Archivo mensual: diciembre 2011

Entrevista a Carmen Duarte

Carmen Duarte

“Cayo Hueso es donde empieza y acaba el mundo” dice Roberto, un personaje de la obra que trabaja en un cementerio por más señas. Ahora, al terminar de leer la novela, me quedo convencida de que efectivamente es así. O al menos lo fue para Juana Borrero, una de sus protagonistas principales.

Donde empieza y acaba el mundo  (Linkgua USA, 2011) de la dramaturga y novelista Carmen Duarte, está inspirada en la vida (y claro está, en la muerte) de la Borrero. Su estructura es compleja, pues combina dos líneas argumentales: la de la novela histórica, que sigue los últimos años de la poetisa y su relación con el también poeta Carlos Pío Urbarch, y la sandunga de la vida contemporánea, en vivo y en directo, actual y caliente. Esta última se consigue siguiendo a Malva, cubana emigrada, radicada en Miami y que malvive como camarera hasta que encuentra al amor de su vida, un especialista en epidemiología llamado David.

Juana Borrero, poetisa adolescente del siglo 19, y Malva, escritora y treintañera de finales del 20, se encuentran por encima de los años y de la muerte. La relación de Juana con Julián del Casal y Carlos Pío Urbach se enreda con la atareada existencia de Malva, a quien su patrón acosa sexualmente al inicio. Su intempestivo despido del restaurante le permite dedicarse a escribir sobre la Borrero… hasta que de repente le llega el amor, encarnado en David.  Ésta la encuentra fascinante porque: “Todas [las demás mujeres] se cuidan de dormir ocho horas exactas, desayunan frutas para no engordar… y casi ninguna se dedica a investigar la muerte de una poetisa desaparecida hace mas de cien años, prefieren los bancos o los negocios, algo que les dé mucho dinero.”

Al menos Malva encuentra una media naranja que la aprecia en lo que vale. La pobre Juana tuvo menos suerte, pues la independencia de que hacía gala, y su desenfado al abordar a los hombres que la atraían, aunque también fascinaran a muchos, no le causaron más que dificultades. “Ella debe saber aguardar su momento… las mujeres no conquistan, se dejan conquistar…ésa es la costumbre,” dice su propio padre. Definitivamente, se trata de dos seres muy diferentes al resto de la sociedad en que viven.

Entre las cualidades que distinguen a Malva se encuentra su habilidad de comunicarse con espíritus (por teléfono, en ocasiones) y su irreverente sentido del humor.  Para sorpresa suya, y de quienes la tratan, Malva también tiene su veta de detective, y es así —y gracias a incidentes que la transportan en tiempo y espacio, que no describo aquí para no descubrir secretos de la obra— que averigua que no todo lo que se ha escrito y dicho sobre Juana Borrero es cierto. ¿Dónde empieza y dónde termina la ficción? Con maestría, la autora enlaza las dos tramas, que convergen de manera impecable al final.

Como siempre me sucede, que me quedo intrigada al leer un libro y me gusta saber más de cómo se escribió, aquí viene una entrevista a su autora sobre lo que ocurrió entre bastidores, que con gusto comparto con ustedes:

Teresa Dovalpage: ¿Cuándo y por qué decidiste escribir sobre la vida de Juana Borrero?

Carmen Duarte: Hace unos siete años conocí por casualidad a Mario Rivera, un anciano nacido en Cayo Hueso de padres cubanos. Él fue sepulturero del Cementerio de Cayo Hueso y al enterarse de que soy escritora, me entregó copia de las actas del proceso de exhumación del cadáver de Juana Borrero en 1970, para que escribiera un libro sobre el tema. Resulta que un grupo de cubanos pertenecientes al Club San Carlos querían construirle un mausoleo a Juana Borrero y guiándose por el testimonio de una hermana de Juana, quien aseguraba que el cadáver fue enterrado en una tumba prestada a la familia Borrero en 1896, sacaron los restos, pero luego no se pusieron de acuerdo y los huesos fueron trasladados a diferentes panteones, hasta que pararon, en la tumba familiar del sepulturero. Desde el primer momento la historia me pareció fascinante y comencé a tejer la novela.

Teresa Dovalpage: Guau, entonces Roberto tiene un antecedente real… qué bien está eso. Y la misma concepción de la obra es similar a la que cuentas. Pero ¿te imaginaste desde el principio la novela con una trama doble o la idea de incorporar a Malva y a David vino después?

Carmen Duarte: Desde un principio imaginé la novela con una trama doble. Me pareció interesante hacer un paralelo de historias amorosas, distanciadas en el tiempo, con puntos encontrados y puntos coincidentes. También, quise reflejar la continuidad de las migraciones cubanas hacia el sur de la Florida, desde el siglo XIX hasta el presente y la estructura en dos tiempos se prestaba muy bien para esto. Luego me pareció que necesitaba unir las dos líneas paralelas para expresar todo lo que quería y comenzó el verdadero reto formal.

Teresa Dovalpage: Un reto muy bien respondido porque la novela quedó perfecta, no se le notan las costuras. Y me imagino que habrá sido más complicado que escribir una trama que ocurra en nuestra época. ¿Cuán difícil es escribir una novela histórica?

Carmen Duarte: Es difícil distanciarse de los hechos históricos para crear literatura porque corres el peligro de caer en tramas faltas de humanidad o en tramas donde los especialistas te discutan la veracidad de lo sucedido, pero también resulta conveniente tener una fuente de inspiración real que te permita llenar los espacios vacíos con la imaginación. Es como si te dieran la melodía de una canción para orquestarla. En mi opinión resulta más difícil crear sobre lo no ocurrido porque debes escribir lo que hasta el momento, nadie ha imaginado, o sea es como empezar de cero. El arte y la literatura parten de la realidad y un escritor se nutre de su experiencia de vida, de las anécdotas que recopila y hasta del mundo de sus sueños o los delirios, recursos todos separados de los personajes famosos de la historia, pero el principio es más o menos el mismo.

Teresa Dovalpage: Mira, no se me había ocurrido esa forma de ver las cosas. Y es cierto, incluso géneros como la ciencia ficción parten de una base conocida. Volviendo a tu obra, ¿te tomó mucho tiempo hacer las investigaciones sobre la vida de Juana Borrero?

Carmen Duarte: Estuve investigando alrededor de dos años, en los que a la vez, fui estructurando la novela en mi cabeza. Luego de sentir que tenía información suficiente, decidí cerrar los libros, olvidarme de todo y escribir.

Teresa Dovalpage: Lo mejor de todo, ¿verdad? ¡Escribir! Ahora, pasando a uno de los temas más importantes de la obra, he notado que aquí, igual que en varios de tus libros anteriores, aparece la idea de la reencarnación y la transmutación de las almas. También está en La danza de los abanicos, por ejemplo, y sugerida en el monólogo El Adiós de Alejandra Sol, que acaba de ser publicado por TheWriteDeal http://www.thewritedeal.org/libreria/

Así que mi próxima pregunta es: ¿crees en la reencarnación? ¿Qué te motiva a tocar estos temas?

Carmen Duarte: Me gustaría mucho poder comprobar que la reencarnación existe tal y cual muchas personas creen.  En esta época ecuménica y ecléctica que vivimos, la reencarnación se ha vuelto muy popular en el mundo occidental. En mi opinión, es como la materialización del espíritu porque al igual que la materia, esta creencia plantea que la energía o alma, no se crea ni muere, se transforma. Como ser espiritual que soy, me identifico con la reencarnación, sin embargo, si la analizo racionalmente, dudo de ella. Desde mi punto de vista de escritora me parece que esta creencia se puede utilizar como recurso literario eficaz por su encanto poético, las posibilidades estructurales que se pueden tejer a partir de ella y el interés que despierta en el lector actual. Esto no quiere decir que seguiré utilizando la reencarnación en todas mis novelas, pero al menos, en las tres primeras está presente.

Teresa Dovalpage: A mí también me gusta mucho la idea, me hace cosquillas, vaya… ¿Cómo ha marcado tu carrera literaria el hecho de vivir en otro país diferente a donde naciste? En ese aspecto, ¿tienes algún punto de contacto con Malva?

Carmen Duarte: Cuando llegué a Estados Unidos ya tenía una carrera como dramaturga. He notado que aquí, mi obra en general, cambió de foco de interés. La realidad que me circunda ya no es la misma y por eso toco temas diferentes, incluso comencé a explorar las posibilidades del género narrativo porque se me hizo más atractivo, era algo que quería probar desde que estaba en Cuba y finalmente lo concreté aquí. Vivo en un país que tiene una cultura e idioma diferente al mío, sin embargo, eso no importa mucho porque a la hora de publicar, envío los textos a cualquier país de habla hispana o trato de publicarlos en el entorno latino de Estados Unidos. Creo que desde que salí de Cuba, mi carrera literaria es más plural.  Respondiendo la otra parte de la pregunta, te diré que el personaje de Malva no es mi alter ego, pero te confieso que me siento identificada con ella porque ambas somos escritoras, emigrantes cubanas y escribimos sobre Juana Borrero.

Teresa Dovalpage: Los alter egos literarios siempre sirven de mucho, como el comodín del dominó…  Ya casi se acaba el año 2011. ¿Qué metas literarias tienes para el que viene?

Carmen Duarte: Hace dos años que terminé Donde empieza y acaba el mundo, desde que le puse punto final, comencé a escribir otra novela que titulé El rumbo inevitable de la brújula. Mi meta es terminar este texto en el 2012, se trata de una novela que tiene como tema central la emigración mundial, está estructurada en tres tiempos 1596, 1920 y 2012 y en la que utilizo como elemento unificador de los tres momentos, una brújula que perteneció al Papa Clemente IV y pasó de mano en mano hasta llegar a los tiempos actuales.

Teresa Dovalpage: ¡Una trama muy apetitosa! Y espero que la termines pronto, porque me encantaría leerla. Como sabes, Carmen, este blog es parte de una guía para autores que empiezan su carrera. ¿Quieres compartir algún consejo o experiencia con quienes todavía guardan su primer manuscrito en la gaveta?

Carmen Duarte: Mi consejo es que sean persistentes y empecinados, solo así se logra publicar.

Teresa Dovalpage: Tienes razón. El empecinamiento es una virtud en este negocio. ¡Muchas gracias, Carmen, y éxitos en este año que pronto empezará!

Donde empieza y acaba el mundo (Spanish Edition)

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Entrevista a Aramís Castañeda

Aramis Castañeda

Con las historias de Lo bueno es que no fui Lady Di (Amazon Digital Services, 2011) de Aramís Castañeda, el lector se ríe, pero al final se queda pensativo. Ésa es la gracia de un buen libro —que entretenga, claro, y que haga reír, porque ya bastante cosas serias se tropieza una en esta vida. Pero también que ponga a cavilar, a diferencia de las telenovelas y de las novelitas edulcoradas (y de los concursos de belleza por la tele, como uno muy bien descrito en “¿Y qué pasa si soy del montón?”) que pululan hoy día.

“Cementerio de novias” me gustó por el trauma freudiano que casi todos tenemos. (Qué manera de inspirarnos en las madres y en sus posibles muertes, por más que algunas estén vivas.) En “Una sonrisa, una lágrima,” aprendí la palabra adnato. ¡Para que vean que todos los días se aprende algo nuevo! “Último guateque” describe la jaqueca que un par de zapatos y una tía pegajosa le pueden dar a cualquier por no andar avispado… Pero no quiero revelar mucho más de los cuentos de Aramís Castañeda. Sólo baste decir que sus retratos de Cuba y de los personajes que pinta tienen todo el azul del Malecón. Y que la Jornada Conmemorativa por el Día de la Cultura, me llevó a evocar papelejos y actos y esperas, largas colas de gris aburrimiento ante burócratas ansiosos de echarle mano a un triste buffet.  El sabor de los caramelos regresa desde la distancia y se mezcla al de las palabras, al gustillo especial del cubaneo, del vocablo templar bien empleado… Hay un personaje graduado de lingüística que termina metido en una cueva oficinesca (no sé de qué museo, real o fingido) y que me hizo dar gracias por no ser el original, tan bien trazado está.

Pero ya dije que el libro me dejó pensando. Por eso se me ocurren estas preguntas para el autor, que con gusto comparto con ustedes:

Teresa Dovalpage: ¿Cuándo comenzaste a escribir y por qué?

Aramís Castañeda: Cuando llegué a los Estados Unidos y porque nunca he trabajado en un periódico; pero, sobre todo, por el sistema propio de justicia que arrastro. De ser columnista en un periódico me hubiera dedicado a escribir artículos de opinión y no habría sentido la necesidad de inclinarme por los llamados géneros literarios en sí. Pero, igual, si no hubiera llegado a este país y me sintiera tan solo, triste y diferenciado, mis emociones probablemente se habrían extendido por cualquier otra hendija sin la obligación de expresarlos a través de la palabra. En cuanto a la manera en que concibo la vida y el modo en que los hombres debieran relacionarse, es un estigma que, como he dicho, arrastro sin que pueda evitarlo. No me hallo en casi nada ni veo que a casi nada –ni nadie-le interese de verdad el mejoramiento del otro sin que detrás exista un propósito egoísta: llámese dinero, reconocimiento, demostración del ego o justificación de poder. Miro y los medios de comunicación no expresan al que soy. Miro y en los lugares donde trabajo no soy más que un eslabón, perfectamente sustituible, para que funcione la cadena. Miro y compruebo que debo ser correcto porque, al más mínimo error, se borran de cuajo las cosas buenas que hice antes. Miro y ningún sistema social -hasta donde sé- cultiva, más allá de las frases hechas, valores como la humildad, la sencillez y la compresión. Por eso también escribo, porque no me hallo y la manera más fácil de manifestarlo es la escritura; la escritura que solo depende de que estés en tus cabales y tener dónde realizarla: sea un pliego de papel o una computadora.

 

 

Teresa Dovalpage: Pues todas esas son muy buenas razones para escribir. En cuanto a tu escritura, ¿dónde encuentras la inspiración para tus personajes? Porque los escritores del relato que da título al libro me parecieron… terriblemente familiares. ¿Fueron tus “musos” gente conocida? Cuenta, cuenta…

Aramís Castañeda: La mayor parte de los personajes que aparecen en mis historias son reales. No en su concepción o desarrollo; pero sí en alguna frase que hayan dicho al descuido al pasar por mi lado, en una entrevista o reportaje para el periódico o la televisión, cuando hemos sido compañeros de trabajo, hemos compartido un mismo techo, cuadra, barrio, sitios de encuentro, calles, playas, hoteles, medios de transporte  o ciudad. A veces soy yo mismo camuflado y, otras, pedacitos de muchos pegados en una sola piel. Me parece que lo que mejor soy es observador y, aunque paso cerca de muchas cosas sin notarlas –sobre todo anuncios, carros, tiendas- la gente y sus expresiones sí se me pegan. Entonces las cuelo en alguna idea que ya tenga preconcebida y de ahí salen las historias. Dentro de estas “gentes reales” que tomo como referencias, mis preferidos  son aquellos que viven a través de la pose y el fingimiento.

 

Teresa Dovalpage: Claro, las malas gentes hacen los buenos personajes (nada peor que un personaje amoroso, hermosos, perfecto e iluminado, barf), igual que las malas lenguas hacen las buenas crónicas, igualito…  Como autor, ¿qué reacción buscas en tus lectores? ¿Qué esperas conseguir cuando terminen de leer una de tus historias?

 

Aramís Castañeda: Que no se aburran. Que no hayan tenido que regresar a una página anterior porque no han entendido algo. Que sientan que ellos mismos podían haber escrito estas historias porque, lo que uno hace, no es nada del otro mundo. Que, en cualquiera, hay un escritor en potencia. Trato de ser un cuentista en la primera acepción del concepto: el que cuenta algo –en una esquina o en la sala de su casa- y, de haber sido actor, es seguro que recrearía de forma oral lo que escribo, más que dejarlo impreso en papel o leerlo en reuniones de intelectuales.

 

Teresa Dovalpage: Hombre, eso de leer algo en reuniones de intelectuales me produce verdadero horror… ya ocurran aquí, allá o acullá. Y hablando de acullá, ¿cómo ha marcado tu carrera literaria el hecho de vivir en otro país diferente a donde naciste?

Aramís Castañeda: He podido comprender con mayor claridad qué es lo cubano –o una parte de ello, que uno nunca llega a comprenderlo todo. La distancia te obliga a ver desde lejos y, ese repaso de lo que fue tu pasado y la evidencia de lo nuevo que te rodea, te ofrece una mejor perspectiva de análisis. Yo no analizo mucho; pero la mente trabaja sola y ella sí lo hace sin que uno se dé cuenta. Hay detalles que nos marcan –no siempre favorables- que van más allá del plato de frijoles negros, el tabaco, las maracas, el café o hablar gritando. Hay muchos mitos sobre la base de la altivez que, por diferentes razones y circunstancias, el cubano se ha fabricado que no son tal y, por el contrario, comportamientos que pasan a la ligera sin que los notemos que nos hacen sumamente especiales y entrañables. Quiero ser -hasta donde se pueda y como pueda- una especie de sismógrafo del cubano esté donde esté y, esa idea y esa posibilidad, me la ha dado el vivir en un país que no es el mío, pero donde estoy rodeado por muchos de los míos.

 

Teresa Dovalpage: Sismógrafo del cubano…me gusta, me gusta esa definición. Y ya casi se acaba el año 2011. ¿Qué meta literarias tienes para el que viene?

Aramís Castañeda: Luchar contra mi vagancia y dejadez. Ellas son mi principal obstáculo a la hora de escribir. He tenido rachas donde en tres meses he escrito diez cuentos, pero esto no es la regla sino excepción. Tengo claras las ideas acerca de lo que quiero hacer y también los títulos de las futuras historias y del libro en su conjunto (si no tengo el título primero, no me sale una palabra); pero soy muy lento. No soy de los que espera por la inspiración, pero sí por el ánimo con el que me despierte ese día y el ánimo se me aleja por temporadas largas.  Cuando termine el 2012 me gustaría haber finalizado ese libro del que hasta ahora solo he escrito un cuento. Un libro que recogerá momentos aparentemente simples y sencillos del cubano de Miami. El cubano de a pie: el que coge guaguas tempranito en la mañana, el que trabaja a disgusto en una fábrica, el que se llena de las manías que la nueva sociedad le impone, el que se bate por aprender el idioma extraño…siempre matizado por situaciones que, pretendo, sean graciosas para que al final quede un buen sabor y no la tristeza.

 

Teresa Dovalpage: No, al que espera por la inspiración se lo come el león, te lo garantizo. ¡Y espero leer esas historias sobre el cubano de de a pie allá en Miami! Ahora, en tu opinión, ¿qué es lo mejor del oficio de escritor? ¿Y lo peor?

Aramís Castañeda: El oficio en el escritor está en su estilo, la manera en que cuenta. Ya lo que cuenta, el asunto del que habla –y es mi opinión-, puede hacerlo casi siempre cualquiera. Lo peor que puede pasarle es que no tenga dominio de la síntesis, que se enamore de las palabras y que no pueda evitar posar a través de lo que escribe. Es, de todos los errores que veo, el que más predomina. Para mí, el escritor debe tratar por todos los medios de acercar cada vez más la forma en que escribe a la forma en que comúnmente habla –con sus amigos o familia. Cuando, ante un diálogo, me pregunto ¿pero qué ser humano puede hablar de la manera en que lo está haciendo esta gente? lo que leo deja de ser, inmediatamente, literatura ante mis ojos y se convierte en pretensión. Adivino al hombre -detrás de las palabras- tratando de llamar la atención sobre sí; tratando que diga “pero que sabio, erudito e inteligente es”.

Lo mejor del escritor es que no necesita de muchos recursos para realizar su oficio. El bailarín, el pintor, el director de cine, el escultor, el músico, el fotógrafo…necesitan de un instrumental -muchas veces costoso- para realizar su creación. El escritor solo el pedazo de papel y un lápiz o la computadora.

Teresa Dovalpage: Así mismo es…no requerimos de mucha inversión inicial, por suerte. Como sabes, Aramís, este blog es parte de una guía para autores que empiezan su carrera. ¿Quieres compartir algún consejo o experiencia con quienes todavía guardan su primer manuscrito en la gaveta?

 

Aramís Castañeda: Escribir todo lo que se les ocurra para que las ideas no se les escapen. Luego luchar contra las palabras y tratar de contar utilizando el mínimo de recursos. Leer cientos de veces lo escrito y si, los cientos de veces, lo disfruta de la misma manera, es que existen grandes probabilidades de que puede funcionar igualmente para otros lectores. Pero, sobre todo ser honesto, humilde y honrado y parar cuando no se está disfrutando del trabajo; cuando, lejos de convertirse en un gozo, deviene en un fastidio para nuestra vida. Ahí es donde se cuela lo falso y, un escritor, no puede darse el lujo de serlo.

Teresa Dovalpage: Tienes razón, es escritor fastidiado se convertirá sin poderlo evitar en un escritor fastidioso. ¡Muchas gracias, Aramís, por acceder a esta entrevista! Y recomiendo su libro, se encuentra ya a la venta en Amazon

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Product Details

 

Revista Literaria Prosofagia

Revista: Prossofagia
Sitio en la red: http://www.prosofagia.com/
Dirección electrónica de contacto: prosofagia@prosofagia.com
 País: España

 

Teresa Dovalpage: En su presentación la nueva web, los editores de Prosofagia escriben:

«Prosofagia lleva ya dos años de singladura. Nacidade la voluntad y elentusiasmo de ungrupo de compañeros delforo Prosófagos, fue ganando entidad propia. Muchos lectores la seguían y esperaban el siguiente número. Además, poco a poco fuimos contando con otros colaboradores, externos al foro, que nos ofrecieron sus aportaciones. Por eso, y aunque actualmente el foro esté inactivo, quienes iniciamos la revista hemos querido que esta publicación siga viva.»

Y muy viva que sigue. Recomiendo a todos el artículo “La coma: ese infierno tan temido” de Esther así como la entrevista a Elisabet (Montse de Paz), ganadora del último premio Minotauro y sin dudas el artículo “El Lector Editorial,” de Melusina, que revela algunos secretos que muchos escritores, presentes y futuros, deberían conocer…

Ahora, en esta nueva encarnación de la revista ¿aceptan ustedes colaboraciones espontáneas de artículos, cuentos, fragmentos de novelas…?

Revista Prosofagia: En un principio, la revista tuvo como criterio recoger artículos, cuentos y poemas de los miembros del foro Prosófagos, así como entrevistas realizadas por ellos, más otras colaboraciones que solicitábamos específicamente. Pero a partirde enero de 2012 comenzamos a aceptar colaboraciones externas. Pueden ser relatos, poesías, artículos o ensayos. Estas colaboraciones pueden formar parte de una sección fija de la revista, integrarse dentro del tema central, o también publicarse sin ser incluidas dentro de una sección o tema.

A fin de organizarnos mejor, pedimos a la persona interesada que nos contacte con antelación, al correo electrónico prosofagia@prosofagia.com, así podremos programar la publicación de su escrito.


Teresa Dovalpage: ¡Es una noticia excelente para muchísimos escritores, futuros prosófagos! Ahora ¿los materiales que se les ofrezcan deben ser inéditos o pueden haber aparecido ya en algún otro formato? ¿Cuál es la extensión mínima y cuál es la máxima?

Revista Prosofagia: Los cuentos, poesías o ensayos pueden haber sido publicados antes en páginas personales, foros o ámbitos académicos. Eso sí, solicitamos que no hayan sido publicados en revistas o libros, ya sea en papel o digitales. Prosofagia no se reserva derechos de publicación en exclusiva; únicamente pedimos que, si el material es publicado en otro lugar con posterioridad a la aparición de la revista, se cite a esta como fuente.

En cuanto a la extensión, hemos fijado un límite máximo de extensión en cada caso. Los cuentos no deben superar las 1500 palabras, las poesías, no más de 30 versos y para artículos y ensayos aceptamos un máximo de 2000 palabras.

Teresa Dovalpage: Qué bueno que permiten que los materiales se reproduzcan luego… todos los autores necesitamos la mayor visibilidad posible… Y muy justo darles a ustedes el crédito de haberlos publicado por primera vez. Volviendo a la revista, ¿cómo deciden cuál será el tema central de cada número?

Revista Prosofagia: Lo decidimos por consenso entre todos los miembros de la Redacción, en función de los materiales de que disponemos, las ideas que debatimos y las sugerencias que nos llegan. También procuramos hacer una programación anual  de los temas centrales de las revistas para poder organizarnos con tiempo, aunque a veces hemos de ser un poco flexibles y modificar el plan inicial.

Teresa Dovalpage: Sí, la flexibilidad es muy necesaria en este negocio… ¿Ya saben cuál será el próximo? O dicho de otra forma, ¿hay algún tema en particular sobre el que les interese recibir colaboraciones en estos momentos?

Revista Prosofagia: El tema central del número 15 de la revista lo dedicaremos a las tertulias literarias. Queremos dar a conocer cómo surgen en diversos lugares y el dinamismo que se genera en torno a estos espacios.

Teresa Dovalpage: ¡Buenísimo tema! Y espero que incluya algunos chismecillos divertidos sobre las aventuras y malaventuras que ocurren a los asistentes de tales tertulias, desde enamoramientos hasta celucos profesionales…¡Hay tela por dónde cortar! Y para terminar, aparte de leerse unos cuantos números anteriores, ¿qué le aconsejarían a un autor que quiera publicar en Prosofagia?

Revista Prosofagia: Que quiera aportar algo nuevo, o valioso para él, una reflexión de interés para los lectores, referente a la literatura, o sus producciones en prosa o en poesía. Que lea con detenimiento las indicaciones y los criterios que hemos establecido para los artículos (sobre extensión, etc.) Y que cuide mucho la expresión, la forma, la ortografía… En fin, parece que sobra decirlo, pero en la redacción de Prosofagia revisamos cuidadosamente todo el material que decidimos publicar. Si hay correcciones, siempre contamos con la apertura del autor a nuestras sugerencias y no publicamos nada sin su autorización. Por supuesto, le agradecemos su interés por nuestra revista y su colaboración.

Teresa Dovalpage: Muchísimas gracias a la redacción de Prosofagia por acceder a esta entrevista. Para leer los diferentes números de Prosofagia, vayan a esta dirección

http://issuu.com/prosofagia

 

 

Entrevista a Mikel Alvira

Mikel Alvira nació en Pamplona en 1969 y ha ganado una cantidad impresionante de concursos como el autonómico de Coca-Cola, Café Teatro, ONCE y Espasa Calpe.  Otros galardones que ha obtenido corresponden al Certamen Poético Internacional Villa de Segorbe (2001), el Concurso de Cartas de Amor de Barakaldo (2001) y el Premio de Relato No Sexista de Santurtzi con la novela “La Batea” (2003). Ha sido finalista en el Concurso Literario Restaurant Fogón Saint Julien de París (2006) con el relato “Eterno Ajoarriero Hereje”, publicado en el libro “Cuadernos del Fogón”, y finalista en el Nuevo Ser de Buenos Aires (2007).

Ha escrito en diferentes periódicos y revistas. Ha publicado las novelas Galería de Pasiones y Un Diablillo en Timanfaya, Fraile a la Carta, Mediasuela, el retorno del pirata y El Noveno Libro así como el libro de relatos Crónica Breve; hierro, linaje y brujería. Entre su poesía se encuentran Eterna Mujer Eterna, ¿A dónde te llevan los tranvías? y Cuatro coma cuatro.

Su novela Llegará la lluvia acaba de ser publicada y sobre ella y el resto de su obra nos comenta Mikel.

 Teresa Dovalpage: Llegará la lluvia es el título de tu nueva novela, ¿qué se esconde detrás de tan sugerente título?

Mikel Alvira: Una historia intensa, ágil, conmovedora. Creo que una novela redonda en la que se cruzan las historias con buenas dosis de acción, de ternura, de emoción. Estoy muy satisfecho con el título y con lo que anuncia ese título. Un día dije que El silencio de las hayas era mi novela de la llegada a la cuarentena; pues bien, Llegará la lluvia es la de la entrada en el tiempo de las canas. Quiero decir que la he reposado más, la he trabajado más. Ha sido un recorrido fantástico.

Teresa Dovalpage: ¡Seguro que sí! Las canas tienen algo bueno, la madurez y que hacen a los hombres lucir muy interesantes. Para nosotras es otra historia, desafortunadamente. Aquí hay un trailer bellísimo de la novela

http://www.youtube.com/watch?v=01gIHzlQwdo&feature=player_embedded


Ahora, vamos a los lugares de los hechos… El silencio de las hayas se ambientaba en el Pirineo navarro, Cuarenta días de mayo en Iruñea y Llegará la lluvia en un pueblo de la costa bizkaina. Del interior nos trasladamos a la costa, ¿qué más diferencias hay respecto a las anteriores novelas?

Mikel Alvira: Siempre he dicho que cada novela ha de ser un reto. En ésta, el lector encontrará situaciones muy novedosas respecto a mis obras anteriores. No solo la atmósfera, el ambiente de los acantilados cantábricos, el olor a sal, la magia de nuestra costa… sino, también, una estructura narrativa que nunca antes había usado, unos personajes trabajados desde otro ángulo, un compromiso mío como escritor…

Teresa Dovalpage: ¡El olor a sal! La magia del paisaje uniéndose a la de las palabras…por eso sólo dan ya ganas de leer el libro. Y nuevamente vuelves a una trama que enlaza diferentes generaciones – la primera en 1910 y la siguiente en los convulsos 1980– y de trasfondo la complejidad de las relaciones humanas, ¿a qué se debe este interés tuyo por las relaciones?

Mikel Alvira: Me interesan las relaciones; son atemporales. El contexto histórico, con su impronta, no deja de ser sino un pretexto. Me parece fascinante explorar en el comportamiento humano. Con todo, no es un libro de psicología, de terapia de pareja o de autoayuda, sino una novela con dos ejes muy marcados por la acción, el misterio, las dudas… Nos engancharemos con la trama y hasta el final no sabremos cómo se remata la historia.

Teresa Dovalpage: En eso consiste la gracia de un buen narrador, en atrapar a los lectores, en engancharlos, como tú dices, con la trama. La forma que tienen los protagonistas de enfrentarse a situaciones extremas, tanto en lo pasional como en su evolución vital, esto es, el amor, la muerte, la cobardía o la mentira es otra de las constantes del libro.

Mikel Alvira: Sí, en efecto. En la vida nos movemos por emociones, aunque nunca nos hayan enseñado a gestionarlas. Por eso mis personajes se enfrentan a sus miedos, ilusiones o amores a pecho descubierto. Es decir, como cualquiera de nosotros. Yo creo que habrá muchos lectores que se identificarán con uno u otro personaje. Al fin y al cabo, lo único que hago es importar de la vida cotidiana y plasmarlo en papel.

Teresa Dovalpage: Y una parte importante de la vida cotidiana es el amor, la pasión. ¿Se podría decir que Llegará la lluvia es una novela de amor?

Mikel Alvira: Sí. De amor en sus diferentes vertientes. De intenso amor, ése que trasciende al tiempo o a la muerte. Al menos, del que aspiramos a que transcienda al tiempo y a la muerte. Y de amor carnal, claro, que es tan importante como el otro. De amor gratuito y de amor prohibido… y de desamores, por supuesto. Alguien me dijo que si no sabía qué era estar enamorado, era porque nunca lo había estado. Este libro quiere demostrar que sí sé qué es estar enamorado. Mis personajes, cada uno a su manera, lo están. Me ha encantado transitar por este registro. Es divertido. Yo mismo soy un enamorado del amor.

Teresa Dovalpage: Apuesto a que eso se refleja en tu literatura, para regalo de los lectores. Ahora vamos a otra de tus facetas. Además de Llegará la lluvia también has publicado el poemario Cuatro coma cuatro. Y Llegará la lluvia también incluye poemas, ¿cómo es tu relación con la poesía?

Mikel Alvira: Me llevo muy bien con la poesía. Creo que la prosa y la poesía se complementan en este quehacer mío. No me concibo escribiendo solamente en un camino. En definitiva, se trata de contar historias con emoción; lo de menos es si son en verso o en capítulos.

Teresa Dovalpage: Claro que sí, es como tocar instrumentos distintos, pero lo que sale de todos es armonía. Muchas gracias, Mikel, por aceptar esta entrevista. ¡Y suerte con todos tus proyectos!

Para conocer más sobre Mikel y su obra, visiten su sitio en la red

http://www.mikelalvira.com/Mikel_Alvira/Inicio.html

Entrevista a Julio Pino Miyar

Julio Pino Miyar

La espléndida ciudad (Betania, 2011), de Julio Pino Miyar, una compilación de ensayos escritos entre 2004 y 2008, es un libro que enseña entreteniendo. He aprendido desde Rimbaud y sus visiones hasta lo que Henry Miller pensaba del poeta, amén de una traducción del primero hecha por Cintio Vitier—cuyos poemas, por cierto, se examinan en otro artículo.

Un ensayo sobre Memorias del Sanatorio, de Héctor R. Vallés  me despertó un inmediato deseo de leer el libro. Quizás por identificación con los personajes me gustan mucho las novelas sobre locos. De hecho, una de mis preferidas es Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena. Y la cita sobre el “culito caliente” de la Mona Lisa me hizo reír, que la crítica puede ser seria y tener pinceladas de choteo. Hay un excelente estudio de otras memorias, la de las putas tristes de García Márquez y una aproximación al poeta nicaragüense Anastasio Lovo.

Los reyes destronados de quienes descendemos están presentes en “Don Quijote y su escritor Cervantes”… “Un bosque helado” se ocupa de las leyendas de los hermanos Grimm en su contexto socio histórico. Kafka tiene su artículo y también lo tienen Carlos Marx y Ludwing Feuerbach. Más adelante vienen un estudio sobre Jardín, de Dulce María Loynaz y otro muy enjundioso, dedicado a la obra de Carpentier, amén de una visión panorámica de la cinematografía de Humberto Solás y Tomás Gutiérrez Alea.

Pero mi pieza preferida es “Inxilios,” sobre los exilios interiores que cada cual sufre o disfruta (yo disfruto el mío, lo confieso) a su forma y manera. “La espléndida ciudad,” por otra parte, me ha hecho ver con más cariño una Habana Art Deco que jamás he extrañado y además aprendí allí una palabra nueva: “paideuma.”

Después de terminar el libro, que recomiendo encarecidamente, me he atrevido a hacerle una entrevista a su autor.

Teresa Dovalpage: En 1995 fundaste en Miami la revista Los Conjurados. Hay que tener valor para fundar una revista y no te digo de meterse a editor porque eso es ya algo mucho. ¿Qué me puedes contar de tu experiencia con Los Conjurados? ¿Volverías a editar otra revista?

Julio Pino Miyar: Teresita, te reitero las gracias por tu gentileza al hacerme esta entrevista que me entrega una posibilidad más de acercarme a los lectores. En general pienso que Betania y su buen animador Felipe Lázaro, me están propiciando la superación de barreras que estuvieron frente a mí por mucho tiempo. Respondiendo tu primera pregunta:

Los Conjurados más que una revista fue un pretexto para palear la soledad. Mi penúltima jornada vivida en Cuba (te estoy hablando de los años 1986–87) tuvo esa azul intensidad que sólo nos puede ofrecer la relación más estrecha con esos amigos de juventud con los que se comparten la misma voluntad “por hacer algo” y las consecuentes utopías, que hacen esa experiencia tan vital, concomitante con otras experiencias que se repiten en el concierto plural de la historia, como si en su esencia más íntima, lo asumido hoy hubiera sido asumido ayer, y volviera a ser asumido mañana. Y de todos los vínculos generacionales es en el territorio del arte donde esto suele ser más entrañable. Cuando llegué a Estados Unidos todo cambió drásticamente. Como escribí en ese ensayo que tanto te gustó “en el exilio el tiempo y las mareas no esperan a nadie”. Los Conjurados surgió así como una voluntad de atrincheramiento frente a la dispersión que a algunos nos impone el exilio. Fue esencialmente eso, nada más. No creo siquiera que fuera lo que podríamos llamar una buena revista, o al menos no lo fue en el sentido convencional del término. Creo que a Los Conjurados, los terminó venciendo la soledad. ¿Volvería a editar otra revista? No, pienso que sería exactamente la misma: el mismo sueño, la misma voluntad, y el mejor pretexto para juntar amigos.

Teresa Dovalpage: Pues ésa es la gracia de las revistas, de la creación en grupo, la sandunga de los creadores juntos, ya que crear suele ser un oficio solitario. Bueno, y además de ensayista eres poeta. ¿Cuán diferente es el proceso de creación en ambos casos? ¿Acudes a musas diferentes? ¿Y cuál disfrutas más?

Julio Pino Miyar: Acudiendo a un breve esquema podría decirte que el poeta lo que busca imperiosamente es llegar a expresar, mientras que el ensayista lo que trata a toda costa es de explicarse. Un verdadero poema no tiene que ser explicado. La famosa anécdota que se le asigna generalmente a Mallarme, donde el poeta lee un poema, y cuando alguien del público le pregunta qué ha querido decir, el poeta lo que hace es volver a leer su poema, ilustra ejemplarmente lo que te digo. Por eso es que el tiempo me ha llevado a la relativa certeza de que no soy un poeta, sino un ensayista que necesita explicar muchas cosas, y, sobre todo, explicarse a sí mismo.

Teresa Dovalpage: Pues tú te explicas muy bien en los ensayos, pero también transmites mucho con la poesía… Y dime, ¿qué es lo más difícil a la hora de hacer crítica literaria? ¿Y lo que más satisfacciones da?

Julio Pino Miyar: Te voy a ser sincero, no me gusta el término de crítico literario aplicado a mi persona. Me considero, quizás presuntuosamente, un ensayista. Aunque voy a tratar de exponerte esto con el siguiente ejemplo: imagina que hay frente a ti un vaso sobre la mesa, si ese vaso fuera objeto de estudio para la crítica, la relación que se establece entre el sujeto que lo mira y el vaso sería una relación de dependencia. Lo que quiero decir, es que la crítica literaria se subordina siempre al texto, se debe al texto, en el mismo sentido en que decimos que la mirada sobre el objeto en estudio (el vaso sobre la mesa) termina por priorizar la objetividad de lo mirado frente a la subjetividad de quien mira. Mas en el ensayo no ocurre necesariamente así. Volvamos a la imagen del vaso: el ensayista más bien lo rodea, lo circunda, pero sobre todo, va creando un tenue tejido en torno a él, que es como una suerte de prolongación del objeto que ya no es puramente el objeto en estudio, sino una mixtura fabricada de consciencia y realidad, una infinita aproximación, y, tal vez, una metáfora más. Porque lo que el ensayista esencialmente pretende, es dejar a salvo la subjetividad de su mirada. Cuando ya el tejido que circunda el vaso ha sido construido, el ensayista prescinde del vaso y se queda con el tejido. Y es eso lo que muestra al lector. La crítica, como la llamada investigación literaria, son actividades insertas en un cuerpo textual que le es ajeno. Al ensayista, por el contrario, nada le es ajeno, ya que busca encontrar en sí mismo una justificación, una verdad que lo legitime más allá del texto.

¿Lo más difícil? Lo más difícil es escribir.

Teresa Dovalpage: ¡Qué bien! Tendré en cuenta tu distinción entre ensayista y crítico, palabreja que a mí tampoco me hace mucha gracia… En tu artículo “El artista y la ciudad,” publicado en Azularte

http://revistaliterariaazularte.blogspot.com/2009/12/julio-pino-miyarel-artista-y-la-ciudad.html

escribes

“En mi juventud yo hablaba crípticamente de la imperiosa necesidad de elaborar una teoría capital de la idiotez, opuesta a todas las disciplinas y a todas las literaturas.”

Creo que la vida regala a diario suficiente material para ampliar y perfeccionar esta teoría… ¿has escrito algo más sobre el particular?

Julio Pino Miyar: Teresita, paradójicamente, si se asume limpiamente la idiotez como norma de vida, no tenemos que disponernos a escribir sobre ella, ya que lo haremos espontáneamente. Yo diría que la idiotez es un estado irreversible del alma, y se puede ser idiota con la misma dignidad con que se ha sido poeta. Lo que en ocasiones ocurre, es que la vida no parece dejarnos mejores opciones. Cuando me hiciste la pregunta (que me alegra porque tocaste un punto capital de mi pensamiento y de mi vida) pensé en el gran Alfred Jarry, quien creó el método de los procedimientos inútiles y la ciencia general de las excepciones. Yo, por mi parte, no he creado nada, por eso mi idiotez suele ser superior a la de Jarry. Para sintetizar, y no extenderme por los vericuetos de una teoría como la que acaso me propones que escriba: Ante a un mundo tan obtuso y totalitario como el que vivimos, que nos impone algebras de alcance cósmico que sólo los más inteligentes, o los más ricos, entienden, vale oponer la humana comicidad del idiota. Aunque insisto, no es que esto sea más inteligente; es más necesario. ¿Perfeccionar la teoría? Cuando Picasso pintó a las chicas de Avignon, aplicó en primeras nupcias esta teoría, cuando Duchamp le pintó un mostacho a la Mona Lisa y la mandó como obra suya a la exposición de invierno de París, (¿fue a la exposición de invierno?) o cuando Joyce suspendiera los puntos y las comas de su escritura, la teoría llegó al paroxismo. Al filo de esa teoría nació una noche terrible el arte moderno. Lo que ocurre es que ahora hay muchos que quieren hacerse los idiotas. Mas, para aprobar la difícil prueba de la idiotez hay que haber fracasado honestamente en todos los eventos en que se ha participado, y sistematizar hasta el delirio la incapacidad de aprender… Entonces quizás sí, la sensación tenue de un rapto, o de un breve reflejo, alumbrarán nuestra ya muy maltrecha consciencia moderna.

Teresa Dovalpage: Creo que deberías abundar en este tema y escribir un ensayo sobre la idiotez. Realmente, todos hemos sido idiotas alguna vez, y lo más probable es que lo seamos muchas más… Volviendo a tu obra, ¿te has dedicado también a la ficción?

Julio Pino Miyar: Tengo una noveleta. No sé si es buena o si es mala pero la quiero mucho. La escribí en Hialeah, en el otoño de 1991. Lo curioso es que es ahora cuando me percato que ese texto obscuro por fin ha terminado, como quien concluye su larga temporada en el infierno, y la acabo de fechar, (veinte años justos, más tarde) a la manera de un exorcismo doloroso y mágico, para que no queden dudas de que así fue.

Teresa Dovalpage: ¡Pues nada, a publicarla! Mira que a los textos no les gusta quedarse enjaulados en una gaveta… ¿Y cuál es  el tema de tu próximo libro o colección de artículos?

Julio Pino Miyar: Preparo un nuevo libro de ensayos, el cual está casi terminado. En las palabras introductorias a La Espléndida Ciudad se afirma aproximadamente, que lo que le entrega la posible unicidad a esa compilación es el núcleo existencial desde el cual fue escrita. ¿Qué quiere decir exactamente esto? Respondiendo con una sentencia de Antonio Machado, se debe dudar de todo (la duda infatigable, metódica, cartesiana, posee un substrato primordialmente ético) pero si se termina dudando de la propia existencia “apagad e idos”. Porque ahí ya no nos quedan márgenes de dudas. Y en ese humilde resquicio es donde se refugia la sensibilidad lastimada del hombre contemporáneo. Desde ese núcleo es que todo pude ser de nuevo posible, incluso la literatura. No lo puedo entender de otra forma. Y sí, en esa compilación reaparece, como en la primera, la reflexión literaria, histórica, cuasi filosófica.

Teresa Dovalpage: Espero leerlo pronto, entonces. ¿Y algún consejo para quienes decidan dedicarse a la crítica literaria, o a la ensayística?

Julio Pino Miyar: Teresita, al crítico no sabría que decirle, al joven que quiera disponerse hacia el ejercicio solitario de la ensayística, que no tema nunca ser inapropiado, que se arme de toda la paciencia del mundo, y que crea mucho en la literatura porque es ahí donde tendrá su máxima posibilidad de expresión, pero sobre todo, que en aras de la literatura no se separe demasiado de la vida. Y algo más, y fue un consejo que hace muchos años me dio Cintio Vitier, y con frecuencia olvido, que no se enserie demasiado con sus textos, que no se tome, él mismo, demasiado en serio.

Teresa Dovalpage: En eso tienes toda la razón. La gente que no se puede tomar a sí misma con sentido del humor está frita… porque mira que la vida nos da lleva al trote con su humorismo diario, eh. Muchísimas gracias, Julio, por aceptar este entrevista y espero con impaciencia tu próximo libro de ensayos…¡Y no te olvides de esa noveleta!

Para adquirir gratuitamente La espléndida ciudad vayan al enlace de la editorial Betania

http://ebetania.wordpress.com/2011/11/21/la-esplendida-ciudad-de-julio-pino-miyar-en-ebook/

GALARDONADOS DE LOS V PREMIOS LITERARIOS EDICIONES OBLICUAS

Ediciones Oblicuas

Comunicado de prensa de EDICIONES OBLICUAS

Ante todo queremos agradecer profundamente la participación de todos y cada uno de los escritores que nos han enviado sus obras y, de este modo, concedernos el privilegio de poder compartir sus sueños, aventuras, fantasías y narraciones. Por quinto año consecutivo hemos visto superadas todas las expectativas en cuanto a la participación, hasta tal punto de que hemos recibido casi  el doble de obras que en la anterior convocatoria.

Reiterando nuestro agradecimiento y lamentando la dificultad que siempre supone tomar una decisión de este tipo, pasamos a hacer públicos los ganadores de esta edición:

 

*** PREMIO NARRATIVAS OBLICUAS: AITOR VILLAFRANCA VELASCO, CON LA OBRA ZODIACO

*** PREMIO LA NUNCA POESÍA: RAÚL SANZ GARCÍA, CON LA OBRA CANTO DEL AUSENTE

 

 

ALBERTO TRINIDAD

(DIRECTOR EDITORIAL)

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