Antonio Álvarez Gil: un autor multinacional

Antonio Álvarez Gil

 

La literatura de Antonio Álvarez Gil tiene un sabor multicultural. Lo descubrí al leer Callejones de Arbat, que además me sorprendió por la mirada cubana sobre la Perestroika. Éste no es un tema frecuente en la literatura cubana,  visto que muchos escritores se enfocan (nos enfocamos) en el ombligo isleño de nuestro país. Las referencias El Maestro y Margarita le dan una suerte de telón de fondo universal a la obra. En cuanto a la pregunta: ¿qué se supone que haga un escritor, cuál es la función de éste en la sociedad? no hay una respuesta absoluta, pero el leer la novela puede ayudar a formarse la propia.

En cuanto a los libros de cuentos, Fin del capítulo ruso sucede entre Cuba, Rusia y Suecia, mientras que los protagonistas de El tiempo y las cosas, una plaquette, se mueven por las calles de Moscú durante los días finales de la perestroika. Potr otro lado Nunca es tarde, Primer Premio Internacional de Narrativa Corta Generación del 27, vuelve a la semilla cubana.

Otras obras del autor tienen también esta proyección internacional combinada con la histórica, como Perdido en Buenos Aires, una novela que narra cómo José Raúl Capablanca se enfrenta a Alexander Alekhine en la ciudad porteña. Leí por primera vez un fragmento en el blog Belascoaín y Neptuno del excelente escritor (ajedrecista) Alexis Romay y me pareció que estaba allá en el Cono Sur escuchando el sonido de las piezas de ajedrez moviéndose sobre el tablero.

¡Sí que viajan los personajes, reales o inventados, de Álvarez Gil! Tanto quizá como su autor, que se inspiró en los balseros cubanos que en los años noventa buscan asilo en Suecia para otra de sus novelas premiadas, Delirio nórdico, obra ganadora ex aequo del LI Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid.

¿Qué hacen estos cubanos en Suecia? ¿Qué hace este cubano en particular, Álvarez Gil, en Suecia?

En su blog dice que le enseña español a los suecos, y yo apuesto a que ha aprendido ya sueco perfectamente, y que pronto tendremos algo de él en la lengua de su país  adoptivo.  Pero también, y lo más importante: escribe. Y que no deje nunca de escribir.

para saber más de él, visiten su sitio en la red

Callejones de Arbat

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