El Difunto Fidel

Fragmento de la novela, ganadora del V Concurso de Novela Corta de Rincón de la Victoria, 2009

* * *

Pero el negocio crecía y cada día teníamos más papeleo y más clientes que atender, de modo que decidí buscar una secretaria también. Porque con mi mujer no podía contar para nada. Según ella, desde que llegamos aquí se dedicó a criar a mis hijos. Pero cuando los muchachos estaban ya criados (y bastante malcriados, además) todavía seguía la doña empeñada en vivir a costillas mías.

Puse un anuncio en El Nuevo Herald y la primera en llamar fue una muchacha, que, se notaba con sólo oírle la voz, era cubana hasta la médula. Mi plan original consistía en contratar a una americana para que me ayudase con el inglés. Y porque, nativa al fin, sabría más de negocios que cualquier inmigrante. Pero pensé que me hacía falta coger práctica en entrevistar candidatas y le di una cita a la compatriota.

Lo que me cayó en la oficina fue un monstruo. Un monstruo en minifalda roja, tacones de vértigo y una blusa tan ajustada que se le marcaban hasta unos pelitos negros que le crecían sobre las tetas talla treinta y ocho, copa D. El monstruo me extendió una hoja con su currículum, tan diminuto como grandes eran sus nalgas y, sin que nadie lo invitara, se sentó frente a mí con las piernas cruzadas. Para disimular le eché un vistazo al papelejo.

—Bueno, muchachita, veo que no tienes mucha experiencia en ventas ni en mercadotecnia —fue lo primero que le dije, cuando me recobré de la impresión.

—Oiga, compañe… perdón, señor, yo acabo de llegar de Cuba. Todavía tengo los pantalones empapados con agua del Caribe. No puedo saber na de merca… ¿cómo dice usted? mercatenia o lo que sea.

Me di cuenta de que aquello no tenía arreglo y para terminar rápido le pregunté:

—¿Sabes conducir? Porque moverse en carro es un requerimiento para este tipo de trabajo.

—Conduciendo vine. En el Nissan de un amigo mío, que si la mujer se entera de que me lo prestó, lo deja sin pelo. Y en cuanto tenga una oportunidad voy a sacar la licencia.

—¿Cómo te las arreglas con el inglés?

—Me defiendo. En el par de meses que llevo en Miami se me ha pegado algo con los programas de la tele. No se vaya a pensar que una es bruta. Yo tengo tremendo mendó, míreme. Míreme bien.

Ante tal estímulo le hice una radiografía visual sin ningún recato.

—Sí, se nota que tienes… tremendas aptitudes. ¿Cómo es que te llamas, mi  amor?

—Yordanka López.

—Yordanka, oye eso. Ustedes los jóvenes se aparecen con cada nombrecito que no hay quién lo pronuncie.

—Por eso estoy pensando en cambiármelo a Jennifer, pa que me digan como a la JLo. Yo creo que nos parecemos un poco. Y hasta mis piernas son igualitas a las de ella, fíjese.

Conversamos un rato más y la aspirante a secretaria siguió engolosinándome con los atributos que la madre naturaleza le había derramado encima a raudales. Me contó que trabajaba en un restaurante de Hialeah como mesera, lavaplatos y lo que se terciara, pero estaba buscando algo que dejara más dinero y le diera oportunidades de prosperar. Tenía motivación y empuje, lo que le admiré tanto como los pezones pintiparados. En Cuba había sido técnica en protección e higiene del trabajo en una farmacia. Revisaba los extintores, vigilaba que el agua de los bebederos no tuviera cucarachas, reportaba si se tupía un inodoro… El típico convenio cubano de “yo hago como si trabajara y el administrador hace como si me pagara,” admitió. Entonces le eché un sermoncito para que supiera que las cosas eran diferentes aquí:

—Ése es un gran problema que traen ustedes, los exiliados nuevos. Están acostumbrados a recibir un sueldo, por escaso que sea, sin levantar un dedo. Métete en la cabeza que en La Yuma las cosas son distintas. En este país hay que sudar los dólares porque ningún administrador te los va a regalar.

Y hasta se molestó. Vaya, que le piqué el orgullo.

—¡Ya lo sé! Y no he venido a que me regalen nada. Tengo salud para trabajar, gracias a Dios y a la Virgen del Cobre, y muchas ganas de echar para alante. ¿No ve que estoy buscando empleo? Yo no quiero pasarme la vida dependiendo del Güelfea, ni del gobierno ni de nadie.

Su entusiasmo me conmovió, lo juro. Y sólo por una cuestión de principios le endilgué la segunda parte del discurso que les soltaba siempre a los recién llegados:

—Por otro lado, ustedes tienen complejo de carneros. Todos se escabulleron en cuanto les dieron la más mínima oportunidad, sin arriesgar el pellejito ni tratar de cambiar la situación en la isla. Dime una cosa: ¿alguna vez se te ocurrió hacer algo contra el de la barba? ¿A que no le tiraste nunca ni un hollejo de naranja a un retrato suyo?

—Seguro que no. ¿Para que me metieran presa? Y el pellejito, como usted dice, me lo cuido muchísimo. ¿No ve que es el único que tengo? A mí no me gusta buscarme líos, qué va.

—Ah, pero yo sí que “me busqué líos.” Ésa es la diferencia. Mira, yo era director de una empresa de alimentos, un cargo de categoría. Andaba en carro por toda La Habana. Claro, un Lada ruso es una basura si lo comparo con el Mercedes Benz que tengo ahora, pero tú sabes lo que significaba un Lada en Cuba.

—Sí, un privilegio —asintió, impresionada—. Suerte que tenía usted.

—No me faltaba nada, muchachita. Vivía en una casona del reparto Miramar; una mansión con aire acondicionado, televisor a colores, video, un barcito en la sala, baño con agua fría y caliente… de todo. Si me fui es porque yo no aguanto las injusticias. Y cuando empezaron a no dejar entrar cubanos a los hoteles y a vender hasta las aspirinas en dólares, me entró la indignación. Un día, mientras quién tú sabes echaba un discurso en la Plaza de la Revolución, me le paré delante y dije: “Comandante, aquí tienen que cambiar las cosas. El pueblo no puede seguir así. Esto se ha convertido en un apartheid peor que el de Sudáfrica.”

—¿Usted le dijo eso en medio de la Plaza?

—Sí, chica, sí. ¿Tú no oíste las noticias? Porque toda La Habana supo del escándalo aquel.

—Es que yo soy de Banes.

—Ah, por eso… Allá en el intestino del mundo no se enteran de nada. Pues para no hacerte el cuento largo, enseguida se me tiraron arriba un montón de guardaespaldas y soldados y milicianos y la madre de los tomates. Me llevaron a un calabozo de Seguridad del Estado. Luego me condenaron a quince años en Kilo Ocho, una cárcel que no quieras tú ver ni en pesadillas. Estuve en celda de castigo varios meses y cumplí dos años completos, plantado. Pero logré salir cuando hicieron una amnistía para los presos políticos. El propio embajador de España intercedió por mí, fíjate si mi caso le dio la vuelta al mundo.

Le confieso, Encarnación, que me tomé unas cuantas licencias literarias al contarle mi historia a la compatriota. Después de todo, no estaba hablando bajo juramento. Y ya me había decidido a contratarla así que quería… vamos, darle una imagen de tipo duro, de patriota íntegro. Para que me respetara, ¿comprende?

Luego pasamos a otro asunto. Como el curriculum de Yordanka lucía bastante anémico, me di a la tarea de comprobar sus conocimientos. O, hablando en plata, la falta de los mismos.

—¿Sabes lo que es un anuncio comercial? —me miró como si le hubiera preguntado por la capital de Burundi—. A ver, ¿cómo describirías esta propiedad?

Le mostré unas fotos. Y comenzó la pobre a rebuznar:

—Una casa… eh… una casa vieja y chiquita, con patiecito atrás.

Me armé de paciencia y le expliqué que decir “una casa vieja” no era apropiado. Que “chiquita” así, a secas, tampoco sonaba bien. Que tenía que aprenderse el vocabulario del negocio y avivarse porque si no, no iba a vender ni una tienda de campaña. Entonces la muy culipronta, para usar una palabreja de mi mujer, se levantó y se me puso al lado con el pretexto de mirar los anuncios que tenía en el buró. Vaya, que me plantó el trasero, aquel trasero suculento, en plena cara. Aquello era una provocación. Y uno es… era hombre. Empecé a manosearle las nalgas, duras y redondas como pelotas de fútbol. Y ella a soltar risitas y a retorcerse como anaconda epiléptica y a apretujarme la…

Perdón, ya sé que estos detalles tan gráficos no le interesan. Borre, borre. Delete. Le decía que estábamos muy entusiasmados con el masacoteo cuando entró Bill. Llegó pidiendo mil disculpas —fino que ha sido desde niño— y un aventón para la práctica de baloncesto.

 

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Entre el realismo mágico y el realismo sucio

Reseña de Carmen Duarte originalmente publicada en Diario de Cuba

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Teresa Dovalpage es una maestra en el recurso del humor. Toda su obra está salpicada de elementos irónicos, absurdos, ridículos y grotescos que le confieren a su narrativa una hilaridad muy a tono con la idiosincrasia de los cubano

The Astral Plane: Stories from Cuba, the Southwest and Beyond es un libro de cuentos que se desarrollan tanto en Cuba como en Estados Unidos, conectados a través de personajes y situaciones. El primer cuento da título a la colección y sirve como hilo conductor de las demás historias.

Los miembros de la Hermandad Cósmica, seguidores de un llamado Maestro, se reúnen en una vieja casa habanera, azuzados por la necesidad de creer que, fuera del lugar y las circunstancias en que viven, existe un mundo mejor. Para cada uno de ellos, el “plano astral” es algo diferente. El hecho de que algunos de estos personajes reaparezcan como protagonistas de otros cuentos hace pensar en una estructura de explosión. Es decir, llegan al “plano astral” y luego se dispersan hacia otras realidades y otros mundos.

La forma natural en que la autora inserta recursos del realismo mágico en una sociedad tan opuesta a las creencias sobrenaturales como la estadounidense le confiere a su estilo un sello muy particular. Dovalpage rescata leyendas hispanas que existen en diversas localidades de Estados Unidos como consecuencia del asentamiento latino en el país, y también recrea supersticiones y leyendas que forman parte de la cultura autóctona de Cuba.

El tema del latinoamericano que debe insertarse en la sociedad estadounidense es recurrente en casi todos los cuentos, incluso en aquellos en que los personajes son nacidos en Estados Unidos, pero deben ganar un lugar social dentro del país como segunda generación de hispanos. En “Goodbye, santero”, Leroy y su hermano Michael toman caminos diferentes. Mientras Leroy estudia en la universidad, Michael se enrola en el ejército y va a pelear a Irak. El sorprendente desenlace de la historia nos deja pensando en los caminos posibles y sus consecuencias.

En The Astral Plane… también aparecen personajes de novelas anteriores de Dovalpage. Aquí podemos enterarnos del cambio que sufren los personajes de Una niña como el Che, varios años después. A través de ellos, la autora narra diferentes períodos de la historia cubana y sus efectos en la conciencia de la población.

Este sentido de continuidad histórica también está presente en el cuento “La guerrillera y Los Beatles”, donde Josefina, una periodista revolucionaria, es condenada al ostracismo por expresar su gusto por la música de Los Beatles en los años 70. Esto causa la destrucción de Josefina; sin embargo, ya en los 90, Los Beatles se escuchan en todas partes y hasta son homenajeados con una estatua de John Lennon situada en un parque de La Habana.

Los pícaros también hacen de las suyas en estas páginas. El código del engaño y la mentira que esgrimen los jineteros, y su contrapartida femenina, se hace presente como elemento típico del realismo sucio, estilo que ha marcado a la literatura cubana contemporánea con un sello indeleble.

Dovalpage es una maestra en el recurso del humor. Toda su obra está salpicada de elementos irónicos, absurdos, ridículos y grotescos que le confieren a su narrativa una hilaridad muy a tono con la idiosincrasia de los cubanos. La risa puede convertirse en la salida de una realidad sórdida y sin sentido cuando no hay otra vía de escape.

The Astral Plane… se encuentra en proceso de traducción al español.

Para ver el trailer, pinche aquí


Teresa Dovalpage, The Astral Plane: Stories from Cuba, the Southwest and Beyond (UNO Press, 2012).

 

Teresa Dovalpage y el duende de la literatura

Entrevista de Eunice Shade publicada originalmente en El Nuevo Diario de Nicaragua

“Tenés que conocer a Teresa Dovalpage”, fue lo primero que me dijeron al llegar a Taos, una ciudad al norte de Nuevo México y al pie de las montañas Sangre de Cristo. La ciudad es arte viviente. Galerías por todos lados con pinturas, esculturas, artesanías y adornos en general. Museos y construcciones de adobe que son patrimonio del lugar. De hecho Taos fue una ciudad de artistas y escritores; Willa Cather, D.H. Lawrence y Georgia O’ Keeffe, son algunas de las personalidades que han residido aquí.

 

También es tesoro cultural pues en ella residen nativo-americanos descendientes de Pueblo de Taos, vieja tribu de la zona, que todavía conserva sus tradiciones y que de vez en cuando abre las puertas de su villla para los turistas. Y es que Teresa Dovalpage radica en Taos. Conozcamos un poco más de ella.

Nació en La Habana; tiene un doctorado en literatura latinoamericana y enseña en la Universidad de Nuevo México. Escribe para el periódico local Taos News, donde tiene una columna semanal. Ha publicado seis novelas: A Girl like Che Guevara (Soho Press, 2004), Posesas de La Habana (PurePlay Press, 2004), Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006, con la que resultó finalista del Premio Herralde, uno de los más prestigiosos de la lengua hispana), El difunto Fidel (Renacimiento, 2011, que ganó el premio Rincón de la Victoria en España en el 2008), Habanera, a Portrait of a Cuban Family (Floricanto Press, 2010) y La Regenta en La Habana (Grupo Edebé) así como las colecciones de cuentos ¡Por Culpa de Candela! (Floricanto Press, 2009), The Astral Plane, Stories of Cuba, the Southwest and Beyond (University of New Orleans Press, 2012) y Llevarás Luto por Franco (Atmósfera Literaria, 2012).

Aquella tarde de abril estuvimos en su casa en Blue Berry Hill y así surgió esta plática informal, con el duende de la literatura presente, y entre el café y el pastel de chocolate; hablamos de libros, de autores, de países, de procesos, de puntos de vista. Es para mí una gran alegría compartir con mis lectores nicaragüenses el pensamiento y la vida de esta escritora que definitivemente deben leer. ¡Buen provecho!

–¿Cómo empezaste en la escritura? ¿Tu concepción, si la tienes, del acto de escribir ha cambiado o sigue siendo la misma de tus inicios?

 

Empecé a escribir cuando era adolescente, en Cuba, aunque nunca publiqué nada allá. En cuanto a la concepción del acto de escribir, hablando formalmente, no la tengo. Me gusta escribir, lo disfruto muchísimo…aparte de eso, no sé qué más decir. Después de enterarme de que existían, supongo que les presto algo más de atención a los aspectos “técnicos” de la narrativa, pero no demasiado. La literatura tiene mucho de inspiración, de duende y al menos para mí, es difícil reducirla a teorías.

–¿Creés que la literatura deba asumir un compromiso político o determinado rol social?

No creo que la literatura deba tener un objetivo marcadamente político. Para eso se escribe un panfleto, un artículo periodístico o un libro de no ficción. En mi opinión, la política (de cualquier pelaje que sea) metida a pulso en la ficción, le quita autenticidad a la trama y es la causa de que haya personajes y escenas traídos por los pelos. Recuerdo a Stendhal: “La política en una obra literaria es como un pistoletazo en medio de un concierto.”

–¿Qué disfrutas más escribiendo: las novelas o los cuentos?

Los cuentos proporcionan un placer inmediato. Unos días, o unas semanas de trabajo…y voila. ¡Publicable! Las novelas, por otro lado, dan la posibilidad de (re)crear mejor los personajes, de hacer más rico el tejido de la obra, pero pueden tomar meses o años para que estén hechas a gusto. Un cuento es como comerse una barra de chocolate; una novela sería…paella valenciana.

–¿Escribes en inglés o en español? ¿Qué prefieres o con cuál de los dos te sientes más cómoda?

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Escribo en los dos idiomas. Mi primera novela publicada, A Girl like Che Guevara, salió en inglés porque yo no sabía nada del mercado en español cuando llegué aquí, no tenía agente y creo que la publiqué por pura chiripa y buena voluntad de Soho Press. Pero, naturalmente, me siento más cómoda en español, puedo jugar más con las palabras, el estilo, pelotear el idioma… Escribir en inglés tiene más de reto; en español, de diversión.

–¿Cómo ha sido la recepción crítica de tu trabajo en Estados Unidos?

 

Los críticos han sido más amables conmigo de lo que probablemente merecía mi trabajo, sobre todo al principio.

–¿Qué tan importante es Estados Unidos en la carrera de un escritor?

 

Con todos los avances de la tecnología, creo que actualmente no importa tanto desde donde uno escriba. Con Internet puedes llegar a agentes literarios y a editores de cualquier parte del mundo. De hecho, los manuscritos en papel ya pasaron de moda. Desde luego, si escribes desde un país donde existe la censura oficial, o el acceso a Internet está limitado por el gobierno, como Cuba o China, las cosas cambian.

–¿Qué tipo de narrativa escribes, qué te gusta, cuáles son tus temas, tus búsquedas, tus experimentos?

Escribo narrativa de ficción: cuentos, novelas y teatro. Con ella busco, sobre todo, entretener a los lectores para que no dejen el libro a un lado y se vayan para Facebook. Sobre la segunda parte de tu pregunta, me estoy rascando la cabeza para contestarte. Mis temas son los que me dicta eso que, a falta de mejor término, se llama inspiración. Generalmente no pienso en un tema determinado antes de escribir. No he dicho, “voy a hacer un retrato desfigurado y horrible sobre mi familia” y paf…ha salido Posesas. Sólo me puse a escribir una historia de tres generaciones de mujeres y mientras lo hacía caí en la cuenta de que estaba, en realidad, reflejando a mi propia familia –con exageraciones– pero no fue un acto preconcebido. Con La Regenta en La Habana sí tuve la intención definida de usar dos líneas argumentales paralelas: una reescritura del final de la obra de Clarín y la experiencia de una profesora universitaria que enseña la novela en La Habana. No sé si llamarlo experimento; es un vocablo demasiado técnico para mi gusto.

–¿Creés que existe machismo en este mundo literario, o las mujeres han logrado imponerse? Te digo esto porque hubo un tiempo en que no podíamos escribir de sexo, por ejemplo, era un tema solo de hombres… ¿Cuál ha sido tu experiencia?

Últimamente esa tendencia se ha revertido, mira el tremendo éxito de Cincuenta sombras de Gray. Mi experiencia ha sido buena; los editores no parecen tener problemas con las escenas de sexo a las que en mi familia llaman “mis cochinerías.” Creo que la peor censura en este caso viene del interior, de la mente de la propia autora. O de su familia, si es de las pudibundas.

–¿Qué propuestas literarias o escritores te atraen, por qué?

Me atrae la literatura bien escrita. Precisamente ahora estoy leyendo Sirena Selena vestida de pena, una novela magnífica de Mayra Santos-Febres.

–¿Tienes algún tabú literario? Por ejemplo: ¿no escribes de algo por determinada razón?

 

No, para nada.

–¿Cómo son tus personajes preferidos? Los que construyes y cuánto tiempo te lleva darles vida

 

Personajes con aristas, perfiles. Personajes creíbles, que lleguen a parecer conocidos (amigos o enemigos) del lector. Sobre el tiempo, depende. Con cada novela o cuento es diferente.

–¿Cómo te ves en 20 años?

Con cirugía plástica en la cara y probablemente en otras partes del cuerpo. Soy muy vanidosa. Y escribiendo, siempre escribiendo.

–Cuéntame el trajín de combinar el taller, el blog, la universidad y la escritura

¡Un brete! Pero un brete muy divertido. Como todo lo hago a tiempo parcial (excepto la escritura, pues escribo cada vez que tengo la oportunidad) no resulta tan difícil de hacer como lo sería, por ejemplo, si tuviera un trabajo de 8 a 5. Aunque, si saco la cuenta, probablemente termino trabajando 60 horas a la semana pero es a mi aire.

 

Abril, 2013, Taos, Nuevo México.

Lanzamiento y presentación de Poesía Escogida

Lanzamiento y presentación

del libro

Poesía Escogida

de

Emilia Bernal Agüero

 

~

Editor / Compilador

Rolando D. H. Morelli

Miércoles, 22 de mayo del 2013

«Casa Bacardí»

Edificio del «Institute for Cuban and Cuban-American Studies»,

Recinto de la Universidad de Miami

1531 Brescia Avenue, Coral Gables, Florida 33124.

Refrigerio a las 6:30 p.m.               Comienzo del evento a las 7:00 p.m.

Las Ediciones La gota de agua en colaboración con

la Asociación Nacional de Educadores Cubano Americanos (N.A.C.A.E.)

y la Fundación Nacional Emilia Bernal,

tienen el gusto de invitarlos a este importante evento cultural

a celebrarse en conmemoración

del 20 de mayo, aniversario del nacimiento de la república cubana.

~

*   Los libros estarán disponibles para su adquisición y autógrafo.

       Mapa, y direcciones para llegar a la «Casa Bacardí»

Si viene del norte – Tome la I-95 South, que le lleva a la US1, y siga hacia el sur por la US1, cinco millas aproximadamente. Haga derecha en Red Road (S.W. 57th Avenue) hasta Brescia Avenue (el segundo semáforo). Haga una derecha en Brescia Avenue y hallará la «Casa Bacardí» en el tercer edificio a su izquierda.

Si viene del sur – Tome la US1 North. Haga una izquierda en Red Road (S.W. 57th Avenue) hasta Brescia Avenue (el Segundo semáforo). Haga una derecha en Brescia Avenue. La «Casa Bacardí» queda en el tercer edificio a su mano izquierda.

Eunice Shade, una becaria de Fulbright en Nuevo México

Eunice Shade - Albuquerque, NM

Originalmente publicada en El Crepúsculo

Eunice Shade es una narradora y poeta nicaragüense que actualmente se encuentra en Nuevo México después de obtener una beca Fulbright.

Ha publicado el libro de cuentos El Texto Perdido (Editorial Amerrisque, Managua, 2007); el poemario Escaleras Abajo (Ediciones MA, 2008) y el libro de ensayos y otros experimentos Espesura del deseo (Editorial Zorrillo-PEN-Sociedad de Jóvenes Escritores, 2012) además de aparecer en varias antologías internacionales de narrativa.

En 2007 representó a Nicaragua en el foro de Novísimas Narradoras Latinoamericanas en la FIL de Guadalajara. En 2012 fue parte de Buenos Aires Capital Mundial del Libro…y ahora la tenemos de visita aquí en Taos.

Descubrimiento de la vocación

“Empecé a escribir a los doce años y aunque parezca extraño fue por miedo; había emociones o pensamientos que a esa edad me daba miedo expresar a otros; así que empecé a hacerlo en libretas y a medida que los años pasaban las libretas iban aumentando y cambiando de colores,” dice Shade, agregando que usaba indistintamente lápices o lapiceros.

“Recuerdo las libretas artesanales de papel reciclado,” dice con algo de nostalgia. “¡Me encantan! Y todavía utilizo algunas, sobre todo cuando me muevo de lugar. Ahora que estoy en Albuquerque compré una color café con un acabado muy hermoso, la titulé Cuaderno de Albuquerque.”

En el 2000 se volvió 90 % internauta y ahora escribe la mayor parte del tiempo en su laptop, pero confiesa que a veces, cuando sale a pasear o a tomar un café, todavía recurre a la libreta.

¡El olor de las páginas, de la tinta y el papel, no pueden ser sustituidos por ninguna laptop! Y menos para los poetas.

Shade publicó su primer artículo de opinión en el boletín estudiantil de la Universidad, donde comenzó a reunirse con gente afín.

“Nos formamos y crecimos a través una revista literaria, Literatosis, y un programa de radio, Letroscopio,” refiere. “Ambos son de literatura y cultura en general.”

Cuando le pregunto por sus padres o madres literarios contesta: “No sé si serán padres o madres, pero disfruto la escritura de Carmen Naranjo, Marguerite Yourcenar, Felisberto Hernández… Siendo mas joven me gustaba leer a Joyce, a Wilde. Creo que en el fondo todo buen texto me atrae.”

Esto se refleja, naturalmente, en su propia literatura.

Sobre su obra, reconocer tenerle un afecto especial a El texto perdido. “Fue mi primer hijo,” dice, “y hay cuentos ahí que me hacen reír a mares.”

Por otro lado, considera Espesura del deseo como lo más libre que ha escrito hasta ahora. “Es como una pintura que contiene cierta energía mental, eso hasta cierto punto me satisface. Y me recuerda a Pollock,” dice.

Cuando está en su país, un día en la vida de esta poeta nica empieza con pocillo de café negro y calentito por la mañana, luego una relectura del “Carminum I-11” de Horacio; “Ítaca” de Kavafis; y “La Pantera” de Rilke.

“Poemazos de cabecera,” los llama ella.

Luego se va a dar clases de lengua y literatura hispanoamericana o de español. También le dedica tiempo a su Taller Lupa Collage, un proyecto interesantísimo que espero pueda traer a Taos en algún momento.

Planes para el futuro

Como parte de la beca Fulbright, Shade tiene planes de estudiar una maestría en literatura hispanoamericana.

“Quiero ser una mejor estudiante, una mejor lectora, una mejor escritora, una mejor profesora y creo que esta posibilidad de formarme, de seguir educándome es un gran paso,” dice. “Es una gran oportunidad y estoy agradecida por la misma. Cuando termine pienso compartir lo aprendido con quien lo necesite; pienso que mi país habrá crecido un poquito, ya hasta se me han ocurrido nuevos proyectos para el futuro, ya veremos.”

Shade asegura que se ha sentido en casa en Nuevo México.

“Las personas han sido amables y en la Universidad tengo excelentes profesores; la gente de Estudios Internacionales y Celac, Ken, Tatiana, Vanessa, todos han sido de gran apoyo. Adoro también caminar por Albuquerque. He anotado los nombres de los árboles que he visto en mi nueva libreta: Cottonwoods, Chinese Elms y Pine Pinon. Luego el poético polen que me causó alergia al principio, pero ya se me pasó.  ¡Y en Taos adoré todo! ¡Nuevo México ocupará es bestial! como decimos en Nicaragua.”

Por ella me entero de que el chile es popular también en su país.

“Muchos nicaragüenses aman el chile, hay otros que no. El jalapeño, el chipotle, el chile cabro, la cebollita picada con chile tabasco… A mí, no sé por qué, nunca me ha gustado ningún tipo de chile,” admite. “Es un gusto adquirido; tengo que practicar más para hacerme parte del club.”

Estoy segura de que si se queda más de seis meses en Nuevo México terminará habituándose. La atracción del chile, como la de las montañas de Taos, es simplemente irresistible.

Para saber más sobre la obra de Eunice Shade visiten su blog www.eushade.blogspot.com

 

Una hip-hopera con flamenco y sandunga

Chica de las Flores

Originalmente publicada en El Crepúsculo

El sábado pasado asistí a una representación de la hip-hopera con flamenco She Dances with Fate (Ella Danza con la Suerte). Había escrito sobre la obra en un artículo para Tempo la semana pasada y me he quedado tan impresionada que no vacilo en darle seguimiento.

La función tuvo lugar el 23 de marzo en el Taos Center for the Arts.

La protagonista es Amara, personaje que encarna Anna DeSaulniers, alta y estatuaria, quien con sólo veintidós años demuestra una profesionalidad admirable. Ha estudiado en el Instituto Nacional de Flamenco, además de ballet y yoga.

La versatilidad de DeSaulniers se pone a prueba en los distintos géneros que lleva a la escena, desde el flamenco hasta el tango.

“Algo muy importante fue que Cammy, la directora, me permitió opinar sobre mi personaje y lo que haría,” refiere. “Esta obra es la primera que hago y ha sido una experiencia única.”

Por su parte, Verónica Medina, que es la madre de DeSaulniers en la vida real, representa a una Gitana, que aparece al principio de la obra para enseñar a Amara las artes del flamenco.

Medina es una las pocas intérpretes del cante flamenco en todo el país. Lo estudió en España y hace frecuentes representaciones en Santa Fe y Albuquerque, aparte de trabajar en el campo médico. Es precisamente una de sus canciones la que cierra la obra con una nota trágica.

La primera representación de la hip-opera se hizo en el Centro Nacional Cultural Hispano en Albuquerque.

Según explica Finley, la gente se identificó mucho con la obra, tanto que poco después de la función, escuchó una conversación en un bar en que alguien preguntaba: “Y a ti, ¿quién te gobierna, el Tiempo o la Suerte?”

“Eso demuestra el eco que ha tenido la obra,” dice. “Es bella, entretenida, explosiva, y la gente siempre escoge un personaje favorito.”

Entre estos personajes está el co-protagónico: otro ser mítico, el Fénix, que intenta acercarse a Amara y declararle su amor. Pero el Tiempo, que es el amo del Fénix, demanda la vida de Amara. El Fénix debe decidir qué hacer, y reinventar su propio “viaje del héroe.”

La trama, señala su directora, toma conceptos de Joseph Campbell como el arco del héroe y el papel del guerrero y del villano en los mitos, así como elementos de las leyendas griegas y celtas, el folklore local (hay una escena escalofriante sobre el Día de los Muertos, con máscaras y flores)… y mucho más.

El Fénix es interpretado por Jacob Cornelius, que combina sus parlamentos con el rap y los aplica al ritmo del flamenco. Cornelius es co-autor del guión y ha estudiado música, literatura y pintura.

“Aunque esta obra no está dirigida solamente a los jóvenes, sé que atraerá a muchos chicos y chicas de veinte o veintipocos años,” dice. “No es la típica audiencia del teatro, aunque, naturalmente, invitamos a toda la comunidad.”
Cornelius tenía razón. La mayoría de los asistentes tenía menos de treinta años, aunque había personas de todas las edades.

Owen Densford representa el Tiempo, que es uno de los personales más interesantes de la obra, entre narrador e instigador. Densford ha estudiado en Hawai y, al igual que DeSaulniers, comenta sobre los cambios que sufrió la obra en los ensayos y de su activa participación en el guión.

Acerca de los cambios, Finley me dijo antes que ella y Cornelius hicieron ¡un total de veintisiete versiones!

“Mucho de mi trabajo consiste en improvisación,” dice Densford, “así que ha sido un poco diferente cada noche.”

Shuga Shane Montoya encarna al Rey de los Sueños. Es capaz de bailar sobre la cabeza por casi un minuto y su estilo de break dance es impresionante. Su interpretación tenía una fuerza inusitada. Montoya dirige una compañía de danza llamada UHF Crew.

Chantal LaRue, que representa a la Suerte, es graduada de PAPA, una escuela de actuación en Albuquerque. Su estilo de danza es agresivo y definitivamente

avant-garde, y su escena de tango con DeSaulniers arrancó aplausos de la audiencia.

Por su parte Justin Hubble, que se ocupa del manejo de la escena y los asuntos técnicos, hizo una labor excelente con las luces y los efectos especiales.

En cuanto a la directora, Cammy Finley, tiene un título en Escritura Creativa por la Universidad de Nuevo México y amplia experiencia cinematográfica. Ha trabajado para el Festival de Cine de Sundance, el de Hamptons, y el de Edimburgo, además de en varias películas filmadas en Nuevo México.

Es también autora de una colección de cuentos de fantasía, horror y ciencia ficción titulada Architext, que escribió entre 1995 y 2006. Aunque el libro no está vinculado directamente con la obra, tiene también héroes que renacen de sus cenizas y que prefieren la muerte a la prisión.

“Creo que he hecho una evolución desde la palabra escrita hasta la escena,” dice Finley.

En cuanto a su relación con los actores, comenta que tienen un vínculo muy especial.

“Lo más importante para nosotros es que cada actor, actriz o miembro del equipo técnico sabe que la próxima vez podemos estar trabajando en sus propias obras, con ellos como directores,” dice. “Es lo que esperamos que sea nuestra compañía.”

Al final de la obra la audiencia se reunió alrededor de los artistas y todos disfrutamos de audacias acrobáticas de varios danzantes.

“Queremos agradecer mucho a la gente de Taos,” dice Verónica Medina. “Nos dieron sus corazones desde el principio.”

Para saber más de la obra visite su sitio en la red

http://www.shedanceswithfate.com/

 

Entrevista a la Editorial XPLORA

Editorial: XPLORA
Sitio en la red: www.editorialxplora.com
Dirección de contacto: info@editorialxplora.com
País: España
 
Teresa Dovalpage: La editorial nos dice en su página de presentación “El objetivo de XPLORA es que leas viajando y viajes leyendo.” Dentro del universo de estos viajes, reales o imaginados, ¿hay algún tema específico sobre el que les interese publicar en este momento, un tipo de manuscrito que estén buscando hoy día?

 

Noel Arraiz García: Buscamos historias que no solo entretengan, sino que también nos hagan reflexionar. Historias sinceras y creíbles que generan empatía, una identificación directa con el lector. No buscamos historias que solo nos describan un viaje, un lugar o una experiencia concreta, sino relatos que nos inviten a viajar, explorar y vivir experiencias.

 

Teresa Dovalpage: Como cartas de invitación a los futuros viajeros… eso suena más interesante que una simple descripción del lugares y gente, por supuesto. ¿Cómo prefiere  XPLORA recibir manuscritos: directamente de los autores, por medio de agentes o por otra alguna vía como los concursos? ¿Organizan ustedes alguno?

 

Noel Arraiz García: Recientemente ha finalizado el plazo de entrega del I Concurso Literario XPLORA en el que han participado 141 autores de 13 países diferentes. Sin duda creemos que los concursos literarios son una excelente herramienta tanto para incentivar a la escritura como para descubrir nuevos valores e historias que de otra forma quedarían en el olvido.

 

Teresa Dovalpage: ¡Felicidades! Más de ciento cuarenta autores es todo un éxito. Estoy segura de que saldrá algo muy bueno del concurso y espero los resultados. Ahora, ¿cuál es la mejor manera de evitar caer en la cesta de “manuscritos rechazados” por XPLORA?

 

Noel Arraiz García: Cómo se presenta un manuscrito, y en definitiva la primera impresión, determina un importante filtro ante la imposibilidad de leer todas las propuestas que llegan. La presentación, el resumen de la obra y el currículo del autor deben estar correctamente estructurizados, la información debe ser clara y concisa, y la escritura ágil y correcta. Si algo de esto falla, suele ser síntoma inequívoco de que el manuscrito que le acompaña adolecerá de los mismos defectos.

 

Teresa Dovalpage: Excelentes consejos. Una falta de ortografía en una carta de presentación o un manuscrito es como una mancha de café en la ropa… indica poco bueno del manchado. En cuanto a so catálogo, ¿recomiendan alguna de sus novedades en específico? Ya sé que como editores querrán por igual a todos los libros que publican, pero si hay alguno que acabe de salir y deseen destacar…

 

Noel Arraiz García: Somos una editorial que acabamos de comenzar y apenas contamos con unos pocos títulos en catálogo, aunque confiamos durante este año ir aumentando nuestra oferta. Aun así, si tuviésemos que destacar un libro este sería Con los pies en la sierra: Diario de un corredor de montaña, de Raúl García Castán, ya que define a la perfección la filosofía de la editorial XPLORA, el relato de historias y experiencias que nos invitan a reflexionar y actuar, conjugado con una gran calidad literaria.

Diario de un corredor de motnaña

Teresa Dovalpage: ¡Perfecto! Y para terminar, ésta es una pregunta que detesto hacer, pero dada la situación actual no queda otro remedio… ¿están aceptando nuevos manuscritos ahora?

 

Noel Arraiz García: La editorial XPLORA es un sello independiente y pequeño, donde procuramos que prime la calidad sobre la cantidad, nuestro catálogo pretender ser reducido pero selecto. Desafortunadamente nuestra capacidad no nos permite analizar todo lo que nos llega. Sin duda preferimos la herramienta del concurso para recibir manuscritos por los motivos que ya he expuesto en una pregunta anterior. Muy puntualmente analizamos propuestas, aunque solo en caso de estar interesados realizamos una valoración en profundidad de los manuscritos.

 

Teresa Dovalpage: Muchas gracias, Noel, por acceder a esta entrevista…y espero los resultados de su concurso.

¡Éxitos!

Hijos de Cain