto a Enrique Collazo y Ángel Velázquez Callejas) y las biografías Instituto Edison: Escuela de vida y Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios. Reside en Miami y con su esposa Idabell Rosales lleva adelante Neo Club Ediciones.

Armando

Teresa Dovalpage: ¿Cómo se te ocurrió la idea de La novela de Facebook?

Armando Añel: Desde hace un tiempo, en Neo Club Ediciones, desarrollamos una labor de apoyo a los escritores independientes en Cuba. Por desgracia, no siempre contamos con fondos o patrocinios estables para llevarla a cabo, y debemos estar “a la viva” para encontrarlos. Fue precisamente pensando en cómo conseguir patrocinio para poder publicar la decena de libros que tenemos a la espera, de escritores residentes en la Isla, que se me ocurrió escribir esta novela interactiva. La idea es que los fondos sirvan para poder celebrar la segunda edición del Festival VISTA en Miami, en el marco del cual, precisamente, se presentarían algunos de estos libros de escritores cubanos.

Teresa Dovalpage: Qué bien, así que tiene un objetivo altruista y todo. ¿Existe una trama básica sobre la que construyes la historia añadiéndole personajes o la trama se hace sobre la marcha?

Armando Añel: Digamos que la trama básica es bastante simple: Este es un libro narrado en primera persona donde el autor describe cómo, tras resistirse durante mucho tiempo a abrir una cuenta en Facebook, finalmente se convierte en un adicto a esta red social. Por el camino, sus experiencias se nutren de las de los diversos protagonistas, también con cuentas en Facebook. Es así que se entrecruzan las diversas subtramas en el marco de la trama principal.

Teresa Dovalpage: Muy interesante, un laberinto literario, un jardín feisbucero con senderos (virtuales) que se bifurcan… Hasta el momento, ¿cuántos personajes tienes? ¿Y los escenarios, de dónde salen?

Armando Añel: Ya existen alrededor de 50 personajes, o donantes-protagonistas. Calculo que pasarán de 100 antes de que cierre la escritura de la novela –quizá la primera de una saga– en el otoño de este año. En cuanto a los escenarios, la gran mayoría son mi muro de Facebook y los de mis amigos. Por supuesto, hay situaciones y anécdotas que trascienden el marco de Facebook, pero siempre a partir de personas que están en Facebook y las traen a colación.

Teresa Dovalpage: Bueno…personas o animales, ¿verdad? ¡Y quién sabe si plantas! Yo conozco algunos cactus muy personalizables… ¿Cómo puede la gente involucrarse en La novela de Facebook?

Armando Añel: Simplemente, todo aquel que tenga una cuenta en Facebook puede localizar el evento escribiendo en el buscador –situado en la barra superior que aparece en la pantalla, esquina izquierda—LA NOVELA DE FACEBOOK:

https://www.facebook.com/events/1415312925450906/

Una vez que das clic y entras a la página del evento, puedes leer un encabezamiento donde se explican los detalles. Hay varias categorías de participación. Cualquier pregunta puede hacerse directamente escribiendo sobre ese muro, y yo la responderé el mismo día.

Teresa Dovalpage: Me comentabas que haces muchos trabajos literarios. Eso me puso muy contenta, ¡alguien que vive de su escritura! Cuéntame un poquito más sobre lo que haces.

Armando Añel: Gracias, querida Teresa. Junto a mi esposa, Idabell Rosales, llevamos Neo Club Ediciones, una empresa que no solo edita y publica libros, sino que también los escribe por encargo. Yo soy ghostwriter. Si usted tiene una historia que contar y no sabe cómo hacerlo, o no le alcanza el tiempo para hacerlo, yo me encargo. También tenemos Neo Club IT, que fusiona edición con tecnología. Hacemos blogs, portales para empresas, periódicos, etc., además de publicidad online. Para contratar estos servicios pueden escribirnos a ediciones@neoclubpress.com

Teresa Dovalpage: ¡Cuántas cosas! Pues ya te voy a pedir la receta para el tiempo. Entre tus muchos proyectos está la promoción cultural en Miami. ¿Algo interesante que quieras anunciar para el verano?

Armando Añel: Precisamente, como ya sugerí arriba, La novela de Facebook forma parte de un esfuerzo de búsqueda de fondos para poder celebrar la segunda edición del Festival VISTA, del Arte y la Literatura Independiente de Miami, este verano. Es casi seguro que celebraremos ese festival en julio próximo, a más tardar en agosto, porque cuando nos proponemos algo terminamos haciéndolo. Siempre ha ocurrido así, y esta vez no tiene por qué ser la excepción.

Teresa Dovalpage: Claro que lo harán. ¡Muchos éxitos y adelante con La novela de Facebook! Recomiendo a los lectores que sigan esta aventura por medio de la página de Facebook del proyecto, donde habrá noticias de última hora sobre cómo contribuir a una campaña de crowdfunding…y muchas sorpresas más.

Posesas de La Habana

7:30 p.m.

Puedo entrar, profesor, y me tiemblan las piernas al abrir despacito la puerta de su oficina. Ahí está él y se me ponen frías las manos, que ya me empiezan a sudar. En el umbral me inmovilizo, detallándolo. Es alto y carmelita, con los hombros cuadrados. Un Apolo mulato vestido de mezclilla azul.

Él me observa también, pero no creo que me encuentre parecido con Venus, ni siquiera con una de las musas. Debo tener la cara roja y siento que me falta la respiración. Y Apolo que sonríe claro que sí, Elsa, adelante. Pasa y cierra.

Paso, cierro y choco con los ojos eléctricos de un Che Guevara que me observa con mala cara. Desvío la vista del póster y le miro el bigote al profesor. Recortado y espeso, se le derrama por las comisuras de los labios. Si le pudiera dar un beso ahí mismo, demorado y con lengua.

Tiene razón mi socia Yarlene, se le nota un poquito el tic nervioso. Un poquito no, se le nota bastante. Al verlo ahora, de cerca, me doy cuenta de que el párpado izquierdo le brinca igual que el péndulo de un reloj de pared. A lo mejor está también nervioso. Bueno, y qué.

Y qué querías tú, Elsa, pregunta el profesor. Le suelto mi mentira temblando como papel de China en el balcón. Es que no entendí bien lo de la plusvalía que usted explicaba esta tarde, si me lo puede aclarar otra vez, por favor, le digo limpiándome con disimulo las manos encharcadas. Me acerco a su buró. Y de pronto me atrevo. Le enseño la lengüita como aprendí de Yarlene, me la paso por los labios, a lo putesco. Imagino que le estoy dando un beso en el bigote o comiéndome un helado de chocolate en la barra del Coppelia.

Está bien, me contesta, siéntate aquí conmigo. Por la calle pasa un coche con el radio puesto a todo volumen y la música se me mete por los oídos y me envuelve como la mirada caramelo quemado del profesor. Unos que nacen, otros morirán. Me gusta Julio Iglesias, aunque no tanto como este Apolo de color café. Y le sonrío con unos que ríen, otros llorarán, y me siento a su lado en una silla que cojea. En la oficina huele a papel viejo y a cigarro acabado de encender.

Hey, el profe se está tocando lo que en latín se llama méntula por arriba del pantalón. ¿Es idea mía o aquí se trata de Febo en erección? Mira, Elsa, la plusvalía es lo que queda después de. Con disimulo me subo más la falda para que me vea bien los muslos. Las piernas son lo máximo en tu cuerpecito, niña, me ha dicho Yarlene que sí tiene de todo: ancas de yagua fina y las tetas enormes y bellísimas. Las mías son chiquitas y lacias. Que el dueño le pague al trabajador, termina el profesor, comprendes.

Comprendo que se le está parando la vara de Dionisios. Por el mismísimo Baco que no pensé que esto fuera tan fácil. Es tan fácil que me da miedo. Y él me explica algo más sobre los medios de producción pero ya no lo oigo porque me está apretando la mano. Fuerte. Ay.

De pronto tengo ganas de estar en casa oyendo en la grabadora eso de que siempre hay por qué vivir, por qué luchar. Tengo ganas de estar quitándole el polvo a las muñecas del sofá aunque mi hermana Catalina se burla oye, hasta cuándo vas a estar con esas sandeces. Mima, Elsita se va a quedar solterona si no se empieza a espabilar.

Yo no quiero ser solterona ni consagrarme a Vesta. No quiero cuidar el fuego sagrado, sino que lo enciendan en mí. Por eso dejo que el profesor me agarre una mano y sigo sonriendo como si me gustara el toqueteo. Y en fondo me gusta, aunque se me ha despertado un nerviosismo de Dios me libre con Dios me ampare. Si estuviera aquí Yarlene para darme ánimos y decirme que el sexo es el rey del mundo y hasta que no lo pruebes no has nacido, muchacha. Pero Yarlene no está.

Engels planteó que en el socialismo los obreros son dueños de los medios de producción y por eso no existe plusvalía. Eso sí lo entiendes, mamita, eh, me pregunta mientras pone como al descuido mi mano húmeda sobre su portañuela perentoria. Y me entra el pánico, pánico del dios Pan. Espérese, espérese, le pido bajito, que me da pena. Pan, pena, pene, pon. Ponme la mano aquí, Macorina. Pon. El profesor perora como si con él no fuera la cosa. Que si la hubiera, la plusvalía socialista se revertiría en provecho de los obreros.

Como una rama seca Príapo brota súbito de la bragueta de mezclilla. Qué caliente está eso, uf, qué aceitoso. Pero no parece muy duro. Será normal así con los hombres mayores. Yarlene nunca me ha contado pero debe saberlo porque esa niña se ha acostado con media humanidad. Deja que le diga. Deja que le cuente que yo pensaba que debía ser más grande. Pero a lo mejor el tamaño no es lo importante. Lo importante es que el capital no existe en el socialismo ni tampoco la explotación del hombre por el hombre, me susurra el profesor al oído mientras su mano derecha comienza a escudriñar entre mis piernas.

Y ahí mismo me levanto, sin poderlo evitar. Ya no me gusta el juego, me asusté, me cansé. Quiero salir corriendo, abrir la puerta y lanzarme por esas escaleras para abajo y no regresar más, ni siquiera a tomar las clases. Dafne huyendo de Apolo. A fin de cuentas, qué demonios hago yo aquí, a qué vine, por qué está este fulano hurgándome en la vida. Pero él me agarra y me sienta de nuevo, a la fuerza, en la silla coja. Tranquila, mami, cómo te vas a ir ahora y a dejarme así, que te has pensado. Anda, separa las piernitas, si esto es riquísimo, tú vas a ver.

Me está bajando el calzón. Ay, Dios. Le doy una bofetada, por mi madre que se la doy. Si me toca de nuevo, le parto la cara. Yo sólo vine a hablar con él, a mirarlo de cerca, cuando más a darle un beso pero no a.

A meter el rabo y a divertirse, a eso es lo único que aspiran los machos cuando se acercan a cualquier mujer. Lo único. Y después que te les abres de patas, si te he visto no me acuerdo. Elsa, ten cuidado, que eres una tontaja y cualquiera te hace un cuento de camino, gruñe Abuelonga allá en la casa, acariciándose una cicatriz pálida que atraviesa la redecilla de arrugas de su cara. No te regales, eh.

Su doctrina de prevención me escoltó como chaperona victoriana la primera vez que salí con un muchacho. Con un compañero del preuniversitario que me dejó igual que a Penélope. No la de Ulises sino la de Serrat. Sentada en la estación. Tampoco la de trenes, sino de ómnibus de La Habana, cuando le dije que besitos sí, pero que a Las Casitas de Ayestarán, aquel albergue de mala muerte, no iba con él, qué va. Pues ahí te quedas, Santa Elsa. Y me volvió la espalda y ya no lo vi más.

Los hombres son malísimos y se aprovechan de las bobonas como tú. Aprende a no dejarte toquetear. Que no te cojan para sus indecencias. Abre bien los ojos y cierra bien las piernas, me grita mi madre desde el rincón del parque donde me sorprendió jugando con un vecinito a los seis años. Ciérralas bien. Los hombres. Pero el profesor quiere que se las abra y me vuelvo a separar de él. Son malísimos. Que vaya a manosear a la madre que lo parió. Que no te cojan para. Me acerco a la puerta y choco de nuevo con los ojos eléctricos del afiche del Che. Sus indecencias.

Que te quedes quieta, mamita, me agarra por un brazo Marcel, si no vamos a hacer nada malo. Y me muerde una oreja, despacito. Así.

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El retorno de la expatriada

El retorno de la expatriada

Fragmento de la novela El retorno de la expatriada, publicada en 2014 por Editorial Egales.

Capítulo uno

La lluvia baila una danza de vidrios rotos y parece que un aparador repleto de cristalería fina se desplomara sobre la ciudad. Las nubes se abren y chorrean. El horizonte baja, el cielo se encapota y los árboles se empinan, tratando de alcanzarlo con la punta de sus ramas temblonas. Del norte sopla un viento recio que tiene alientos de ciclón. Los edificios se estremecen como si les hicieran cosquillas y los framboyanes de la avenida Carlos Tercero bailan un mambo retozón.

Entre el runruneo de la lluvia suena la voz cascada de Abuelonga, que está en la sala de su apartamento, sentada en un sofá decrépito junto a su nieta Catalina. La vieja tiene las cejas canosas y el escaso cabello blanquisucio, pero por los ojos, todavía vivos y brillantes, le brotan chispazos de furia. Y por la boca, sapos y culebras:

—No hay mujer que no le haya pegado los tarros a su marido, y yo soy la primera —masculla—. Claro que los hombres se lo tienen merecidísimo, porque son todos unos degenerados. Nada, que a quien lance otra bomba atómica y acabe con el mundo habrá que considerarlo el mayor benefactor de la humanidad.

Catalina, que acaba de llegar de Nueva York, se estremece. Y la aturden imágenes empañadas de humo, candela, carne humana encendida y un tenue olor a muerte que todavía tiene pegado al alma y a la piel. Para alejar aquellos pensamientos se concentra en otros: en los senos de Maiviz tal como los recuerda: blancos, no muy grandes, redondos y duros como pelotas de golf…

—Abuela, tú no cambias —dice al fin—. Y no hables de bombas atómicas, hazme el condenado favor.

—Yo digo lo que pienso, Cata —masculla la vieja—. Al que le molesten mis verdades, que se aguante. Bastante me he aguantado yo.

No le respondes. Evitas mirar al balcón pero te acuerdas de tu sobrina Beiya, la de las trenzas, la que reía como una conejita asustada cuando era niña, la que hace nueve años que se estrelló contra la calle. Te la imaginas pataleando en el vacío, con un aullido apretado en la garganta y queriendo escapar en vano de la atracción irremediable de la tierra.

Tu madre se acerca, limpiándose las manos en un paño de cocina gris que huele a grasa vieja y a cebolla.

—Ya puse a cocinar el arroz con pollo, Catalina —anuncia—. En una hora está listo.

—No tengo hambre, pero estoy loca por comerme una fruta bomba madura —suspiras.

—Habrá que ver si mañana se consigue alguna en la plaza. Pero lo dudo, eh.

Abuelonga interviene:

—¡Ay, hija, para antojos estamos!

Otra vez callas, pensando que después de pasar casi treinta años avasallada en este matriarcado de mala leche, lo natural sería que terminases detestando a las mujeres. (Bueno, y lo cierto es que detestas a algunas, que son, casualidades de la vida, las que llevan tu propia sangre.) Pero no entiendes por qué demonios te gustan tanto las demás. Empezando por Maiviz.

—¿Cómo te fue en el viaje, niña? —pregunta Barbarita, sentándose también en el sofá.

Luchas contra el impulso de levantarte. La peste a grasa y a cebolla te revuelve el estómago. (¿Por qué no ha dejado tu madre el condenado trapo en la cocina? Ganas de jorobar…) Desde que llegaste a La Habana hace cuatro horas, hedores de diversos tipos te golpean la nariz. El tufo a gas en la escalera te dio la bienvenida al edificio y el humo de los tubos de escape que entra sin permiso por el balcón te están ahogando.

Se te cierran los ojos, aplomados por el cansancio. Llevas un día completo saltando de aeropuerto en aeropuerto y lo único que apeteces es ducharte y acostarte a dormir. Pero haces un esfuerzo y sonríes:

—Bien. El problema fue que nos tocó sentarnos al lado de un viejo cotorrón. Se pasó el vuelo dándonos la lata con una querindanga que tiene en El Vedado, una muchacha de veintitrés años. Sam es un santo y le oyó la descarga sin chistar, pero yo tenía ganas de decirle: “Mister, a usted lo están jineteando de mala manera, no coma tanta porquería.”

—Tu marionovio será todo lo santo que quieras, pero a mí me parece que es de los que comen ángeles y cagan diablos —tercia Abuelonga—. Debió haberse quedado aquí por lo menos un día, que en este apartamento no hay pulgas ni piojos, en lugar de ir corriendo para un hotel. Eso es hacernos un desaire sin necesidad. Y hacértelo también a ti, ¿sabes? ¿O es que no quiere estar contigo?

—Los americanos son así, vieja —dibujas en el aire un gesto ambiguo—. Sam está acostumbrado a la privacidad. Se iba a sentir incómodo compartiendo la barbacoa conmigo y con Elsa, y el baño con todo el batallón de hembras.

—¿Qué, no le gustan? —los ojillos de Abuelonga brillan con malas intenciones. Al lado del párpado izquierdo tiene una cicatriz antigua en forma de cimitarra que le temblequea cuando habla.

—¿No le gustan qué, abuela?

—Las hembras, chica, no te hagas la boba. Te advierto que me dio mala espina ese tipo, con su aspecto de yo no fui y su cara de comemierda.

—No empieces a decir groserías.

—Y es un vejestorio para ti. Debe tener más de sesenta años.

—Cincuenta  y siete.

—Pues los tiene muy mal vividos.

Te contienes para no mandarla a freír espárragos. To hell. O, en buen cubano, a casa del carajo. Ya has leído que una puede domiciliarse en un ashram, buscarse un gurú personal, meditar doce horas al día y tener un satori, pero que bastan diez minutos con la familia de origen para olvidar todas las enseñanzas místicas y volver espiritualmente al punto cero. Si no fuera por lo que tú sabes, jamás hubieses vuelto a poner un pie en este apartamento en que hasta el aire huele a estrógeno podrido. Haces acopio de paciencia y respiras tres veces por la boca repitiendo mentalmente ohm-ohm-ohm, como te ha enseñado Ananda Parvati, tu instructora de Zen.

Abuelonga pincha otra vez:

—Dicen que en el norte han inventado unas pastillas parapicha. ¿Le darás Viadra todas las noches, eh?

—Viagra se dice, abuela. Y deja a Sam en paz.

—Pero explícame una cosa, ¿por qué se alojó en el Hotel Colina? —mete su cuarto a espadas Barbarita—. Ése es un albergue de medio pelo. ¿Por qué no en el Habana Libre o Habana Meliá o como rayos se llame ahora? ¿O en el Cohiba? Ésos sí son hoteles elegantes, con caché.

—Porque el caché y la elegancia cuestan billetes, mima. Acuérdate que nosotros no somos ricos. Yo estoy tratando de levantar el negocio de la peluquería y Sam es vendedor en una tienda Sears.

—Para colmo, un viejo sin dinero —se ensaña Abuelonga—. Todavía si te mantuviera, se le podía disimular la flojedad de patas. Pero cuando no hay parné ni picha, ¡fu!

Repites para tus adentros estabilidad-serenidad-calma-paz. Ohm. Paz-calma-serenidad. Vieja-cochina-metida en lo que no le importa, ohm.

El libro esta disponible aquí y en Amazon

Entrevista a María José Rivera, por Noches de Obon

María José Rivera

Entrevista publicada originalmente en Conexos

María José Rivera Ortún (Herramélluri, La Rioja, España), es licenciada en Matemáticas por la Universidad de Valencia, doctora en Matemáticas y Catedrática de Matemáticas en la Universidad Politécnica de Valencia. Ha publicado algunos libros de matemáticas relacionados con la docencia y medio centenar de artículos de investigación. Los últimos diez años ha compartido las matemáticas con la escritura de relatos, una pasión aplazada. Empezó con una trilogía de novelas en la que el hilo conductor es un personaje, objeto de amor en cada historia, de nombre Ahmed. Con la primera novela de esa trilogía de título Harmattan, publicada por Alianza Editorial en 2009,fue finalista del X Premio de Novela Fernando Quiñones de 2008. La segundaNoches de Obon ha sido publicada por La Pereza en 2013 y la tercera  Eres la Luz de mis Ojos ha sido finalista del año 2013 del I Premio Hispania de Novela Histórica de la Editorial Áltera. Entre unos y otros, escribió una obra de divulgación matemática titulada Las mil y una Hipatias, en buena sintonía con su compañera Xaro Nomdedeu, que fue publicada por la Editorial Nivola en 2011. Y también ganó el Premio de Relato Corto Antonio Gutiérrez de Cerezo de 2013 con el cuento Encalmada. Tiene muy avanzado el proyecto de escribir una segunda trilogía de novelas contadas todas ellas a través de varios narradores y con tramas de algún modo relacionadas con la política y la actualidad. Y en medio van surgiendo dos nuevos libros de divulgación, donde se estudian la estrecha y a veces difícil convivencia entre música y matemáticas y entre literatura y matemáticas.

Teresa Dovalpage: Entiendo que “Noches de Obon” es parte de una trilogía, ¿qué otros volúmenes la forman? ¿Dónde se pueden encontrar?

María José Rivera: Empecé a escribir de forma tardía porque tuve que atender a otros requerimientos profesionales, y cuando lo hice pensé en un libro de cuentos que tuvieran como nexo de unión un personaje llamado Ahmed. Pero descubrí enseguida que soy sobre todo novelista y  tres de esos cuentos se convirtieron rápidamente en novelas.  Tuve la fortuna de  que la primera, “Harmattan”, que trata sobre la relación entre dos mujeres que comparten marido en un poblado del desierto del Sahara,  quedara finalista en el Premio Fernando Quiñones de 2008 y de que fuera publicada en 2009 por Alianza Editorial. Me temo que hoy está prácticamente agotada pero es posible que vuelva a publicarse en breve.  La segunda es “Noches de Obon”. Y la tercera, “Eres la luz de mis ojos”, permanece inédita a pesar de haber quedado finalista en el Premio Áltera, espero que por poco tiempo. Trata sobre las complejas relaciones entre dos amigos pertenecientes a distintos mundos y una mujer misteriosa, y está  ubicada en el epicentro de la construcción del Canal de Suez.

Teresa Dovalpage: ¡Felicidades! Espero leer pronto las otras dos novelas. “Noches de Obon” proporciona muchos detalles sumamente interesantes sobre la vida en el Japón, la religión, el culto a los ancestros… ¿Has estado en este país? ¿Qué te inspiró a escribirla?

María José Rivera: A la hora de elegir la ubicación de mis novelas soy muy arriesgada. Las  de esta trilogía se sitúan en escenarios de los que en principio sabía muy poco. Pero para eso está  la documentación. Es una fase que me apasiona porque  aprendo muchísimo. Del Sahara apenas conocía el sur de Marruecos y recrear el desierto para “Harmattan” fue una experiencia fascinante. En cuanto a “Noches de Obon”, he viajado a China e India, pero no a  Japón, un país del que me he enamorado desde la lejanía.  Y después de leer mucho y de depurar lo leído,   construí  un personaje principal en el que intenté que se viera  ese poso del oriente mágico y profundo que tan atractivo resulta en occidente. ¿Y qué voy a decir de Egipto? Alejandría fue por una temporada mi otra casa.

En cuanto a la segunda pregunta, creo que “Noches de Obon” es la única de mis novelas  que no surgió en torno a un personaje, sino alrededor de  una idea. Quería escribir sobre la venganza.  Cuando me hacen daño y pienso en la venganza doy gracias al cielo de no tener  en mi mano los instrumentos para llevarla a término, porque eso me convertiría en un monstruo. El deseo de venganza está en las raíces de la naturaleza humana, mientras que la capacidad de  perdón parece un atributo divino.  ¿Quién no ha envidiado a Montecristo alguna vez?, es uno de los mitos esenciales de la literatura. Pero no encontré al personaje principal de la novela hasta que recordé un viaje que hice de Barcelona a Marsella que tenía que continuar  días después hasta París. Porque  al estudiar el mapa de carreteras decidí no ir de Marsella a París por la autopista de Lyon,  sino atravesando el Macizo Central. Y lo hice sólo para pasar por Nevers.  Marguerite Duras, “Hiroshima mon amour”… De ahí surgió Shojiro.

 

Teresa Dovalpage: Se nota en la obra tu trabajo de investigación…¡Conduces al lector a lugares y a libros! Un personaje repite la frase “–¡Qué raros sois los japoneses!” Pero creo que la novela realmente la desmiente. Los japoneses no son más “raros” que cualquier otra nacionalidad. ¿Te proponías esta desmitificación al escribirla?

María José Rivera: Es cierto que nada se parece más a un ser humano que otro ser humano: todos tenemos los mismos sueños y las mismas pasiones. Pero los occidentales somos hijos del pensamiento griego, romano y judeocristiano, mientras que oriente se ha construido en torno a otros mitos, otras filosofías y otras explicaciones del mundo. Animismo, taoísmo, budismo… Las religiones orientales nos asombran, la supremacía de las masas por encima del individuo también, la obediencia, la sumisión, la disciplina férrea. Eso es lo que podemos percibir en el otro como rareza, su cultura.

 

Teresa Dovalpage: ¿Hay alguna relación entre tu trabajo como doctora en matemáticas y tu labor como novelista? ¿Cómo se relación? Digo, si es que se relacionan.

María José Rivera: Mucho de lo bueno que pueda tener como escritora, si es que hay algo,  se lo debo a las matemáticas. Decía Descartes “cuando quieras hablar de cosas transcendentes sé trascendentalmente claro”. Así  es el lenguaje matemático,  bello porque es preciso, porque es inteligible, porque hace fácil lo difícil, porque intenta desentrañar los misterios del universo  y porque disecciona  conceptos transcendentes. Su meta es el conocimiento en su sentido más elevado.  Las matemáticas se inventan, se imaginan, como la literatura. Y una novela, simplificándolo mucho, es un teorema en el cual se propone una hipótesis y una conclusión. El desarrollo de la escritura  permite pasar de una a la otra, pero eso sí,   siguiendo las leyes de una  lógica que se propone en la misma novela.

 

Teresa Dovalpage: La novela como teorema…muy buena teoría. Por “Noches de Obon” se pasean personajes de diversas nacionalidades, costumbres y religiones. ¿Hay alguno que sea tu favorito?

María José Rivera: Me gusta mucho Shojiro cuando no es él, sino el protagonista de sus obras de teatro. Y debo destacar a dos personajes que están en las antípodas: uno es el padre, que representa el subconsciente modelado por la infancia, la tradición y la familia, el juez severo que no entiende la homosexualidad de su hijo. La otra es Kalyna, la conciencia, la que descubre las debilidades   morales de Shojiro  y no las acepta.

Teresa Dovalpage: ¿Cuál es tu rutina para escribir?

María José Rivera: Soy una persona disciplinada, y la escritura me tiene abducida. Robo segundos del día para entregárselos a ella. Mientras cocino, mientras conduzco, antes de dormir, a toda hora tengo en la cabeza el proyecto que llevo entre manos. Voy con mi cuaderno de ideas a todas partes. Es un tanto obsesivo. Supongo que a todo el mundo le pasa lo mismo. Pero para escribir sólo dispongo de alguna tarde,  no todas las tardes desgraciadamente, y los fines de semana. Y sobre todo el mes de agosto, en mi tranquila y hermosa casa mallorquina. Allí  paso horas y horas metida de lleno en la historia, es magnífico. Si a todo eso se le añade  el panorama editorial español, no es de extrañar que mi escritura vaya muy por delante de su  publicación. 

Teresa Dovalpage: ¡Bueno, pero ya tenemos en el panorama editorial de este lado del mar!

María José Rivera: El lado bueno de la crisis es que  está acercando a los autores españoles al mundo americano. Porque hasta este momento  el viaje  se hacía en sentido contrario. La literatura americana de habla hispana  siempre ha gozado de un gran prestigio en España, y ahora aspiramos a que los autores españoles tengamos un sitio en el otro lado del AtlánticoLos viajes casi siempre son de ida y vuelta. Como el de Odiseo. Como el de Shojiro.

Teresa Dovalpage: ¿En qué proyecto estás trabajando en estos momentos?

María José Rivera: En tres novelas contadas a través de  varios narradores que tratan sendos temas de  actualidad que me interesan: 1) desafección cívica y política de jóvenes indignados  con la consiguiente búsqueda de alternativas al margen del sistema, 2) fuentes de energía renovables versus  energías fósiles y 3) cómo la crisis ha trastocado la dignidad de quienes buscan empleo y la moral de quienes ofrecen trabajos casi de esclavitud. Espero no ser gafe y que  algún día vean la luz. La primera, ya acabada, se titula “El segundo principio de la termodinámica”, y creo que es la más compleja de las que he escrito, la más ambiciosa y la de mayor registro narrativo en sus cuatro voces. Con la segunda “El hombre dividido”, he descubierto Tasmania y el arte de la manipulación, y  está en fase de relectura.  Y para la tercera, “Abadía, 8”, que no  ha hecho más que empezar,  voy a pedir ayuda a  Dante Alighieri. También tengo el proyecto de escribir sobre literatura y matemáticas sin ser exhaustiva, a través de unos cuantos autores nada más. Y sobre música y matemáticas. Proyectos no faltan.  

 

Teresa Dovalpage: Te voy a pedir la receta para el manejo del tiempo. Hay autores que adoran hacer promoción de sus libros y otros que lo detestan. ¿En qué bando te sitúas y cuál es tu opinión sobre esta labor, que a veces toma más tiempo y energía que la escritura?

María José Rivera: Pocas cosas hay más estimulantes para un escritor  que el contacto directo con los lectores. Esa parte de la promoción me entusiasma, otras no tanto. Pero como profesional  acepto  lo bueno y lo menos bueno. Considero necesario implicarse en la promoción, muy pocos autores son capaces de funcionar sin hacer tal esfuerzo.   Y en cualquier caso me pongo a disposición de la editorial, que es quien entiende de eso.

Teresa Dovalpage: Muchas gracias, María José, por aceptar esta entrevista. ¡Y espero verte pronto en una Feria del Libro por estos lares!