Carlota Caulfield y la fascinación irresistible de la moda

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Carlota Caulfield es autora de nueve libros de poesía en distintos idiomas. Entre ellos están At the Paper Gates with Burning Desire, The Book of Giulio Camillo (a model for a theater of memory )/ El libro de Giulio Camillo (maqueta para un teatro de la memoria) / Il Libro de Giulio Camillo (modello per un teatro della memoria), Movimientos metálicos para juguetes abandonados (Primer Premio de Poesía Hispanoamericano “Dulce María Loynaz”, España-Cuba 2002), Quincunce / Quincunx, Ticket to Ride,Essays and Poems y A Mapmaker’s Diary: Selected Poems (White Pine Press, 2007). Caulfield es también profesora de literatura en una universidad de California. Y, por si fuera poco, resulta también una experta en el difícil arte del buen vestir. Carlota Caulfield no teme presentarse ante el mundo como amante de la moda y del buen ver, demostrando que la inteligencia no está reñida con la elegancia ni con la estética.

Cuando la conocí, hará unos 8 años, lo primero que pensé al verla fue “esta profesora parece una modelo.” No sólo por su estatura y porte (tiene mucha presencia, que dirían en Cuba) sino porque tiene una gracia especial para vestirse. Carlota Caulfield es una intelectual completa, con una decena de libros publicados e innumerables distinciones literarias, como el Primer Premio de Poesía Hispanoamericano, la beca Cintas de Poesía, el Premio Internacional “Ultimo Novecento” (Italia, 1988) y la Mención de Honor en el 1997 Latino Literature Prize del Instituto de Escritores Latinoamericanos de New York.

Tengo en las manos su último libro, Fashionable, una poeta adicta a la moda, publicado recientemente por la editorial española Torremozas en su colección de narrativa ETC (Ellas También Cuentan). Aquí la autora discute, como en conversación amable y chispeante con el lector desconocido, temas que van desde el muy íntimo de la ropa interior (“Ooh, la, la, lingerie”) hasta las propiedades mágicas de los sombreros.

Hay una deliciosa “Autobiografía con boticas, zapatos, sandalias y otras variantes del calzado,” un artículo dedicado al maquillaje en que Cleopatra y Estée Lauder trascienden tiempo y espacio para unirse en una misma pasión por la cosmética, y un aromático aletear por el ramo de las esencias –tema que la autora domina a la perfección, pues desciende de una familia de perfumistas. “Alguna gente entiende el idioma de los perfumes; yo lo hablo fluidamente,” confiesa.

Abrir las páginas de Fashionable es como entrar a una tienda, pero no a una tiendecita de barrio ni a un almacén estilo Sears repleto de tantas cosas que te aturden, sin dejarte apreciar ninguna en específico. No, aquí se trata de una boutique súper chic donde hay un poco de cada cosa, con las piezas ordenadas en anaqueles limpios y arreglados en los que las palabras destellan como pulseras de diamantes.

Me acerco a uno de estos estantes y lo primero que saco es “unas zapatillas de correr de primera calidad. Escogí unas de arco especial, con excelente amortiguación, especiales para terreno variado y con control de movimiento.” Más adelante, en el mismo espíritu deportivo, aparecen “unos anteojos muy favorecedores marca Mujer Sport y una visera blanca con un puma amenazante en lado derecho.”

El atuendo perfecto para una bella cougar.

Sigo curioseando. De un clavo dorado cuelga el clásico vestidito negro que popularizara Coco Chanel, rescatándolo de los reinos de la pobreza y el luto. (De este detalle, como de otros más sandungueros, me entero por la autora, que en cada capítulo  ofrece una brevísima historia de la moda.) Se trata de “un traje negro de flapper, comprado en una tienda vintage de Haight-Ashbury, el barrio de San Francisco que se hizo muy famoso en la época de los hippies.”

Dan ganas de probárselo ya.

Me acerco al armario de bolsos y admiro “un Salvatore Ferragamo de rafia y piel, un Kenneth Cole de un rojo seductor, un NEXT de cuero negro muy práctico, llamado Norte-Sur…” ¡No puedo seguir mirando vidrieras! Decididamente, necesito mejorar mi colección de accesorios. ¿Dónde está la tienda más próxima?

Como dice acertadamente Robert Davidson en el prólogo: “el lector bebe en las palabras de la poeta y no puede dejar de imaginarse sus propias experiencias con ropa y perfumes, música y paraguas…” La fuerza de la imaginación es tal que me siento inspirada a irme de compras.

Hablando de inspiración, una tarde hace un par de años, la autora y  yo pasábamos una tarde en Santa Fe y bajo su influencia de fashionista me compré un par de Pikolinos que no he usado más de dos veces. (Soy nerdita y poco dada a usar tacones pero como ella me decía “lucen tan lindos, son como joyas en los pies,” pues no me pude resistir.)

Quizá venga bien aquí ofrecer un consejo a las lectoras: cuidado con este libro, que bajo su apariencia suave y sofisticada puede volverlas compradoras empedernidas y fans de esa hada encantadora y tiránica a la que llamamos “la moda.”

A pesar de este caveat, invito a todos a leer sin miedo Fashionable, a vitrinear entre sus páginas y a gozar, sin remordimientos, del placer que produce estrenar un vestido lindo o perfumarse “con un toque de lirio y almizcle en armonía con la vainilla.”

 

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Para saber más de la editorial vaya a Torremozas

 

 

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