Archivo mensual: febrero 2013

Consejos de una editora

Publicado originalmente en Sub Urbano Magazine

Últimamente me quito y me pongo tal variedad de sombreros que a veces ni yo misma sé dónde he dejado la cabeza. Me refiero a la frase en inglés to wear many hats, que en español se puede traducir como estar en misa, en procesión…y hasta en el confesionario, todo a la vez.

Me explico. Hasta hace un par de años, mis credenciales se limitaban a escritora y profesora universitaria, dos actividades que se complementan, o al menos no interfieren demasiado una con la otra. En 2009 comencé a escribir una columna semanal para el periódico local de la ciudad donde vivo, el Taos News, y a hacer freelancing en inglés. Hasta ahí, perfecto. El periodismo, además de afilar la pluma, es una manera fácil y divertida de ganarse los frijoles y de conocer gente interesante. Y hace unos meses (nueve, para ser exacta) soy la editora en español de TheWriteDeal.

Esto me ha permitido conocer la otra cara de la baraja, un espacio que hasta ahora había sido lejano, desconocido y hasta inaccesible: el buró (o la carpeta electrónica) del editor. Y ha constituido todo un descubrimiento. Como escritora, pensaba, y todavía pienso, que mi misión era seducir al editor, hacerlo caer en la red de mis palabras, convencerlo para que publicara el manuscrito que me había llevado meses o años redactar. Por tal motivo veía a los editores como guardianes no precisamente amistosos del reino de la tinta y el papel, que muchas veces se limitaban a enviarme una negativa de fórmula. Aunque ya no recibo las negativas personalmente (mi agente angelical me ahorra el mal rato) mi visión de los editores como figuras lejanas, inaccesibles y un tanto pavorosas, continuó hasta que me convertí en parte del gremio.

A TheWriteDeal,  que es una editorial bilingüe en línea, llegan todo tipo de manuscritos y ahora me toca a mí ser… la seducida. Reconozco que soy parcial; me han dicho que la mayoría de los editores, y los lectores filtro, decide a las tres páginas si continúa leyendo un manuscrito o si lo tira a la basura. Por pura solidaridad autoral yo trato de llegar hasta la veinte, a no ser que me encuentre más de tres faltas de ortografía por página. Intento ponerme en sintonía con el autor, adivinar qué quiso decir (aunque no lo haya dicho), procuro leer entre líneas y a veces por debajo de ellas. Sin embargo, no puedo dejar de la mano la consideración debida a los lectores. La mayoría de éstos no va a tener la paciencia de esperar hasta la página treinta si el libro no los atrapa desde la segunda o tercera. Tampoco se pondrán a interpretar las intenciones del autor, lo que quiso decir vs. lo que dijo en realidad.

Como editora, tengo el deber de respetar a los autores, de responder a la confianza con la que han puesto en mis manos el fruto de su labor, pero a la vez necesito velar por el derecho de los lectores a recibir un producto que los entretenga y justifique el dinero que han pagado por él. Alcanzar el equilibro entre estos dos puntos constituye un verdadero reto.

A fin de hacer más fácil la vida de mis colegas de ambos bandos (editores y editados, seductores y seducidos), comparto aquí algunas reglas básicas para que los manuscritos no caigan en el cesto de reciclaje o sean defenestrados por la tecla “borrar”:

Cuida la ortografía. No hay nada que ofenda más la vista de un editor que las faltas de ortografía y puntuación. La buena ortografía es como la higiene corporal. Si está presente, no se nota, pero si falta, apesta.

Ubica al lector en tiempo y espacio lo antes posible.

Asegúrate de que los personajes sean coherentes y que mantengan el mismo nombre en toda la narración. No te sorprendas: más de una vez he encontrado a un Rogelio que se convierte en Eduardo antes de transmutarse en Pedro… todo en menos de veinte páginas. Esto, además de confundir al lector, es una señal clarísima de que la obra no ha sido revisada.

Huye de los clichés. Las manos blancas como la nieve y las cabelleras negras como el ala de un cuervo están ya mandadas a recoger.

Después de terminar un manuscrito, guárdalo por un tiempo (de dos semanas a un mes) y vuélvelo a leer con la pluma en la mano. Te sorprenderás de las cosas que se te escaparon la primera o hasta la segunda vez que lo revisaste. Escribir es reescribir, ha dicho Donald Murray.

Si conoces a alguien que pueda revisar el texto y darte su opinión sincera, aprovecha la oportunidad. Adviértele que te lea sin piedad, como te leerán los editores y los lectores filtro, y no te pongas de mal humor si el veredicto no es totalmente positivo. No tienes que seguir al pie de la letra todos los consejos que te den, pero al menos escúchalos.

Las anteriores son verdades de Perogrullo, con las que no pretendo descubrir el agua tibia (hablando de clisés…), sólo poner mi granito de arena para pavimentar este camino, largo y tortuoso, como dirían Los Beatles, que va de la escritura a la publicación.

Buena suerte.

La Regenta en Nueva York

Centro Cultural Cubano de Nueva York.

Teresa Dovalpage’s La Regenta en La Habana

Thursday, March 21, 2013 @ 6:30 pm

 

La regenta en La Habana

The New York City launching of La Regenta en La HabanaTeresa Dovalpage’s delightful and original new novel. In her latest work, the author takes Clarin’s classic masterpiece as a point of departure, with contemporary Havana as a backdrop and a Cuban Madame Bovary of sorts as protagonist. The plot unfolds at the University of Havana, where an atmosphere of corruption and opportunism is explored with clever humor and unexpected twists.

For a musical trailer and plot synopsis, click here:
http://www.youtube.com/watch?v=sti5_r_ak9A

The author will be presented by poet and literary critic Lourdes Gil, who will engage Dovalpage in an intimate conversation, delving into her new novel, her early development as a writer in Cuba, and her multifaceted literary background.

Born in Havana, Teresa Dovalpage’s work is bilingual. Her novels in Spanish include, among others, Posesas de La Habana and El difunto Fidel, awarded Spain’s Premio Rincón de la Victoria in 2009. Her work in English includes the novels Habanera, A Portrait of a Cuban Family and A Girl like Che Guevara, as well as the short story collections, The Astral Plane, Stories of Cuba, the Southwest and Beyond. She studied British and Spanish literature at the University of Havana and received a Ph.D. in Latin American literature from the University of New Mexico, in Taos, where she now teaches Cultural Studies.

Lourdes Gil is in the faculty of CUNY’s Baruch College, where she teaches in the Department of Latin American Studies. She is an award-winning poet and her literary essays have appeared in numerous publications in the U.S. and abroad. Her books include, among others,El cerco de las transfiguracionesEmpieza la ciudad and the upcoming Anima vagula, to be launched this summer by Editorial Verbum in Madrid.

BARUCH COLLEGE
25th Street, bet. Lexington and Third Aves., NYC
VC, 6th Floor, Conference Room 6-210

In Spanish

SPACE IS LIMITED
Free Admission

For reservations, write to: cccofny@aol.com

 

Entrevista en The Latino Author

 

Dovalpage-Teresathe-astral-plane

Esta semana, TheLatinoAuthor.com está entrevistando autor Teresa Dovalpage que nació en La Habana y ahora vive en Taos, Nuevo México. Tiene un doctorado en literatura y enseña en la Universidad de Nuevo México-Taos. También escribe para el periódico local, Taos News, donde tiene una columna semanal. Esta autora bilingüe ha publicado seis novelas, cuatro en español y dos en inglés, y tres colecciones de cuentos.

¿Puedes contarnos un poco sobre ti y tus experiencias?

Nací en La Habana, Cuba, y fui una verdadera rata de bibliotecas desde mi infancia. De haber vivido aquí me habrían llamado “nerd,” sin dudas. Escribí mis primeros cuentos cuando era adolescente y ya no me pude parar… Mi primer libro publicado fue la novela A Girl Like Che Guevara (Soho Press, 2004), a la que siguió Posesas de La Habana (Pureplay Press, 2004). La verdad es que me animé muchísimo con eso y empecé a decir que era escritora J ¡Antes no me atrevía! Desde entonces he publicado seis novelas y tres colecciones de cuentos. Ahora vivo en Taos, una ciudad preciosa y un poco fantástica cerca de las montañas Sangre de Cristo, en Nuevo México, y enseño en la universidad local, UNM Taos.

Has publicado tres colecciones de cuentos, varias novelas y también eres dramaturga. ¿Cuál de estos estilos de escritura te gusta más, o son iguales por naturaleza?

Depende de la historia. Hay algunas que vienen (o pasan “a través de mí,” a veces) en forma de novela; otras, más cortas, vienen como cuentos, y finalmente están las que me llegan como obras de teatro, con voces de los personajes y hasta acotaciones.

De los tres tipos de escritura, ¿cuál te parece más difícil y por qué?

El teatro, definitivamente. Una cosa que he aprendido es que el teatro es más que el diálogo. Mucho más. Una también tiene que pensar en las posibilidades reales de la puesta en escena… Figúrate que incluí un gato en Hasta que el mortgage nos separe. Las pobres directoras tuvieron que volverse tremendamente creativas para montarla. Rosario Vargas, de Teatro Aguijón, recurrió a un muñeco de peluche y Marcelina Gallegos, de UNM, a un chico que “representó” al gato.

Tus obras están escritas en español e inglés. Cuando comienzas tu proceso de escritura, ¿cómo determinas cuál idioma vas a utilizar para una obra en particular?

Al principio no fue un problema de elección. Escribí mi primera novela en inglés porque pensé: “más me vale escribir en inglés si quiero que me publiquen y me lean aquí.” Más tarde descubrí el mercado latino y el español (¡gracias, San Google!) Así seguí alternando entre los dos idiomas. Ahora suelo escribir en la lengua en que me llega la historia. En el caso de The Astral Plane, Stories of Cuba, the Southwest and Beyond (UNO Press, 2012), varios de los cuentos suceden en Nuevo México, así que sentí que era más natural escribirlos en inglés.

¿Cuál de tus historias fue la más difícil de escribir y por qué?

Probablemente Muerte de un murciano en La Habana, publicada en 2006 en España, y finalista del Premio Herralde. Me costó trabajo encontrar la voz narrativa hasta que descubrí que necesitaba más de una, de modo que hay un narrador omnisciente además de monólogos de los personajes principales. Ya puesta a meter voces, hasta me metí yo misma en la historia, por jorobar.

Tu libro Habanera: A Portrait of a Cuban Family trata sobre la época post-revolucionaria. ¿Cuánto fue tomado de tu experiencia personal y cuánto es ficción?

Empezó como un libro de memorias, pero en un momento dado me di cuenta de que había reinventado la historia más de lo conveniente. Ante la insistencia de mi madre, que me llamó mentirosa entre otros insultos, decidí convertirlo en ficción. La novela está basada en mi familia, claro, aunque agregué muchos incidentes que no tienen nada que ver con la realidad. (Nunca contamos con nuestro propio fantasma en casa, al menos que yo sepa.) Pero los personajes están inspirados en mi familia, que es una panda de bichos raros…incluyéndome a mí.

Hace poco que publicaste La Regenta en La Habana. ¿Puedes contarnos algo sobre este libro?

Es una reescritura de los últimos capítulos de La Regenta, de Leopoldo Alas (Clarín). En esta novela española clásica del siglo XIX, Ana Ozores, la protagonista, está casada con un hombre mucho mayor que ella y es cortejada por el Don Juan local y por un sacerdote, don Fermín. Mi novela tiene dos tramas paralelas: una se trata de Yoana, profesora de la Universidad de La Habana que enseña La Regenta en su clase de literatura, y la reescritura de los últimos capítulos de la novela original, que hace Yoana a la vez que reflexiona sobre su propia vida. No sé que dirán los críticos de la obra de Clarín sobre mi libro, ¡pero yo me divertí horrores escribiéndolo!

¿Cuán difícil fue lograr publicar tus libros, y qué consejo les puedes dar a nuestros lectores en este campo?

Creo que tuve suerte con mi primera novela. Mandé el manuscrito de A Girl Like Che Guevara a Soho Press sin agente ni recomendación alguna y lo compraron. Lo mismo ocurrió con Posesas de La Habana y PurePlay Press. Ahora tengo una agente en España y estoy muy contenta con ella pues me queda más tiempo para escribir y no tengo que preocuparme por vender mis libros. Pero te confieso que me sigue gustando la idea del mercadeo, y que disfruto mucho haciendo trabajo promocional. Así que mi consejo para los escritores es que se busquen un agente (eso siempre ayuda muchísimo), pero mientras tanto, sigan tratando de vender sus libros ustedes mismos.

¿Quién o qué te inspira a escribir?

Mi loca vida familiar –me refiero a mi vida familiar en Cuba, eh. Las familias disfuncionales son magníficas fuentes de inspiración, sobre todo cuando estás lejos de ellas y puede mirarlas con desapego, y hasta reírte de cosas que antes te hacían pasar vergüenza o te mortificaban. Mis amigos. Los lugares donde he vivido y los que he visitado. La gente, sus rarezas… Hay mucho de “rareza” en Taos, así que estoy en el sitio ideal para un escritor. Viajar también me inspira. La Navidad pasada mi marido y yo fuimos al Museo Gutenberg y cuando salí de allí tenía una historia en la cabeza.

¿Qué quieres que tus lectores se lleven consigo después de leer tus obras? En otras palabras, ¿por qué quieres que te recuerden como escritora?

Quiero entretener a la gente. Quiero que mis lectores pasen un buen rato leyendo mis historias, y si en el proceso aprenden algo nuevo e interesante sobre, digamos, Cuba, eso le pone la guinda del pastel.

¿Puedes compartir algo sobre tus proyectos futuros?

Como te contaba, me encanta el mercadeo. Estoy preparando un libro compuesto por artículos que escribí para Taos News y que espero publicar en Amazon como una guía de Taos. Los artículos ya están hechos, así que ahora viene la parte divertida, ¡que la gente se entere de que el libro existe!

La regenta en La Habana