Archivo mensual: mayo 2013

VII PREMIOS LITERARIOS EDICIONES OBLICUAS

¡¡CONVOCADOS LOS VII PREMIOS EDICIONES OBLICUAS!!
Fecha máxima de entrega: 25 de octubre de 2013
 
Modalidades:
 
***NARRATIVAS OBLICUAS*** (NOVELA, NOVELA CORTA O CONJUNTO DE RELATOS)
PREMIO: PUBLICACIÓN DE LA OBRA Y 1.000€ COMO ADELANTO EN CONCEPTO DE DERECHOS DE AUTOR
***LA NUNCA POESÍA*** (POESÍA MALDITA Y DE LA FRONTERA: POSTROMANTICISMO, DECADENTISMO, SIMBOLISMO,
VANGUARDIAS, ETC.)
PREMIO: PUBLICACIÓN DE LA OBRA Y 250€ COMO ADELANTO EN CONCEPTO DE DERECHOS DE AUTOR
La participación en el concurso está sujeta a las siguientes bases y condiciones, y se considerarán conocidas y aceptadas por el solo hecho de presentar una obra.

1. Podrán participar en este concurso todos los escritores vivos de cualquier nacionalidad, mayores de 18 años, que presenten una sola obra original e inédita por modalidad, de su exclusiva autoría, escrita en idioma español o catalán.

2. No podrán optar a este Premio obras que hayan sido premiadas anteriormente en otro concurso, ni tampoco en otro certamen y/o concurso pendiente de resolución; o aquellas que tienen cedidos o prometidos los derechos de edición y/o reproducción de su obra en cualquier forma con terceros.

3. Cada obra original e inédita debe presentarse en un archivo de WORD nombrado con el título de la obra y el seudónimo del concursante. En otro archivo adjunto debe indicarse todos los datos del autor (nombre completo, lugar y fecha de nacimiento, dirección actual, número de teléfono), así como su correo electrónico. En el cuerpo del mail debe figurar el seudónimo y la ciudad de radicación actual del participante.

4. La extensión de las obras en cualquiera de las dos modalidades estará comprendida entre 40 y 250 páginas de Word y deberá entregarse con tipo de letra ARIAL, tamaño 12 y a doble espacio.

5. La recepción de originales se cierra el 29 de OCTUBRE del año en curso. La entrega de las obras se realizará exclusivamente mediante archivo de Word a la siguiente dirección de correo electrónico: premios@edicionesoblicuas.com,

indicando claramente en el asunto del mail a cuál de las dos modalidad del concurso desea presentarse: NARRATIVAS OBLICUAS o LA NUNCA POESÍA. Cualquier entrega que no cumpla estos requisitos será automáticamente excluida de los premios.

6. La obras ganadoras serán galardonadas con la publicación por parte deEDICIONES OBLICUAS del original presentado, lo que implica distribución y venta a nivel estatal, galas de presentación, inserción en catálogo, venta en formato ebook y posibilidad de adquirir la obra desde cualquier punto del mundo. Además, será obsequiado con 1.000€ como concepto de adelanto de los derechos de autor en el caso de la modalidad NARRATIVAS OBLICUAS y 250€ en el de LA NUNCA POESÍA; el resto de los beneficios de estos derechos de autor serán entregados de forma anual. En el caso de que los beneficios de la venta de la obra por parte del autor, no llegarán a la cantidad estipulada por el premio, la editorial no se vería con el derecho de reclamar dicha diferencia al ganador.

7. El Jurado estará integrado por:

NARRATIVAS OBLICUAS: Dimas Mas (escritor y crítico literario), Alberto Trinidad (escritor y editor), Alfonso Trinidad (editor y escritor).
La NunaPOESÍA: Alberto Trinidad (escritor y editor).

8. El fallo del Jurado, que será inapelable, se hará público en la página web de la editorial (http://www.edicionesoblicuas.com) el día 10 de DICIEMBRE. Entre abril y junio de 2013 se realizará la gala de presentación de las obras ganadoras.

9. El Jurado se reserva el derecho de declarar los premios desiertos.

10. La presentación de una obra al concurso implica necesariamente y de manera automática la aceptación íntegra e incondicional de las presentes bases por parte del optante.

Para más información:
info@edicionesoblicuas
670 70 23 21
687 75 97 97

SOMOS celebra evento literario en español

Aristides20

Originally published in Taos News

El autor

De nuevo tenemos a un artista latinoamericano de visita aquí en Taos. En esta ocasión se trata del cubano Arístides Vega Chapú, un escritor que vive en Santa Clara, Cuba.

Vega tiene en su haber la Distinción por la Cultura Cubana, el Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara, en los géneros de poesía y literatura juvenil, en 2001; el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén en 2002 y el Premio de la Crítica Ser en el Tiempo en 2004. Es miembro de la Unión Nacional de Artistas y Escritores de Cuba.

Entre sus obras están las novelas Soñar el mar (Capiro, 2002 y Letras Cubanas, 2009), Te regalo el cielo (Cauce, 2007); Un día más allá (Bluebird Editions, 2008 y Letras Cubanas, 2010) y Steinway & Sons (Atmósfera Literaria, 2012) así como la colección Doce plantas bajo el sol (TheWriteDeal, 2012).

Vega dará una lectura en el local de SOMOS el sábado 25 de mayo a las 5:30 de la tarde. Leerá pasajes de su novela Steinway & Sons y responderá preguntas de los interesados en saber más sobre su obra y sobre Cuba, adonde regresará el 28 de este mes.

El escritor, que ha visitado Nueva York, Miami y otras ciudades ofreciendo charlas y lecturas de la novela y de su poemario Sagradas Pasiones (Voces de Hoy, 2013), dice que ésta es su última “parada literaria” antes de regresar a la isla.

El viaje

“Este viaje a Estados Unidos se dio porque la editorial Voces de Hoy me invitó a presentar el poemario,” dice Vega. “Yo no descarto la posibilidad de ir a ningún lugar, pues el mayor descubrimiento de estas salidas es el encuentro con todo tipo de lectores, y la mayor alegría, la comunicación que se produce entre personas de culturas diferentes a quienes la literatura les abre una puerta a otras realidades.”

En su carrera como autor y promotor cultural, Vega ha participado en diferentes ferias del libro como las de Buenos Aires, Ciudad de Panamá, San José, Caracas, y muchas otras.

“Siempre se aprende algo nuevo del mundo y de la gente,”  dice.

Durante esta gira por Estados Unidos, una de las más grandes satisfacciones de Vega ha sido encontrarse con otros escritores a quienes admiraba, pero a los que no había tenido oportunidad de conocer personalmente.

En Nueva York hizo una presentación en La Casa Azul, la librería fundada por Aurora Anaya-Cerda, famosa por los eventos educacionales y literarios que organiza en la ciudad, y por su apoyo a la cultura hispana.

“Me impresionó mucho Nueva York,” dice Vega. “Al convivir tantas personas con estilos de vidas, estéticas, idiomas y culturas muy diferentes pensé que sería un caos.  Sin embargo, al menos en mi experiencia como turista, no lo viví así. ¡Alguien tropieza contigo y te pide disculpas! La ciudad tiene un ángel muy especial.”

Dice encontrarse fascinado por el Parque Central “donde hay gente que se desplaza en bicicletas, en coches de caballos, en bicitaxis… ¡yo que pensaba que el bicitaxi era un invento cubano!” se ríe.

En cuanto a Miami, ha sido también una experiencia gratificante para el nativo de Santa Clara.

“Lo que más me ha gustado es el respeto y la tolerancia,” dice. “Nadie me ha hecho una pregunta indiscreta, ni un reproche. He encontrado a muchos autores que viven aquí, y a otros que, como yo, viven en Cuba y están de visita, como Alfredo Zaldívar, fundador de Ediciones Vigía, y Reina María Rodríguez. Todos nos hemos reconocido como hijos de la misma patria y con el mismo ideal cultural. Nos hemos tratado como amigos sin que haya ningún tipo de resentimiento.”

Un mensaje del editor

Por su parte, Luife Galeano, editor de Atmósfera Literaria, que publicó Steinway & Sons, dice: “Me alegra mucho que nuestro autor esté realizando esta gira por EE. UU. y cosechando el reconocimiento  de los hispanohablantes. Arístides Vega Chapú es un autor muy talentoso.”

Refiriéndose a la novela, continúa: “Este libro es una joya que los lectores deben disfrutar, pero no es el único. Existe, hoy en día, un extraordinario talento en los escritores cubanos que trasciende tanto las fronteras físicas como ideológicas y que debe ser el germen de esa nueva literatura antillana que demanda su espacio en el mundo literario actual.”

Los libros

El poemario Sagradas pasiones, que también estará a la venta el sábado 25 de mayo, fue publicado por primera vez en 2000 por Letras Cubanas en Cuba. Ésta es su segunda edición.

“Se trata de mis reflexiones sobre personajes y sucesos que han existido en mi vida y en las vidas de otras personas,” dice Vega. “Recoge la pasión de vivir el momento, de conocer a alguien… En ese sentido es un poemario personal, pero con el que espero que los lectores se identifiquen ya que todos vivimos, de una manera u otra, en el reino de las pasiones.”

En cuanto a la novela, Steinway & Sons es la saga de una familia libanesa que se establece en Nueva York en el siglo XIX, y luego viaja a Cuba en los años 50.

“Allí los sorprende el triunfo de la revolución,” dice Vega, agregando que la obra tiene algo de autobiográfico, ya que su propia familia, por la rama materna, es de ascendencia libanesa.

“Soy descendiente de emigrantes libaneses y españoles,” dice, “por eso me siento como un ciudadano del mundo que ha escogido vivir en Cuba.”

SOMOS se encuentra en 233 Paseo Del Pueblo Sur

Teléfono: (575) 758-0081

El evento es gratis.

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El Difunto Fidel

Fragmento de la novela, ganadora del V Concurso de Novela Corta de Rincón de la Victoria, 2009

* * *

Pero el negocio crecía y cada día teníamos más papeleo y más clientes que atender, de modo que decidí buscar una secretaria también. Porque con mi mujer no podía contar para nada. Según ella, desde que llegamos aquí se dedicó a criar a mis hijos. Pero cuando los muchachos estaban ya criados (y bastante malcriados, además) todavía seguía la doña empeñada en vivir a costillas mías.

Puse un anuncio en El Nuevo Herald y la primera en llamar fue una muchacha, que, se notaba con sólo oírle la voz, era cubana hasta la médula. Mi plan original consistía en contratar a una americana para que me ayudase con el inglés. Y porque, nativa al fin, sabría más de negocios que cualquier inmigrante. Pero pensé que me hacía falta coger práctica en entrevistar candidatas y le di una cita a la compatriota.

Lo que me cayó en la oficina fue un monstruo. Un monstruo en minifalda roja, tacones de vértigo y una blusa tan ajustada que se le marcaban hasta unos pelitos negros que le crecían sobre las tetas talla treinta y ocho, copa D. El monstruo me extendió una hoja con su currículum, tan diminuto como grandes eran sus nalgas y, sin que nadie lo invitara, se sentó frente a mí con las piernas cruzadas. Para disimular le eché un vistazo al papelejo.

—Bueno, muchachita, veo que no tienes mucha experiencia en ventas ni en mercadotecnia —fue lo primero que le dije, cuando me recobré de la impresión.

—Oiga, compañe… perdón, señor, yo acabo de llegar de Cuba. Todavía tengo los pantalones empapados con agua del Caribe. No puedo saber na de merca… ¿cómo dice usted? mercatenia o lo que sea.

Me di cuenta de que aquello no tenía arreglo y para terminar rápido le pregunté:

—¿Sabes conducir? Porque moverse en carro es un requerimiento para este tipo de trabajo.

—Conduciendo vine. En el Nissan de un amigo mío, que si la mujer se entera de que me lo prestó, lo deja sin pelo. Y en cuanto tenga una oportunidad voy a sacar la licencia.

—¿Cómo te las arreglas con el inglés?

—Me defiendo. En el par de meses que llevo en Miami se me ha pegado algo con los programas de la tele. No se vaya a pensar que una es bruta. Yo tengo tremendo mendó, míreme. Míreme bien.

Ante tal estímulo le hice una radiografía visual sin ningún recato.

—Sí, se nota que tienes… tremendas aptitudes. ¿Cómo es que te llamas, mi  amor?

—Yordanka López.

—Yordanka, oye eso. Ustedes los jóvenes se aparecen con cada nombrecito que no hay quién lo pronuncie.

—Por eso estoy pensando en cambiármelo a Jennifer, pa que me digan como a la JLo. Yo creo que nos parecemos un poco. Y hasta mis piernas son igualitas a las de ella, fíjese.

Conversamos un rato más y la aspirante a secretaria siguió engolosinándome con los atributos que la madre naturaleza le había derramado encima a raudales. Me contó que trabajaba en un restaurante de Hialeah como mesera, lavaplatos y lo que se terciara, pero estaba buscando algo que dejara más dinero y le diera oportunidades de prosperar. Tenía motivación y empuje, lo que le admiré tanto como los pezones pintiparados. En Cuba había sido técnica en protección e higiene del trabajo en una farmacia. Revisaba los extintores, vigilaba que el agua de los bebederos no tuviera cucarachas, reportaba si se tupía un inodoro… El típico convenio cubano de “yo hago como si trabajara y el administrador hace como si me pagara,” admitió. Entonces le eché un sermoncito para que supiera que las cosas eran diferentes aquí:

—Ése es un gran problema que traen ustedes, los exiliados nuevos. Están acostumbrados a recibir un sueldo, por escaso que sea, sin levantar un dedo. Métete en la cabeza que en La Yuma las cosas son distintas. En este país hay que sudar los dólares porque ningún administrador te los va a regalar.

Y hasta se molestó. Vaya, que le piqué el orgullo.

—¡Ya lo sé! Y no he venido a que me regalen nada. Tengo salud para trabajar, gracias a Dios y a la Virgen del Cobre, y muchas ganas de echar para alante. ¿No ve que estoy buscando empleo? Yo no quiero pasarme la vida dependiendo del Güelfea, ni del gobierno ni de nadie.

Su entusiasmo me conmovió, lo juro. Y sólo por una cuestión de principios le endilgué la segunda parte del discurso que les soltaba siempre a los recién llegados:

—Por otro lado, ustedes tienen complejo de carneros. Todos se escabulleron en cuanto les dieron la más mínima oportunidad, sin arriesgar el pellejito ni tratar de cambiar la situación en la isla. Dime una cosa: ¿alguna vez se te ocurrió hacer algo contra el de la barba? ¿A que no le tiraste nunca ni un hollejo de naranja a un retrato suyo?

—Seguro que no. ¿Para que me metieran presa? Y el pellejito, como usted dice, me lo cuido muchísimo. ¿No ve que es el único que tengo? A mí no me gusta buscarme líos, qué va.

—Ah, pero yo sí que “me busqué líos.” Ésa es la diferencia. Mira, yo era director de una empresa de alimentos, un cargo de categoría. Andaba en carro por toda La Habana. Claro, un Lada ruso es una basura si lo comparo con el Mercedes Benz que tengo ahora, pero tú sabes lo que significaba un Lada en Cuba.

—Sí, un privilegio —asintió, impresionada—. Suerte que tenía usted.

—No me faltaba nada, muchachita. Vivía en una casona del reparto Miramar; una mansión con aire acondicionado, televisor a colores, video, un barcito en la sala, baño con agua fría y caliente… de todo. Si me fui es porque yo no aguanto las injusticias. Y cuando empezaron a no dejar entrar cubanos a los hoteles y a vender hasta las aspirinas en dólares, me entró la indignación. Un día, mientras quién tú sabes echaba un discurso en la Plaza de la Revolución, me le paré delante y dije: “Comandante, aquí tienen que cambiar las cosas. El pueblo no puede seguir así. Esto se ha convertido en un apartheid peor que el de Sudáfrica.”

—¿Usted le dijo eso en medio de la Plaza?

—Sí, chica, sí. ¿Tú no oíste las noticias? Porque toda La Habana supo del escándalo aquel.

—Es que yo soy de Banes.

—Ah, por eso… Allá en el intestino del mundo no se enteran de nada. Pues para no hacerte el cuento largo, enseguida se me tiraron arriba un montón de guardaespaldas y soldados y milicianos y la madre de los tomates. Me llevaron a un calabozo de Seguridad del Estado. Luego me condenaron a quince años en Kilo Ocho, una cárcel que no quieras tú ver ni en pesadillas. Estuve en celda de castigo varios meses y cumplí dos años completos, plantado. Pero logré salir cuando hicieron una amnistía para los presos políticos. El propio embajador de España intercedió por mí, fíjate si mi caso le dio la vuelta al mundo.

Le confieso, Encarnación, que me tomé unas cuantas licencias literarias al contarle mi historia a la compatriota. Después de todo, no estaba hablando bajo juramento. Y ya me había decidido a contratarla así que quería… vamos, darle una imagen de tipo duro, de patriota íntegro. Para que me respetara, ¿comprende?

Luego pasamos a otro asunto. Como el curriculum de Yordanka lucía bastante anémico, me di a la tarea de comprobar sus conocimientos. O, hablando en plata, la falta de los mismos.

—¿Sabes lo que es un anuncio comercial? —me miró como si le hubiera preguntado por la capital de Burundi—. A ver, ¿cómo describirías esta propiedad?

Le mostré unas fotos. Y comenzó la pobre a rebuznar:

—Una casa… eh… una casa vieja y chiquita, con patiecito atrás.

Me armé de paciencia y le expliqué que decir “una casa vieja” no era apropiado. Que “chiquita” así, a secas, tampoco sonaba bien. Que tenía que aprenderse el vocabulario del negocio y avivarse porque si no, no iba a vender ni una tienda de campaña. Entonces la muy culipronta, para usar una palabreja de mi mujer, se levantó y se me puso al lado con el pretexto de mirar los anuncios que tenía en el buró. Vaya, que me plantó el trasero, aquel trasero suculento, en plena cara. Aquello era una provocación. Y uno es… era hombre. Empecé a manosearle las nalgas, duras y redondas como pelotas de fútbol. Y ella a soltar risitas y a retorcerse como anaconda epiléptica y a apretujarme la…

Perdón, ya sé que estos detalles tan gráficos no le interesan. Borre, borre. Delete. Le decía que estábamos muy entusiasmados con el masacoteo cuando entró Bill. Llegó pidiendo mil disculpas —fino que ha sido desde niño— y un aventón para la práctica de baloncesto.

 

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Entre el realismo mágico y el realismo sucio

Reseña de Carmen Duarte originalmente publicada en Diario de Cuba

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Teresa Dovalpage es una maestra en el recurso del humor. Toda su obra está salpicada de elementos irónicos, absurdos, ridículos y grotescos que le confieren a su narrativa una hilaridad muy a tono con la idiosincrasia de los cubano

The Astral Plane: Stories from Cuba, the Southwest and Beyond es un libro de cuentos que se desarrollan tanto en Cuba como en Estados Unidos, conectados a través de personajes y situaciones. El primer cuento da título a la colección y sirve como hilo conductor de las demás historias.

Los miembros de la Hermandad Cósmica, seguidores de un llamado Maestro, se reúnen en una vieja casa habanera, azuzados por la necesidad de creer que, fuera del lugar y las circunstancias en que viven, existe un mundo mejor. Para cada uno de ellos, el “plano astral” es algo diferente. El hecho de que algunos de estos personajes reaparezcan como protagonistas de otros cuentos hace pensar en una estructura de explosión. Es decir, llegan al “plano astral” y luego se dispersan hacia otras realidades y otros mundos.

La forma natural en que la autora inserta recursos del realismo mágico en una sociedad tan opuesta a las creencias sobrenaturales como la estadounidense le confiere a su estilo un sello muy particular. Dovalpage rescata leyendas hispanas que existen en diversas localidades de Estados Unidos como consecuencia del asentamiento latino en el país, y también recrea supersticiones y leyendas que forman parte de la cultura autóctona de Cuba.

El tema del latinoamericano que debe insertarse en la sociedad estadounidense es recurrente en casi todos los cuentos, incluso en aquellos en que los personajes son nacidos en Estados Unidos, pero deben ganar un lugar social dentro del país como segunda generación de hispanos. En “Goodbye, santero”, Leroy y su hermano Michael toman caminos diferentes. Mientras Leroy estudia en la universidad, Michael se enrola en el ejército y va a pelear a Irak. El sorprendente desenlace de la historia nos deja pensando en los caminos posibles y sus consecuencias.

En The Astral Plane… también aparecen personajes de novelas anteriores de Dovalpage. Aquí podemos enterarnos del cambio que sufren los personajes de Una niña como el Che, varios años después. A través de ellos, la autora narra diferentes períodos de la historia cubana y sus efectos en la conciencia de la población.

Este sentido de continuidad histórica también está presente en el cuento “La guerrillera y Los Beatles”, donde Josefina, una periodista revolucionaria, es condenada al ostracismo por expresar su gusto por la música de Los Beatles en los años 70. Esto causa la destrucción de Josefina; sin embargo, ya en los 90, Los Beatles se escuchan en todas partes y hasta son homenajeados con una estatua de John Lennon situada en un parque de La Habana.

Los pícaros también hacen de las suyas en estas páginas. El código del engaño y la mentira que esgrimen los jineteros, y su contrapartida femenina, se hace presente como elemento típico del realismo sucio, estilo que ha marcado a la literatura cubana contemporánea con un sello indeleble.

Dovalpage es una maestra en el recurso del humor. Toda su obra está salpicada de elementos irónicos, absurdos, ridículos y grotescos que le confieren a su narrativa una hilaridad muy a tono con la idiosincrasia de los cubanos. La risa puede convertirse en la salida de una realidad sórdida y sin sentido cuando no hay otra vía de escape.

The Astral Plane… se encuentra en proceso de traducción al español.

Para ver el trailer, pinche aquí


Teresa Dovalpage, The Astral Plane: Stories from Cuba, the Southwest and Beyond (UNO Press, 2012).

 

Teresa Dovalpage y el duende de la literatura

Entrevista de Eunice Shade publicada originalmente en El Nuevo Diario de Nicaragua

“Tenés que conocer a Teresa Dovalpage”, fue lo primero que me dijeron al llegar a Taos, una ciudad al norte de Nuevo México y al pie de las montañas Sangre de Cristo. La ciudad es arte viviente. Galerías por todos lados con pinturas, esculturas, artesanías y adornos en general. Museos y construcciones de adobe que son patrimonio del lugar. De hecho Taos fue una ciudad de artistas y escritores; Willa Cather, D.H. Lawrence y Georgia O’ Keeffe, son algunas de las personalidades que han residido aquí.

 

También es tesoro cultural pues en ella residen nativo-americanos descendientes de Pueblo de Taos, vieja tribu de la zona, que todavía conserva sus tradiciones y que de vez en cuando abre las puertas de su villla para los turistas. Y es que Teresa Dovalpage radica en Taos. Conozcamos un poco más de ella.

Nació en La Habana; tiene un doctorado en literatura latinoamericana y enseña en la Universidad de Nuevo México. Escribe para el periódico local Taos News, donde tiene una columna semanal. Ha publicado seis novelas: A Girl like Che Guevara (Soho Press, 2004), Posesas de La Habana (PurePlay Press, 2004), Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006, con la que resultó finalista del Premio Herralde, uno de los más prestigiosos de la lengua hispana), El difunto Fidel (Renacimiento, 2011, que ganó el premio Rincón de la Victoria en España en el 2008), Habanera, a Portrait of a Cuban Family (Floricanto Press, 2010) y La Regenta en La Habana (Grupo Edebé) así como las colecciones de cuentos ¡Por Culpa de Candela! (Floricanto Press, 2009), The Astral Plane, Stories of Cuba, the Southwest and Beyond (University of New Orleans Press, 2012) y Llevarás Luto por Franco (Atmósfera Literaria, 2012).

Aquella tarde de abril estuvimos en su casa en Blue Berry Hill y así surgió esta plática informal, con el duende de la literatura presente, y entre el café y el pastel de chocolate; hablamos de libros, de autores, de países, de procesos, de puntos de vista. Es para mí una gran alegría compartir con mis lectores nicaragüenses el pensamiento y la vida de esta escritora que definitivemente deben leer. ¡Buen provecho!

–¿Cómo empezaste en la escritura? ¿Tu concepción, si la tienes, del acto de escribir ha cambiado o sigue siendo la misma de tus inicios?

 

Empecé a escribir cuando era adolescente, en Cuba, aunque nunca publiqué nada allá. En cuanto a la concepción del acto de escribir, hablando formalmente, no la tengo. Me gusta escribir, lo disfruto muchísimo…aparte de eso, no sé qué más decir. Después de enterarme de que existían, supongo que les presto algo más de atención a los aspectos “técnicos” de la narrativa, pero no demasiado. La literatura tiene mucho de inspiración, de duende y al menos para mí, es difícil reducirla a teorías.

–¿Creés que la literatura deba asumir un compromiso político o determinado rol social?

No creo que la literatura deba tener un objetivo marcadamente político. Para eso se escribe un panfleto, un artículo periodístico o un libro de no ficción. En mi opinión, la política (de cualquier pelaje que sea) metida a pulso en la ficción, le quita autenticidad a la trama y es la causa de que haya personajes y escenas traídos por los pelos. Recuerdo a Stendhal: “La política en una obra literaria es como un pistoletazo en medio de un concierto.”

–¿Qué disfrutas más escribiendo: las novelas o los cuentos?

Los cuentos proporcionan un placer inmediato. Unos días, o unas semanas de trabajo…y voila. ¡Publicable! Las novelas, por otro lado, dan la posibilidad de (re)crear mejor los personajes, de hacer más rico el tejido de la obra, pero pueden tomar meses o años para que estén hechas a gusto. Un cuento es como comerse una barra de chocolate; una novela sería…paella valenciana.

–¿Escribes en inglés o en español? ¿Qué prefieres o con cuál de los dos te sientes más cómoda?

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Escribo en los dos idiomas. Mi primera novela publicada, A Girl like Che Guevara, salió en inglés porque yo no sabía nada del mercado en español cuando llegué aquí, no tenía agente y creo que la publiqué por pura chiripa y buena voluntad de Soho Press. Pero, naturalmente, me siento más cómoda en español, puedo jugar más con las palabras, el estilo, pelotear el idioma… Escribir en inglés tiene más de reto; en español, de diversión.

–¿Cómo ha sido la recepción crítica de tu trabajo en Estados Unidos?

 

Los críticos han sido más amables conmigo de lo que probablemente merecía mi trabajo, sobre todo al principio.

–¿Qué tan importante es Estados Unidos en la carrera de un escritor?

 

Con todos los avances de la tecnología, creo que actualmente no importa tanto desde donde uno escriba. Con Internet puedes llegar a agentes literarios y a editores de cualquier parte del mundo. De hecho, los manuscritos en papel ya pasaron de moda. Desde luego, si escribes desde un país donde existe la censura oficial, o el acceso a Internet está limitado por el gobierno, como Cuba o China, las cosas cambian.

–¿Qué tipo de narrativa escribes, qué te gusta, cuáles son tus temas, tus búsquedas, tus experimentos?

Escribo narrativa de ficción: cuentos, novelas y teatro. Con ella busco, sobre todo, entretener a los lectores para que no dejen el libro a un lado y se vayan para Facebook. Sobre la segunda parte de tu pregunta, me estoy rascando la cabeza para contestarte. Mis temas son los que me dicta eso que, a falta de mejor término, se llama inspiración. Generalmente no pienso en un tema determinado antes de escribir. No he dicho, “voy a hacer un retrato desfigurado y horrible sobre mi familia” y paf…ha salido Posesas. Sólo me puse a escribir una historia de tres generaciones de mujeres y mientras lo hacía caí en la cuenta de que estaba, en realidad, reflejando a mi propia familia –con exageraciones– pero no fue un acto preconcebido. Con La Regenta en La Habana sí tuve la intención definida de usar dos líneas argumentales paralelas: una reescritura del final de la obra de Clarín y la experiencia de una profesora universitaria que enseña la novela en La Habana. No sé si llamarlo experimento; es un vocablo demasiado técnico para mi gusto.

–¿Creés que existe machismo en este mundo literario, o las mujeres han logrado imponerse? Te digo esto porque hubo un tiempo en que no podíamos escribir de sexo, por ejemplo, era un tema solo de hombres… ¿Cuál ha sido tu experiencia?

Últimamente esa tendencia se ha revertido, mira el tremendo éxito de Cincuenta sombras de Gray. Mi experiencia ha sido buena; los editores no parecen tener problemas con las escenas de sexo a las que en mi familia llaman “mis cochinerías.” Creo que la peor censura en este caso viene del interior, de la mente de la propia autora. O de su familia, si es de las pudibundas.

–¿Qué propuestas literarias o escritores te atraen, por qué?

Me atrae la literatura bien escrita. Precisamente ahora estoy leyendo Sirena Selena vestida de pena, una novela magnífica de Mayra Santos-Febres.

–¿Tienes algún tabú literario? Por ejemplo: ¿no escribes de algo por determinada razón?

 

No, para nada.

–¿Cómo son tus personajes preferidos? Los que construyes y cuánto tiempo te lleva darles vida

 

Personajes con aristas, perfiles. Personajes creíbles, que lleguen a parecer conocidos (amigos o enemigos) del lector. Sobre el tiempo, depende. Con cada novela o cuento es diferente.

–¿Cómo te ves en 20 años?

Con cirugía plástica en la cara y probablemente en otras partes del cuerpo. Soy muy vanidosa. Y escribiendo, siempre escribiendo.

–Cuéntame el trajín de combinar el taller, el blog, la universidad y la escritura

¡Un brete! Pero un brete muy divertido. Como todo lo hago a tiempo parcial (excepto la escritura, pues escribo cada vez que tengo la oportunidad) no resulta tan difícil de hacer como lo sería, por ejemplo, si tuviera un trabajo de 8 a 5. Aunque, si saco la cuenta, probablemente termino trabajando 60 horas a la semana pero es a mi aire.

 

Abril, 2013, Taos, Nuevo México.