Cazando trozos de ayer

Fiesta de graduación de la escuela secundaria, julio de 1980

“Nadie pierde el pasado ni el porvenir, pues a nadie pueden quitarle lo que no tiene. Recuerda que todas las cosas giran y vuelven a girar por las mismas órbitas y que para el espectador es igual verla un siglo o dos o infinitamente» («Reflexiones», 14).

Cita de Borges, que a su vez cita a Marco Aurelio, en su ensayo “El tiempo circular”.

Se me ha de perdonar que empiece este postito con una cita borgiana. En general no soy de usar citas ni de pedantear por sabiduría, que poca tengo, pero la idea del tiempo circular, de la búsqueda del pasado, perfecto o imperfecto, de ese planear entre dos eras, ha sido una constante en mi literatura y en mi propia vida.

Igual no les voy a espetar aquí un ensayo académico ni otra hierba de semejante césped. Al contrario, me voy a referir a mis incursiones de compradora compulsiva en Etsy. Mi etsesión. Pero es una etsesión que tiene sus raíces en ese volver al pasado, en recrear lo vivido y lo tenido, aunque el original esté vivo y coleando en algún lugar.

Desde hace varios años vivo obsesionada por comprar muebles y adornos lo más parecidos posibles a los de nuestro apartamento en Centro Habana. No se trata de sustituir una pérdida (el apartamento, los muebles y mi madre siguen en el mismo lugar) sino de traer el pretérito al presente.

En esta foto, tomada en diciembre de 1995 (mi última Navidad en Cuba), estoy en la sala de casa con una estatua llamada Graziella.

Rastreé en Esty hasta que conseguí una parecida, aunque todavía ando buscando otra que se le asemeje más.

Y aquí estoy con mi abuela Topeo, en otra parte de la sala, en 2000.

El jarrón es azul-gris, mientras que solo pude conseguir uno carmelita claro, pero son exactamente del mismo estilo. Según el vendedor, se fabricaron en los años treinta. Y también encontré una estatua encuerusa, que se da un aire a la de casa.

Mi sala en Hobbs

Ah, pero aún me voy más atrás. ¿Recuerdan el post Juguetes de antaño? Cuando encontré al perrito Steiff «Snobby», me pareció que traía a casa a un amigo perdido. Aquí estoy con él a los ocho años:

En el balcón de nuestro apartamento en La Habana

Y aquí a los 58:

Con el perrito actual

Esta búsqueda incesante del pasado quizá tenga que ver el hecho de que estoy terminando una novela que se desarrolla en La Manzana de Gómez, en la secundaria donde estudié desde 1977 hasta 1980. La novela es policíaca, parte de la serie Havana Mystery, y yo misma soy personaje y detective. Ha sido divertido escribirla y me ha llevado también a sumergirme de cabeza en los años setenta, los de mi adolescencia. En la foto que aparece al comienzo del post yo tengo la edad de mi personaje Teresita: catorce años.

Pero en última instancia, aún no sé qué me hace seguir coleccionando estos trozos de ayer. No es exactamente el deseo de volver al pasado. Tal vez solo se trate de asir el tiempo que se me resbala implacable entre los dedos.

Foto tomada de https://commons.wikimedia.org/, La Manzana de Gómez

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