El Show de David y la Te: un programa bilingüe en KNCE

El David

Como he contado en otras ocasiones, la vida en Taos propicia el multioficio, así como las oportunidades de lanzarse a aventuras, o meterse en berenjenales, que serían más difíciles de encontrar en otras ciudades.

Mi última aventura, berenjenal acústico si se quiere, consiste en ser locutora de radio. Sí, señores. DJ. Orgánica. Así nos llaman, los DJs orgánicos de KNCE Radio.

La estación

KNCE son las letras que identifican a la emisora, True Taos Radio 93.5 FM. También puede escucharse en su sitio en la red http://truetaosradio.com.

Se trata de una estación independiente y apoyada por la comunidad—lo del apoyo no es hablar por hablar: el mes pasado recibió más de treinta y tres mil dólares en una campaña de Kickstarter para mejorar los equipos y la señal. Su misión es llevar a las ondas y al mundo los gustos musicales (eclécticos, naturalmente), los intereses culturales y la diversidad de voces de Taos.

Las transmisiones se hacen desde un tráiler, un Airstream Excella de 1978 ubicado en los terrenos de Taos Mesa Brewing, una cervecería muy chic y popular por esta zona.

¡Pero no, los DJs no tomamos cerveza en la cabina!

En total somos más de sesenta locutores que hemos creado una atmósfera divertida, con programas dedicados a la música, por supuesto, desde el jazz hasta el rock, pero que incluyen también entrevistas, noticias, opiniones, consejos…y mucho más.

“El Show”

El programa que animo con mi amigo David Pérez, neuyorican trasplantado a Taos y autor del libro de memorias WOW, es el único bilingüe hasta ahora.

Comenzó por llamarse Música y Libros pero teníamos de dodo como en botica, y no solamente literatura. La selección de temas fue ampliándose con el tiempo. Hemos tenido uan variedad de invitados, desde artistas plásticos como Anita Rodríguez, de multimedia como Agnes Chávez e instructores de yoga como Raquel Moncada Cowan, hasta estudiantes de dos escuelas primarias bilingües que recitaron y cantaron para nuestros oyentes…y las orgullosas familias de los pequeños.

El experto en música es David, que siempre se aparece con unos cedés rebosantes de sandunga, casi todos de música latina.

Mucho ha llovido (y nevado también) desde las primeras emisiones en pleno invierno del año pasado. Cuando salíamos ya era noche cerrada y teníamos que llevar una linterna para evitar rompernos las narices contra la tierra congelada. La primavera es una bendición, sobre todo para los DJs orgánicos de KNCE Radio.

¿Quieren participar?

Si tienen algún libro que deseen compartir, y sobre el que les gustaría que hablásemos, no duden en escribirme sobre el particular. También estamos haciendo entrevistas (grabadas de antemano, por el momento, hasta que logremos hacerlas en vivo) con autores que quieran presentar sus libros.

Para escuchar KNCE en línea, visiten http://truetaosradio.com

La próxima emisión será el martes primero de septiembre.

¡Los esperamos!

Robert Black Eagle,  uno de nuestros invitados recientes

Entrevista a Fernando de Villena

Villena

Publicada originalmente en Sub Urbano magazine

Hace pocas semanas conocí a Xaverio, pintor, escultor y escritor granadino que viajó a Taos para hacer  una exposición de su obra en varias galerías, tanto locales como en Santa Fe. Xaverio ofreció una charla interesantísima sobre el movimiento de la Estética Cuántica, del que forma parte también Fernando De Villena, que hoy comparte sus experiencias con los lectores de Sub Urbano.

Fernando De Villena es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Granada y miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada. Vive en esta ciudad y es profesor de Literatura Española. Su obra literaria se caracteriza por la perfección formal de la estética del Siglo de Oro y por la influencia de tendencias más modernas como la Estética Cuántica. Ha publicado más de doce novelas, entre ellas “El hombre que delató a Lorca,” “Sueño y destino” e “Iguazú,” así como numerosos poemarios y  libros de crítica literaria. Entre los premios obtenidos se destaca el “Ibn Gabirol” por “Los siete libros del Mediterráneo”, publicado por Ediciones Evohé y el Premio de la Crítica Andaluza, 2009 por “El testigo de los tiempos” (Editorial “Quadrivium”, Girona, 2008.)

Teresa Dovalpage: Hace unas pocas semanas falleció en Granada Gregorio Morales, uno de los grandes teóricos del movimiento de la Estética Cuántica, al cual perteneces también. ¿Cómo ha incluido este movimiento en tu obra?

Fernando De Villena: A principios de los años 90 del pasado siglo surgió una rebelión contra la literatura oficial española, una literatura realista y ramplona que estaba siendo amparada por el dinero público. Esa rebelión se concretó primero en la llamada Poesía de la Diferencia. Pero ese movimiento contra la clonicidad literaria y contra la injerencia política en la vida cultural corría el riesgo de la dispersión por carecer de un corpus teórico que juntase Misterio más Diferencia. Y entonces fundamos el Salón de Independientes y el grupo de Estética Cuántica que ampliaban la rebelión de los poetas de la Diferencia incluyendo también narradores, pintores, articulistas, etc. Mi obra está marcada por esas dos claves: Misterio más Diferencia.

Teresa Dovalpage: Y son dos claves que dan mucho espacio al juego de la imaginación… Ahora, ¿se planea algún homenaje a Gregorio Morales en el futuro en Andalucía?

Fernando De Villena: En el mes de octubre se rendirá un multitudinario homenaje a Gregorio Morales, el autor que puso en marcha y teorizó la Estética Cuántica y luego la ejemplificó en textos de diversos géneros literarios. Además, en la Academia de Buenas Letras de Granada preparamos otro homenaje paralelo y también hay prevista una exposición de pintura y escultura cuánticas.

Teresa Dovalpage: Muy merecido el homenaje. ¡Cómo me gustaría estar allí! Entonces, ¿sigue vivo y coleando el movimiento cuántico en España?

Fernando De Villena: Pese a los esfuerzos de la literatura oficial española por silenciar a la Poesía de la Diferencia, al Salón de Independientes y a la Estética Cuántica, todo ello se abre paso cada vez con más intensidad y despierta el interés de las generaciones más jóvenes.

Teresa Dovalpage: Lo mismo pasa por este lado del mar. ¿Y cómo ves el panorama literario en España en estos momentos?

Fernando De Villena: La corriente oficial, aburrida, ombliguista y superficial y las pésimas leyes educativas de las tres últimas décadas han alejado a muchos lectores de la literatura española contemporánea, pero cada vez existen más cenáculos donde se busca esa otra literatura diferente e inquietante que, por lo general, durante esta época de severo control ideológico, ha tenido que refugiarse en editoriales minoritarias.

Teresa Dovalpage: Hablando de editoriales, has publicado electrónicamente tu novela Iguazú con la editorial TransBooks. ¿Qué piensas del método digital?

Fernando De Villena: Creo que las ediciones digitales ofrecen unas facilidades extraordinarias para conseguir el texto apetecido en sólo unos minutos. Y eso es maravilloso.

Teresa Dovalpage: Y se puede poner la letra más grande, lo que constituye un beneficio inmenso para los ojos cansados…como los míos. ¿Prefieres, personalmente, los libros electrónicos a los tradicionales impresos en papel, te gustan ambos o no tienes preferencias?

Fernando De Villena: Tengo dos hermanos. Uno de ellos también es novelista; el otro es bibliófilo y librero anticuario. Nuestra vida, desde niños, se ha desarrollado en el culto al libro en papel. Me encanta el tacto y hasta el olor de los libros, y, desde luego, los prefiero a las ediciones digitales. Pero yo lo acepto todo, ediciones en papel y digitales, siempre que exista calidad literaria.

Teresa Dovalpage: Sí, el olor de los libros es algo muy especial. Pero ni modo… ¡contenido sobre forma! Pasando a tu obra publicada, si tuvieras que escoger un solo volumen ¿cuál sería y por qué? Detesto que me hagan esta pregunta, pero soy tan maldita que se la zumbo a los demás…

Fernando De Villena: Mi obra más rotunda en verso es la titulada “Los siete libros del Mediterráneo” porque está escrita en un momento de plenitud vital y espiritual y supe trasmitirlo en la escritura. Y mi novela más ambiciosa y lograda es “Mundos cruzados”, donde explico hasta qué punto se complementan la América Latina y España.

Teresa Dovalpage: ¡Espero leerlas pronto! Dime una cosa, en tu actividad literaria, el poeta, el novelista y el crítico ¿cómo influyen el uno en el otro? ¿O se dejan en paz, compartiendo el terreno mental?

Fernando De Villena: Todos los géneros se complementan y más ahora que se están derrumbando las fronteras entre unos y otros. Hay espléndidos poemas narrativos u otros críticos contra el poder o contra la mala literatura, y un oreo poético viene muy bien de cuando en cuando en medio de las novelas.

Teresa Dovalpage: Claro, que en la variedad está el gusto. ¿En qué libro estás trabajando en estos momentos?

Fernando De Villena: Al presente estoy escribiendo una novela sobre el maleficio de algunos objetos, en concreto el de un cuadro. Siempre me ha resultado curioso el hecho de que una joya, una estatua, una medalla… pueda traer la suerte o la mala suerte a sus poseedores. Y es que, como la Cuántica nos enseña, materia y espíritu se encuentran muy vinculados.

Teresa Dovalpage: Sin dudas, las malas vibras (¡y las buenas también!) existen. Y para terminar, un consejo para quienes decidan internarse en este camino largo y tortuoso, como dirían Los Beatles, de la literatura…

Fernando De Villena: A quienes comienzan a escribir, yo les recomendaría que olvidasen la idea de lograr dinero con la Literatura. Que se busquen otra manera de ganarse la vida y que además escriban. Gabriel Miró decía que “La Literatura nos da tanto, que pedirle además dineros es una grosería”. Y desde luego recomiendo también a los nuevos escritores que empiecen por leer a los clásicos.

Teresa Dovalpage: Voy a poner esa frase de Gabriel Miró en un sitio bien visible de mi oficina. Muchas gracias, Fernando, por acceder a esta entrevista. ¡Y nos veremos en Granada!

Entrevista a Cubanabooks

Editorial: Cubanabooks
Sitios en la red: http://www.csuchico.edu/cubanabooks
http://cubanabooks.wordpress.com
País: Estados Unidos
Dirección de contacto: cuban.authors@gmail.com

Ophelias

Teresa Dovalpage: ¿Cuándo se creó Cubanabooks?

Nancy Alonso González: Cubanabooks se creó en el año 2010, con la edición de su primer título, una antología de cuentos de Mirta Yáñez, Havana is a Really Big City, y en el 2011 se convirtió en una empresa sin fines de lucro. La editorial ha publicado otros títulos para un total de ocho libros: dos novelas (The Bleeding Wound/Sangra por la herida, de Mirta Yáñez, y The Memory of Silence/Memoria del silencio, de Uva de Aragón), otras tres colecciones de cuentos (Disconnect/Desencuentro, de Nancy Alonso, Ophelias/Ofelias, de Aida Bahr, An address in Havana/Una dirección en La Habana, de María Elena Llana) y dos poemarios (Homing Instincts/Querencias, de Nancy Morejón, y Always Rebellius/Cimarroneando, de Georgina Herrera).
Teresa Dovalpage: Ya veo que publican en una gran variedad de géneros. ¿Cuál es el propósito de la editorial?

Nancy Alonso González: La idea que dio vida a Cubanabooks fue de la Dra. Sara E. Cooper (nuestra querida Sarita), Profesora de Español y de Estudios Multiculturales y de Género, en California State University de Chico. Interesada desde hace muchos años por la literatura cubana, y en especial la escrita por mujeres, la Dra. Cooper conoció a Mirta Yáñez y surgió entre ellas una sólida relación amistosa y profesional gracias a la cual Sarita comenzó a traducir parte de la obra de Mirta con el propósito de publicarla en los EE. UU.

Ante las múltiples dificultades afrontadas para lograr tal objetivo, Sarita soñó en grande y se propuso crear una editorial cuyo propósito fuera la publicación de textos literarios de primera categoría escritos por mujeres cubanas. Y de ahí el nombre de Cubanabooks.

Otro propósito es hacer publicaciones bilingües. Excepto el primero, todos los libros editados aparecen en los dos idiomas, lo que amplía el abanico de lectores en EE. UU.

Teresa Dovalpage: Y hay muchos estudiantes que también se beneficiarán de tener el mismo texto en dos idiomas. ¡Estoy segura de que lo agradecerán! Ahora, ¿aceptan nuevos manuscritos en estos momentos? Entiendo que han de ser de autoras cubanas que vivan en Cuba.

Nancy Alonso González: En estos momentos, Cubanabooks acepta textos de mujeres cubanas, vivan donde vivan. De hecho, Uva de Aragón vive en Miami y pertenece al catálogo de la editorial.

The Memory of Silence

Preferimos libros de los géneros novela, cuento y poesía, que ya hayan sido publicados y de escritoras de probada calidad, lo cual no significa desestimar libros de corte ensayístico o manuscritos inéditos. El consejo editorial de Cubanabooks, bajo la dirección de la Dra. Cooper, tiene una metodología para hacer las valoraciones y decidir si se acepta un proyecto, así como para emprender una estrecha colaboración entre la autora de la obra, la editora y la traductora designadas (aunque pudiera tratarse de un traductor).

Teresa Dovalpage: Qué interesante que acepten obras ya publicadas, pues la mayoría de las editoriales no suele hacerlo. ¿Y cómo evitar caer en la cesta de “manuscritos rechazados” por Cubanabooks?

Nancy Alonso González: A esa cesta de rechazos van a parar los manuscritos que descuiden el buen uso de nuestra lengua española y aquellos que muestren cualquier vestigio de racismo, machismo, u otra expresión de discriminación.
Teresa Dovalpage: ¿De qué manera prefieren ser contactadas por las autoras?

Nancy Alonso González: Pueden contactar directamente con la Dra. Cooper o con cualquiera de las editoras. La información para ello pueden encontrarla en:

http://www.csuchico.edu/cubanabooks

http://cubanabooks.wordpress.com

Y la dirección de correo electrónico es: cuban.authors@gmail.com

Bleeding Wound Cover
Teresa Dovalpage: Alguna otra cosa que quieras añadir…

Nancy Alonso González: Este año Cubanabooks ha recibido donaciones que nos ayudarán a seguir desarrollando el trabajo de esta editorial, que es de las pocas que hace las presentaciones de sus libros tanto en Cuba como en los EE. UU.

Teresa Dovalpage: Muchas gracias, Nancy, y felicidades por la labor de Cubanabooks

Always Rebellious Cover

Entrevista a Serial Books

Editorial: Serial Books
País: España
Dirección de contacto: info@serialbooks.org
Sitio en la red: http://serialbooks.org

Las novelas por entregas tienen antecedentes literarios de muy limpia reputación, como El conde de Montecristo de Dumas, Madame Bovary, de Flaubert, y Los papeles póstumos del Club Pickwick de Dickens. En España, Benito Pérez Galdós usó este método con Doña Perfecta y La sombra, publicados en La Revista de España, aunque luego se burlara despiadadamente del “folletín” en varias de sus novelas. Por supuesto, en el género había de todo, como en botica, y no todo era oro en paño.
En la actualidad, la Internet facilita el proceso de distribución de la novela por entregas. Hoy entrevisto a una de las editoras de Serial Books, Lourdes Díaz, que rescata este método y lo lleva al mundo digital.


Teresa Dovalpage: ¿Cómo se les ocurrió la idea de una editorial especializada en “libros por entrega”?
Lourdes Díaz: Cuando surgió la idea de Serial Book fue sobre todo por dos motivos: primero porque después de haber estado en dos grandes editoriales como RBA y Planeta me inquietaba la poca mediación del editor entre autor y lector; y segundo porque gracias a la tecnología del siglo XXI, el escritor no tiene que encerrarse uno o dos años en casa a escribir, sin feedback, solo y sin saber si su libro será publicado después de todo el esfuerzo. Serial Books pone en contacto a los autores con los lectores y te ofrece la posibilidad de ser seleccionado para publicarte desde el episodio uno. Todo ello a través de entregas seriadas cada lunes y gratis.

Teresa Dovalpage: Lo de gratis me parece tan bueno como la idea de la serie. ¡Gracias por poner buenas lecturas a la disposición de los lectores! Me han gustado mucho las tres primeras entregas de Roberto Martínez Guzmán, Luis Acebes y Llorenc Castañer. ¿Están buscando nuevos autores? ¿Deben cumplir éstos (o sus ideas) alguna condición previa para formar parte de Serial Books?
Lourdes Díaz: Sí. Estamos buscando nuevas voces que se sumen al proyecto de Serial Books. De hecho, nos importa mucho publicar nuevos talentos en el mercado de habla hispana. El equipo editorial, después de una selección que escoge a los autores, les ofrece una manual de estilo de Serial Books, que les orientará en la forma de escritura en serie y por entregas. Es bastante sencillo.

Teresa Dovalpage: Así que animo a los autores-lectores que pasen por aquí para que escriban a Serial Books con sus propuestas. ¿Aceptan ustedes manuscritos completos, con la salvedad de que podrían ser modificados según el criterio y las sugerencias de los lectores? Esta pregunta se debe a que muchos de los que consultan mi blog son autores que tienen más de un manuscrito “en la gaveta” y están tratando de encontrar editor.
Lourdes Díaz: Aceptamos manuscritos siempre y cuando el escritor tenga en cuenta que la historia puede ser reconducida o modificada por las sugerencias de los lectores o por la adaptación a entregas seriadas.

Teresa Dovalpage: ¿Hay algún tema específico sobre el que les interese publicar en estos momentos en las diferentes categorías (policíaca, novela, comedia, relatos y no ficción) de la editorial?
Lourdes Díaz: Somos inquietos y curiosos así que estamos abiertos a todo tipo de categorías tanto de ficción como de no ficción. Nos atraen las buenas historias y la capacidad de “contar” y “transmitir”.

Teresa Dovalpage: Y cualquier otra cosa que gusten agregar…

Lourdes Díaz: Para terminar, quería decir: A los escritores: en Serial Books pueden “estar en el aire” desde el episodio piloto y conocer la opinión de los lectores a medida que van escribiendo. Serial Books se convierte en un barómetro para los escritores.
A los lectores: que se animen a registrarse gratuitamente en serialbooks.org; sus valoraciones serán muy apreciadas por el editor y el autor.

Teresa Dovalpage: Muchas gracias, Lourdes, y adelante con esas entregas.

Pueden consultar también su página de Facebook

La novela de Facebook: una entrevista a Armando Añel

Originalmente publicada en Sub Urbano Magazine

Armando Añel fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del Mundo, Libertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como Perfiles, Encuentro de la Cultura Cubana, Islas y Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas Erótica y Apocalipsis: La resurrección, la compilación de relatos Cuentos de camino, el poemario Juegos de rol, el libro de ensayos Cuba, el problema y su solución (junto a Enrique Collazo y Ángel Velázquez Callejas) y las biografías Instituto Edison: Escuela de vida y Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios. Reside en Miami y con su esposa Idabell Rosales lleva adelante Neo Club Ediciones.

Armando

Teresa Dovalpage: ¿Cómo se te ocurrió la idea de La novela de Facebook?

Armando Añel: Desde hace un tiempo, en Neo Club Ediciones, desarrollamos una labor de apoyo a los escritores independientes en Cuba. Por desgracia, no siempre contamos con fondos o patrocinios estables para llevarla a cabo, y debemos estar “a la viva” para encontrarlos. Fue precisamente pensando en cómo conseguir patrocinio para poder publicar la decena de libros que tenemos a la espera, de escritores residentes en la Isla, que se me ocurrió escribir esta novela interactiva. La idea es que los fondos sirvan para poder celebrar la segunda edición del Festival VISTA en Miami, en el marco del cual, precisamente, se presentarían algunos de estos libros de escritores cubanos.

Teresa Dovalpage: Qué bien, así que tiene un objetivo altruista y todo. ¿Existe una trama básica sobre la que construyes la historia añadiéndole personajes o la trama se hace sobre la marcha?

Armando Añel: Digamos que la trama básica es bastante simple: Este es un libro narrado en primera persona donde el autor describe cómo, tras resistirse durante mucho tiempo a abrir una cuenta en Facebook, finalmente se convierte en un adicto a esta red social. Por el camino, sus experiencias se nutren de las de los diversos protagonistas, también con cuentas en Facebook. Es así que se entrecruzan las diversas subtramas en el marco de la trama principal.

Teresa Dovalpage: Muy interesante, un laberinto literario, un jardín feisbucero con senderos (virtuales) que se bifurcan… Hasta el momento, ¿cuántos personajes tienes? ¿Y los escenarios, de dónde salen?

Armando Añel: Ya existen alrededor de 50 personajes, o donantes-protagonistas. Calculo que pasarán de 100 antes de que cierre la escritura de la novela –quizá la primera de una saga– en el otoño de este año. En cuanto a los escenarios, la gran mayoría son mi muro de Facebook y los de mis amigos. Por supuesto, hay situaciones y anécdotas que trascienden el marco de Facebook, pero siempre a partir de personas que están en Facebook y las traen a colación.

Teresa Dovalpage: Bueno…personas o animales, ¿verdad? ¡Y quién sabe si plantas! Yo conozco algunos cactus muy personalizables… ¿Cómo puede la gente involucrarse en La novela de Facebook?

Armando Añel: Simplemente, todo aquel que tenga una cuenta en Facebook puede localizar el evento escribiendo en el buscador –situado en la barra superior que aparece en la pantalla, esquina izquierda—LA NOVELA DE FACEBOOK:

https://www.facebook.com/events/1415312925450906/

Una vez que das clic y entras a la página del evento, puedes leer un encabezamiento donde se explican los detalles. Hay varias categorías de participación. Cualquier pregunta puede hacerse directamente escribiendo sobre ese muro, y yo la responderé el mismo día.

Teresa Dovalpage: Me comentabas que haces muchos trabajos literarios. Eso me puso muy contenta, ¡alguien que vive de su escritura! Cuéntame un poquito más sobre lo que haces.

Armando Añel: Gracias, querida Teresa. Junto a mi esposa, Idabell Rosales, llevamos Neo Club Ediciones, una empresa que no solo edita y publica libros, sino que también los escribe por encargo. Yo soy ghostwriter. Si usted tiene una historia que contar y no sabe cómo hacerlo, o no le alcanza el tiempo para hacerlo, yo me encargo. También tenemos Neo Club IT, que fusiona edición con tecnología. Hacemos blogs, portales para empresas, periódicos, etc., además de publicidad online. Para contratar estos servicios pueden escribirnos a ediciones@neoclubpress.com

Teresa Dovalpage: ¡Cuántas cosas! Pues ya te voy a pedir la receta para el tiempo. Entre tus muchos proyectos está la promoción cultural en Miami. ¿Algo interesante que quieras anunciar para el verano?

Armando Añel: Precisamente, como ya sugerí arriba, La novela de Facebook forma parte de un esfuerzo de búsqueda de fondos para poder celebrar la segunda edición del Festival VISTA, del Arte y la Literatura Independiente de Miami, este verano. Es casi seguro que celebraremos ese festival en julio próximo, a más tardar en agosto, porque cuando nos proponemos algo terminamos haciéndolo. Siempre ha ocurrido así, y esta vez no tiene por qué ser la excepción.

Teresa Dovalpage: Claro que lo harán. ¡Muchos éxitos y adelante con La novela de Facebook! Recomiendo a los lectores que sigan esta aventura por medio de la página de Facebook del proyecto, donde habrá noticias de última hora sobre cómo contribuir a una campaña de crowdfunding…y muchas sorpresas más.

Una cena en El Conejito

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Ya que hablamos de graduaciones, esta foto es del día siguiente a mi graduación de la Licenciatura en inglés, en La Habana, en el restaurante El Conejito. Con mi abuela y mi novio chileno…ay, cuántos años hace de eso…

Photo of El Conejito

El Conejito

Restaurants: El Conejito

El difunto Fidel

El difunto Fidel

Sobre una tumba una rumba

Por supuesto que acepto hablar con usted, señora. Encantado de la vida. Es decir, encantado de la muerte. A mí se me quedaron un burujón de cosas por decir y le agradezco, cómo que no, le agradezco que me dé la oportunidad de desahogarme. Además, hablando quizás se aclaren algunos puntos oscuros de mi existencia terrenal que me siguen mortificando hasta en el más acá.

Tampoco tengo mucho qué hacer. Aquí uno se lo pasa más aburrido que una ostra en conserva, y para colmo rodeado de espíritus que no hablan ni español. Me tocaron de compañeros de viaje astral un montón de gringos malhumorados, acabados de salir del hospicio, y todavía no he tropezado con ningún compatriota. Hasta el momento, la cosa ha sido de English only, estilo Arizona. Le ronca el merequetén.

Sí, soy Philip Carballo, más conocido por Fidel… en otra encarnación. Es decir, en la misma técnicamente, pero como las dos mitades de mi vida fueron tan distintas creo que puedo decir que nací Fidel en La Habana y reencarné como Philip aquí en Miami. Soy (perdón, fui, es que todavía no me acostumbro a hablar de mí en pretérito) el dueño de una oficina de bienes raíces situada en el downtown, Carballo Properties. ¿Le suena? Claro, seguro que ha visto alguna vez mi anuncio en El Nuevo Herald: “Carballo Properties, donde la casa de sus sueños es el sueño de nuestros corredores.” Original, ¿no cree? Se me ocurrió a mí.

Y ya usted conoció a Dalila, mi mujer. Bueno, bueno, mi viuda. Da la impresión de ser una esposa a la antigua, sumisa y calladita. Pero no se confíe, Encarnación. Ahí donde usted la ve, con su cara de que no rompe un plato, le entran unos ataques súbitos de malhumor en los que, si la dejan, vira el mundo al revés. Tiene obsesión con las telenovelas y con su gato Fluff —ella le dice Flo porque nunca aprendió a pronunciar el inglés, la pobre. No diré que haya sido una mala mujer o una madre desmadre, pero tiene sus conchas.

A mi hija mayor, que nació en Cuba hace veintiséis años, le pusimos Katia porque todo lo ruso estaba de moda entonces. Eran los tiempos de tovarich para aquí y camarada para allá y de cantar La Internacional hasta en la ducha. Pero cuando llegamos a Miami se transformó en Kathy. Me odia, o al menos daba la impresión de odiarme, simplemente porque me tocó en suerte ser su padre. (Dios mío, qué daño nos hizo Freud.) Tiene una bebé de dos años concebida por producción independiente. Vaya, con aire y una jeringuilla, ya sabe usted cómo son esos inventos modernos. Yo, desde luego, prefiero el método tradicional…

A mi hijo menor, el único nacido en Estados Unidos, se me ocurrió llamarlo William para que saliera un tenorio como Clinton. No, no, de demócrata nada. Yo soy republicano de hueso colorado, y a mucha honra, lo que me ha costado varios disgustos con los muchachos. Elefante hasta la muerte, quiero decir, hasta en la muerte, pero honor a quien honor merece, ¿no?

Ahora, con Bill me cogí el dedo con la puerta, y digo el dedo por no decir algo peor. En fin, ya llegaremos a eso. Mi hijo habla y entiende español aunque a cada rato suelta una palabreja en inglés, sobre todo cuando se pone nervioso. Y el nerviosismo lo ataca con una frecuencia alarmante. ¡Lo que sufre un padre, señora, usted no se lo puede imaginar! Aunque las madres también sufren, desde luego. Por cierto, ¿usted tiene hijos, Encarnación? ¿Está casada, divorciada o…?

Disculpe, ya sé que esta conversación es sobre mí. No me lo tome a mal, es que no me gusta ser el único que hable todo el tiempo. Uno de los primeros consejos que me dieron en un curso de relaciones interpersonales que tomé fue become a good listener. Y me sirvió de mucho en el negocio, la verdad.

Pues hace quince días, señora, todavía un servidor estaba vivito y coleando, aunque hecho tierra por culpa de esta maldita crisis. Debía tres meses de hipoteca y había llegado al límite de mi MasterCard. (Visa ya me había cancelado el crédito, igual que American Express.) No me había aparecido ni un solo cliente en toda la semana. Para la siguiente, lo único que apuntaba en el horizonte era una cita con un costarricense que buscaba algo viejo, chiquito y barato en Hialeah. La situación estaba negra con pespuntes grises, por cualquier lado que se le mirase.

Aquella tarde entré a mi casa con la correspondencia en la mano. Mi mujer trajinaba en la cocina y sólo Flo, echado como un príncipe ruso en la mejor butaca de la sala, me recibió con un bufido. Flo no tiene pulgas, que yo sepa, pero si las tuviera serían malísimas.

Callie - Photo Credit: © Sally Knowles

Examiné los sobres, abrí uno y solté tres carajos. Era un cheque sin fondos que me devolvía el banco —que rebotaba, como dicen aquí. Guardé el papel en un bolsillo del pantalón, pero abultaba demasiado. Entonces lo escondí debajo del sofá. Cuando me incorporaba entró mi mujer, que sin tomarse la molestia de darme las buenas tardes me espetó:

—¿Qué se te perdió por el piso?

—Nada —le contesté.

No tenía ganas de hablar de negocios ni de lo mal que me iba. Dalila no podía ayudarme, así que preferí ahorrarle las malas nuevas.

—¿Cómo que nada si te sorprendí ahí agachado?

—Ah, estaba recogiendo una bola de pelos. Esta casa parece una barbería por culpa de ese bicho asqueroso.

—No empieces a meterte con Flo desde que llegas —fue hasta la butaca y le dio un beso en el hocico a Flo—. No haga caso, mi amor. Usted es aquí el number one.

—El día que me encabrone voy a agarrar al gato por la cola y a botarlo para el mismísimo medio de la calle —le advertí.

—Y detrás de él vas tú. ¿Cómo te cae?

Después nos dijimos otras impertinencias. Por suerte, con la discusión mi mujer se olvidó de lo que había quedado debajo del sofá. Yo pensé en recoger el sobre más tarde, pero no me dio tiempo y acabé olvidándome de él también.

Fui al cuarto a cambiarme de ropa (siempre iba a la oficina con traje y corbata, aunque hubiera cuarenta grados Fahrenheit) y media hora después llegaron los muchachos. Kathy tiene su propio apartamento en Westchester, pero no sabe cocinar y come con nosotros cuatro veces a la semana. Luego se lleva en un cacharro la ración de su hija y hasta algo para el día siguiente. Así cualquiera es liberada y feminista, no digo yo.

En aquellos momentos, naturalmente, no podía oír lo que conversaban. Pero como esto es un flashback desde el más acá, paso a relatarle el contenido de la charla.

—Bill, pierde el miedo —le decía Kathy a Bill—. Aprende a defender el derecho a ser quien eres, a preservar tu propia identidad y tus derechos.

(O algo similar; es su estilo de publicista barata.)

—Eso se dice fácil.

—Y se hace. Mírame a mí. ¿No tuve yo a mi hija sin ayuda de nadie y la estoy criando sola? Chico, lo tuyo es agua de borrajas al lado de mis problemas.

—Pero tú eres distinta. Tú naciste en Cuba.

—¿Y eso qué tiene que ver?

—Mucho. Ustedes, los cubanos, tienen la sangre caliente. Son really bold… decididos. Timbalúos, como dice el viejo.

—En ese caso, considérate cubano honorario. Al fin es que tenemos los mismos genes.

—Mejor dejamos a los genes tranquilos que ya los míos me han causado bastantes líos.

Fue entonces que Dalila y yo entramos con tazas de café en las manos —café marca La Llave, oloroso y recién colado. (Carijo, cómo lo extraño aquí. Más que al ron y más que a las mismas mujeres.)

La Llave Cuban coffee. Vacuum pack. 10 Oz

—¿Quieren café, muchachos? —les brindó.

—Yo prefiero un tecito, mom —contestó Bill con un floreo de manos.

Cada vez que lo sorprendía haciendo esos gestos de galán de opereta me daban ganas de meterlo en el Army con tres patadas por las nalgas, aunque lo zumbaran directo a Afganistán. Me encaré con él y le pregunté:

—¿Te duele la barriga?

—A la gente no tiene que dolerle la barriga para tomar té —saltó Kathy.

—Ya se metió la defensora del pueblo.

—No se trata de defender a nadie, viejo. Sencillamente, a mi hermano no le gusta la cafeína.

—¿Y él no tiene lengua para decirlo?

—Dejen de gastar saliva por gusto que té no hay —Dalila cortó el hilo de la discusión antes de que siguiera enredándose y terminásemos hablando a gritos—.Bill, o tomas café o no tomas nada.

—No tomo nada entonces.

Y se escurrió para su cuarto. Dalila le trajo café a Kathy, agarró al gato y se lo puso en el regazo, desentendiéndose del mundo. Mi hija empezó a buscarme las cosquillas:

—¿Cómo va el negocio, viejo?

Ella sabía lo que me molestaba que me llamaran viejo —que además no lo era, a los cuarenta y nueve años. Le contesté lo más seco que pude:

—Bien.

—Bien con jota, querrás decir. Acabo de oír por radio que no se vende ni un apartamento en todo el estado de la Florida. La cosa está candente.

No le hice caso a ver si se callaba, pero siguió metiendo el aguijón.

—¿Tú sabes que Mayda, una compañera de trabajo, casi pierde su condominio? Después de pagar la hipoteca religiosamente durante cinco años, le subieron la letra mensual a más del doble… Imagínate, de mil doscientos a casi tres mil dólares. ¿Y con qué se sienta la cucaracha?

—La culpa la tienen ustedes —le dije al fin, por decir algo—. ¿Por qué se han metido a trabajadoras sociales? Aquí lo que da dinero es la libre empresa.

—Pero nosotras contamos con un cheque seguro todas las quincenas.

—Buena basura. Yo no vine de Cuba a trabajar para nadie. Llegué a Miami con una mano delante y la otra atrás…

—Menos mal que no te tuviste que quitar ninguna de su sitio.

—Y he llegado a ganar hasta cuarenta mil dólares en un mes, tan solo con las comisiones. Una cantidad que no consiguen ustedes en un año completo. ¿Es así o no es así?

—Eso sería en la época de las vacas gordas, porque lo que es ahora…

—Ahora es lo mismo, chica. ¿Qué entiendes tú de real estate?

Dalila intervino:

—¿Y qué pasó con esa amiga tuya, niña?

—Que tuvo la gran suerte de que el marido se muriera… Ay, qué feo sonó eso. Quiero decir, que el marido tuvo la desgracia de matarse en un accidente. Se estrelló contra un Hummer en la Avenida Collins.

Mi mujer puso cara de consternación, aunque ella no conocía a esa gente ni le importaba un pito lo que les pasara.

—Qué horror. Nada menos que contra un Hummer. Pobre hombre, se desbarataría.

—Sí, se hizo polvo cósmico. Pero ellos tenían una póliza que les garantizaba, en caso de la muerte de uno de los cónyuges, la liquidación de la hipoteca a favor del sobreviviente. La compañía de seguros le pagó hasta el último centavo y ya Mayda es dueña de su casa. Se salvó por un pelo, porque la pobre estaba con la soga al cuello.

Dalila se volvió hacia mí con un interés que no suele mostrar por nada, excepto la televisión y Flo.

—Philip, ¿nosotros tenemos un seguro de ese tipo?

¡Tremenda pájara de mal agüero! Aunque ni me imaginaba que la de la guadaña estuviera pisándome los talones, me incomodé.

—Parece que tienes muchas ganas de quedarte viuda. Pero no te hagas ilusiones, porque el día que yo falte no sé quién va a costearte la buena vida, desde la letra del carro hasta las vacunas del gato. Si esperas por tus hijos, te come el león.

—Ay, no lo tomes por donde quema. Qué susceptible te has vuelto. Bueno… ¿tenemos el seguro o no?

—Sí, Dalila. Sí lo tenemos, desde hace cinco años.

—Gracias a Dios. Porque nadie va a quedarse para semilla, como decía mi madre, que en paz descanse. Hay que estar preparados para cualquier eventualidad. Somos hijos de la muerte y…

—¡Ah, carijo! —exploté—. Llega uno del trabajo y no oye hablar más que de muertes, accidentes, problemas y salaciones… ¡Cállense de una vez o cambien la tonada!

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