Del escenario a la página

En la foto: Guadalís del Carmen, Blas O. Vera y Elina Rodríguez en Hasta que el mortgage nos separe

Mi primer libro de teatro

El teatro ha sido parte de mi vida durante muchos años. No la primera parte, quizás ni la más importante. No el marido oficial, sino ese querindango que se tiene y al que no se le dedica demasiado tiempo, pero que se mantiene siempre ahí, a la que se te cayó. Ya me entienden.

Mi debut en los predios de Melpómene (ay, no es por dármelas de leída y escribida, es que de verdad me gustan las musas y todo el brete griego), mi debut, digo, sucedió mientras estudiaba el doctorado en la Universidad de Nuevo México. Fue durante una clase con el profesor Enrique Lamadrid sobre la leyenda de la Llorona. Era a mediados de 2002, cuando la historia de Andrea Yates estaba en todas las noticias. De pronto, en medio de la conferencia, se me ocurrió juntar los dos temas en una obra teatral, pero en aquel momento estaba muy metida en mis primeras novelas y dejé la idea en el caldero.   

Al cabo escribí de un tirón La hija de La Llorona, con una protagonista cubana. Deslenguada y un poco buscapleitos, Caridad es una ex jinetera recogida al buen vivir que cae de flai en una familia nuevo mexicana sumamente conservadora. Los demás personajes los saqué de mi entorno en Albuquerque.

Terminada la obrita, se la mandé sin muchas esperanzas a Aguijón Theater en Chicago. Tremenda sorpresa que me llevé cuando Rosario Vargas, su fundadora y codirectora, me dijo que la representarían. No se me olvida la primera vez que vi a mis personajes en el escenario. Marcela Muñoz hizo una excelente Caridad, que todavía recuerdo con admiración y gratitud. ¡No hay como ver a las creaciones propias tomando vida y movimiento!

Un par de años después, Rosario nos sugirió a un grupo de dramaturgos tomar el tema de La muerte de un viajante y adaptarlo a las circunstancias de un inmigrante latino actual. ¿Qué significaba para un hispano alcanzar el “American Dream”? Así surgieron Philip, Bill, Kathy, Yordanka y la gatófila Dalila, los personajes de Hasta que el mortgage nos separe, quese estrenó con Aguijón Theater el 22 de mayo de 2009. Hasta que el mortgage nos separe se metamorfoseó más tarde en la novela El Difunto Fidel, que ganó el premio Rincón de la Victoria en España y se publicó por la editorial Renacimiento en 2011.

En 2012, varias señoras que habían sido alumnas mías en UNM-Taos me pidieron una obra que pudieran representar y a la vez les sirviera para seguir practicando el idioma. La sartén por el mango fue el resultado.

La puerta al escenario

En 2024 entré al teatro por la puerta que lleva al escenario cuando tomé dos clases de actuación en New Mexico Junior College, donde enseño español e inglés. El profesor Nathan Miles me enseñó a interpretar la intención y el silencio de los movimientos y pausas en la escena, además de las motivaciones de cada personaje. ¡Por supuesto que todo eso lo incorporé a la escritura después! De esta clase me quedó un gran respeto por todo el que se atreve a pisar las tablas y enfrentarse al público.

Y ahora, al cabo de los años, La hija de La Llorona, Hasta que el mortgage nos separe y La sartén por el mango están disponibles en un libro publicado por El Ateje. Ha sido una verdadera alegría darle finalmente a este querindango el tiempo y el espacio que se merece. Con Del escenario a la página, nuestro idilio sale a la luz. ¡El teatro es vida y el mundo entero la escena que nos toca pisar!