Bienvenida a la novela negra, Teresa Dovalpage

Reseña de Reinaldo Cañizares publicada en Cubanet

 
ENCRUCIJADA, Cuba, 28 de octubre de 2013,www.cubanet.org — Es innegable que vivamos donde vivamos, a los escritores cubanos nos une una similitud de pensamientos que es la razón más fuerte para el acercamiento de las literaturas y que actúa como regla no escrita independiente del enfoque y del rigor del criterio social_ porque los cubanos siempre escribimos sobre Cuba.Teresa Dovalpage nació en la Habana y se graduó de Licenciada en Lengua Inglesa en la Universidad capitalina de la isla. Ahora reside en EE.UU, en Taos, un pueblo  rodeado de montañas en el  suroeste americano.

Junto a Chely Lima y Daína Chaviano, una de las voces más auténticas de la literatura femenina cubana extra fronteras, es de esa generación que ha recorrido todos los caminos de la penuria en el exilio y que ha pasado por las llamas y por el océano intelectual entre las dos aguas y que cuando se tiene parte de la vida hecha, torna más dura la metamorfosis.

Hace pocos días recibí su última novela: “Orfeo en el Caribe”,  publicada por la Editorial madrileña Atmósfera Literaria, dirigida por el crítico, narrador y amigo Luife Galiano. Su tema: la vida de un grupo de músicos integrantes de “Mal de ojo”, una banda habanera, y la preparación de una fuga en balsa desde La Habana hacia el exilio de Miami. Todo ello genera ricas sub tramas y personajes, de modo que la claridad de los hechos aparece envuelta en una niebla que desemboca en un amargo fin de fiesta.

Me impactó el tema –pues los cubanos hemos tenido que marcar muchas cruces en el Estrecho de la Florida — pero más que ello la forma original que escoge la autora para desarrollar la trama, pues el hecho de que otros escritores hayan tratado en sus obras este fenómeno social, no impide a Teresa Dovalpage delinear las fronteras entre lo profundamente humano y lo artístico a la hora de plasmar su argumento.

Y no es que la autora no demuestre su fino humor, como en sus anteriores libros de cuentos y novelas, pero esta es una jovialidad menos abierta  que muestra lo inhumano de lo humano, lo cómico de lo trágico.

“_ Eury, ¿te irías conmigo?_ le dice Orfeo a su novia Eury la gorda, a quien ama.”

Esta gorda, lectora de novelas románticas, es una estudiante universitaria, exiliada nostálgica de su propio hogar y que se enamora perdidamente del joven mulato en quien ve la única esperanza, pues en 20 años de vida ningún otro hombre se ha fijado en ella.

“Y allí en el Malecón sentí que el destino me susurraba un canto de esperanza. Era un canto sobre otro mundo donde podría leer en su idioma original todos los libros que dieron a luz las hermanas Brontë y Florence L. Barclay, y todos los best-sellers del New York Times. Un canto sobre mi propia casa (no una beca llena de ladrones ni el apartamento de tía), un canto sobre un piano Yamaha que tocaría cuando quisiera, sin molestar a nadie. Un canto sobre el cuarto propio —¡ay, Virginia!— donde tomarme tranquilamente una taza de té. Oh, yes”

Casi sin darme cuenta le contesté que sí, que cómo no, qué cuándo era la cosa porque por mí, ya me estaba montando en la lanchita”

Entonces, el problema político de la fuga del país, se convierte meramente en un problema espiritual y estético.

En el centro del drama está el personaje protagónico de Orfeo Vázquez, un joven y talentoso músico cubano sin futuro, a quien su padre, un funcionario gubernamental con posibilidades económicas, le ha regalado un automóvil, y por tanto tiene un nivel adquisitivo superior al de los demás jóvenes que lo rodean;  ha encontrado el amor de su vida en la rolliza Eury, no obstante decide abandonar ilegalmente el país hacia la Florida, en una barca, en busca del “sueño americano”,  lo cual es andar en Cuba mezclando dinamita con fuego.

Esta renovada Teresa Dovalpaje se nos refleja ya no solo por la exterioridad sino por su espíritu, pues a través de sus páginas todo lo mira con ojos del pueblo cubano. “Orfeo en el Caribe” abre sus puertas a vocablos populares,  que universalizan las expresiones poéticas contenidas en ellos, con lo cual les confieren una nueva dignidad.

A ratos Teresa Dovalpage se asemeja a Raymond Chandler por la dureza del lenguaje; otras a Dashiel Hammet, por el desenfado con que narra las cosas más tremebundas; aunque algunos elementos la acercan más a la prosa sutil de Rodolfo Pérez Valero. Un conocido crítico me hablaba de que la novela crea un mundo de seres aislados dentro de la sociedad, rico en historias angustiosas, al estilo de Dostoievski. Quizás ella se nutrió de algunos de esos maestros del género. Pero su novela es universal, porque pone al descubierto la riqueza sicológica de sus personajes, proyectándolos más allá de las fronteras de Cuba.

No resulta tarea fácil descubrir antes del final el enigma de esta Novela negra de amor, aunque el lector tiene en sus manos todos los elementos. “Orfeo en el Caribe” rompe cánones, rechaza la diferencia insondable entre los géneros. Lección de novela. Lección de teatro. La realidad de los personajes no reside en el lugar donde se desarrolla la trama, ni en el tiempo, ni siquiera en la magnífica historia que narra, sino en las pasiones y en la verosimilitud de los sentimientos y las circunstancias.

Bienvenida al gremio de la novela negra, Teresa Dovalpage, con “Orfeo en el Caribe”!

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